Para un mandatario con ambición, gobernar en la tierra de los faraones debe ser una fuente de inspiración y un lastre a la vez. Prácticamente cualquier obra que decida acometer, por muy colosal que sea, quedará lejos de poderle hacer sombra a las célebres construcciones de los dirigentes que le precedieron hace miles de años: el templo funerario de la reina-faraón Hatshepsut, los templos de Abu Simbel de Ramsés II, la Gran Pirámide de Keops.
En los últimos años, las autoridades egipcias han apostado por dar un nuevo rostro al área de la capital con megaproyectos que aspiran a ser los mayores de la región y del mundo
Para un mandatario con ambición, gobernar en la tierra de los faraones debe ser una fuente de inspiración y un lastre a la vez. Prácticamente cualquier obra que decida acometer, por muy colosal que sea, quedará lejos de poderle hacer sombra a las célebres construcciones de los dirigentes que le precedieron hace miles de años: el templo funerario de la reina-faraón Hatshepsut, los templos de Abu Simbel de Ramsés II, la Gran Pirámide de Keops.
Con este monumental legado, ¿cómo se recupera el lugar que para tantos egipcios todavía le corresponde a su país entre las principales naciones del mundo? Desde que el presidente Abdelfatá Al Sisi ascendió al poder, hace más de una década, una de sus estrategias para lograrlo y sentar los cimientos de lo que ha bautizado como una Nueva República ha sido redoblar la apuesta por más megaproyectos de claro corte faraónico. Abrazar la tradición.
El resultado, en el área metropolitana de la capital del país, El Cairo, ha sido la aparición de todo tipo de obras que aspiran a ser, con una fijación casi obsesiva, las más más de la región. Y, si cabe, del mundo. Una de las últimas, quizás la más majestuosa, es el Gran Museo Egipcio, la llamada cuarta pirámide, inaugurado hace apenas un año y considerado el mayor del planeta dedicado a una sola civilización: la del antiguo Egipto. El complejo, además, ha presumido de ser más grande que el Louvre de París y varias veces el Prado madrileño (aunque esto ya depende de cómo cada uno mida sus respectivas superficies).
La determinación se extiende también, y sobre todo, a las grandes infraestructuras. ¿Toca desatascar el centro de El Cairo? Desde 2019, la ciudad cuenta con el puente atirantado más ancho del mundo, el Tahya Masr (¡Viva Egipto!), de 67.3 metros, seis carriles a banda y banda y certificado de los Guinness World Records. ¿Más transporte público? Ya se está poniendo en marcha un sistema de monorraíl de 96 kilómetros que aspira a convertirse en los próximos años en la red sin conductor más larga del planeta. ¿Un intercambiador de transporte? La estación de Adly Mansour, descrita como la mayor de Oriente Próximo.
En ningún lugar es más evidente esta apuesta que en la Nueva Capital Administrativa que Egipto empezó a construir en 2015 en medio del desierto al este de El Cairo, y que ya ha comenzado a activarse en los últimos tres años. Inspirándose en sus extravagantes vecinos del Golfo Pérsico (aunque sin su cartera), el distrito financiero de la ciudad cuenta con un rascacielos que acaricia los 400 metros de altura para erguirse como el más alto de África. En su distrito gubernamental también se alza desde 2021 un mástil de más de 200 metros que ha sido igualmente reconocido por los Guinness World Records como el más alto del mundo (pero sobre el que a menudo no se iza la bandera por las fuertes ráfagas de viento).
Los récords aparecen allí donde se mire: la Ópera que se ha construido en la ciudad de las artes y la cultura, y en la que actuaron José Carreras y Plácido Domingo en febrero, tiene una capacidad de más de 2.000 espectadores y se considera la mayor de Oriente Próximo. La Catedral de la Natividad, que permanece vacía casi todo el año pero en la que a Al Sisi le gusta felicitar la Navidad copta, puede acoger a más de 8.000 feligreses, convirtiéndola también en la más grande de la región. Y su hotel St. Regis cuenta con la que se asegura que es la sala de convenciones más grande de Oriente Próximo y África, donde en octubre de 2023 se celebró una cumbre internacional sobre Gaza a la que asistió Pedro Sánchez.
Con todo, puede que la obra más emblemática de esta apuesta que se ha levantado en esta parte de Egipto se inaugurara en julio: un nuevo cuartel general militar de ni más ni menos que 92 kilómetros cuadrados y hasta ocho edificios principales interconectados. Por ahora apenas ha comenzado a operar, pero entre sus hazañas ya figura superar al Pentágono no solo en superficie construida, sino también en cuanto a nombre se refiere: el Octágono.
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