Una bola negra contra el hispanismo

Las frases capaces de provocar entrañan el peligro de la generalización. “Nuestros mayores hispanistas son de fuera de España” es una de esas frases. Hoy escribo para refutarla. En La bola negra, Glenn Close encarna a una investigadora llamada Isabelle Durand, que participa en 2017 en un coloquio académico. Las palabras de Durand son escuchadas por un auditorio lleno y expectante. Con serenidad y sobreponiéndose a su acento anglófono, el personaje sostiene que la investigación sobre la literatura no puede permitirse el lujo de desentenderse de las pasiones que experimentan quienes escriben. Y censura que los analistas españoles parecen creer que los textos literarios son escritos por personas ajenas al deseo, cuando el deseo existe y atraviesa por completo la experiencia humana. En concreto, existe el deseo homosexual en la literatura de Federico García Lorca. Al concluir su intervención, la moderadora del coloquio (interpretada por Alana S. Portero) suscribe el argumento de las cortapisas españolas y dice por eso: “Nuestros mayores hispanistas son de fuera de España”. En una película tan bien documentada, tan atenta al detalle, sorprende que se haya colado un juicio historiográfico tan simple.

Seguir leyendo

 Considerar la investigación foránea única guía legítima para comprender nuestra historia cultural es perpetuar un sesgo injusto  

Las frases capaces de provocar entrañan el peligro de la generalización. “Nuestros mayores hispanistas son de fuera de España” es una de esas frases. Hoy escribo para refutarla. En La bola negra, Glenn Close encarna a una investigadora llamada Isabelle Durand, que participa en 2017 en un coloquio académico. Las palabras de Durand son escuchadas por un auditorio lleno y expectante. Con serenidad y sobreponiéndose a su acento anglófono, el personaje sostiene que la investigación sobre la literatura no puede permitirse el lujo de desentenderse de las pasiones que experimentan quienes escriben. Y censura que los analistas españoles parecen creer que los textos literarios son escritos por personas ajenas al deseo, cuando el deseo existe y atraviesa por completo la experiencia humana. En concreto, existe el deseo homosexual en la literatura de Federico García Lorca. Al concluir su intervención, la moderadora del coloquio (interpretada por Alana S. Portero) suscribe el argumento de las cortapisas españolas y dice por eso: “Nuestros mayores hispanistas son de fuera de España”. En una película tan bien documentada, tan atenta al detalle, sorprende que se haya colado un juicio historiográfico tan simple.

Seguir leyendo

 EL PAÍS

Interesante