Durante las últimas dos semanas, una presencia esquiva ha empezado a recorrer Madrid. Es un hombre pequeño, canoso, con gruesas gafas de pasta y ojos huidizos. A veces lleva un gorrito, es director de cine, y ha sido capaz de plasmar, en algunos de sus filmes, el alma de Barcelona, Roma, París o San Sebastián. Se llama Woody Allen, y la capital de España es la próxima ciudad a la que dedicará una carta de amor en forma de película. Detrás de su llegada a la ciudad hay cóctel en Venecia, una negociación con las instituciones locales y una condición onomástica: que Madrid aparezca en el título del filme. Esta es la historia de cómo Allen ha terminado rodando en España su película número 51 y, si esto fuera uno de sus filmes, ahora vendrían los títulos de crédito con una música de jazz de fondo.
El director comenzará a rodar el día 5 una película que llevará en el título el nombre de la capital, que fue elegida como localización por un empeño suyo
Durante las últimas dos semanas, una presencia esquiva ha empezado a recorrer Madrid. Es un hombre pequeño, canoso, con gruesas gafas de pasta y ojos huidizos. A veces lleva un gorrito, es director de cine, y ha sido capaz de plasmar, en algunos de sus filmes, el alma de Barcelona, Roma, París o San Sebastián. Se llama Woody Allen, y la capital de España es la próxima ciudad a la que dedicará una carta de amor en forma de película. Detrás de su llegada a la ciudad hay cóctel en Venecia, una negociación con las instituciones locales y una condición onomástica: que Madrid aparezca en el título del filme. Esta es la historia de cómo Allen ha terminado rodando en España su película número 51 y, si esto fuera uno de sus filmes, ahora vendrían los títulos de crédito con una música de jazz de fondo.
Todo comenzó, claro, en un cóctel. “Estábamos en el festival de Venecia en 2023, y mi hermano José María lo conoció en un cóctel y le ofrecimos a su equipo que, si algún día querían rodar en España, contaran con nosotros”, cuenta Miguel Morales, máximo responsable, junto a su hermano, de la productora y distribuidora Wanda Visión. Wanda fue la que ese año distribuyó Golpe de suerte, el filme que Allen presentaba en aquel festival de Venecia. Un par de años después, el equipo del neoyorquino les dijo que querían rodar en España.

Así que la película estará producida por Wanda Visión y Gravier Productions, la productora del propio Allen. “Dijimos que sí sin mirar el guion: claro que estábamos interesados”, recuerda Morales. “Le ofrecimos rodar en Canarias, País Vasco o Navarra, por el tema fiscal”, cuenta el productor. Las tres autonomías son las habituales de los rodajes en España por los incentivos fiscales a los rodajes: estos son, por ley, 20 puntos porcentuales superiores a los del resto de España, por lo que decenas de rodajes se localizan allí cada año. “Como Woody quería una ciudad grande, le ofrecimos Bilbao, pero, en realidad, nos confesó que quería Madrid”, relata Morales. “Nos dijo que la ciudad le encantaba, que le gustaba su luz, su ambiente, sus calles, y que llevaba tiempo queriendo rodar allí”.
Comenzó entonces una negociación con el Ayuntamiento y la Comunidad: “Les expusimos los problemas de financiación, pero tanto el Ayuntamiento como la Comunidad Autónoma nos dijeron que estaban muy interesados”. Ambas instituciones se ofrecieron a pagar unos 1,5 millones cada una, la diferencia que la productora debía asumir por rodar en Madrid, lo que permitía proceder con el rodaje. Por contrato estadounidense, el productor no puede desvelar el presupuesto del filme, pero tanto el medio especializado Variety como el ICAA hablan de unos 14 millones de dólares (12 millones de euros), lo que implica que Ayuntamiento y Comunidad han financiado alrededor del 20% del filme. Lo han hecho a través de la Concejalía y la Consejería de Turismo, por lo que la financiación estaba supeditada a una serie de hitos mediáticos. “Uno de los requisitos era que Madrid apareciera en el título, pero Allen aceptó enseguida”, cuenta Morales. El productor explica que aparecer en una película de Allen “pone a una ciudad en el mapa audiovisual mundial”, y señala además los beneficios económicos que aportará a la región. El Ayuntamiento señala que el filme aportará unos 1.200 empleos directos y 2.300 indirectos.
El rodaje comenzará el 5 de octubre y se desarrollará íntegramente en la Comunidad de Madrid. La capital será la principal localización, con buena parte de las escenas previstas en el centro de la ciudad, pero Aranjuez también tendrá presencia en la película. El reparto estará encabezado por Alexi Wasser, Jemima Kirke, Peter Vives, Marton Csokas y Jakob Oftebro. La producción contará además con un equipo técnico casi por completo español, y en el que participan varios profesionales con una larga trayectoria internacional: entre ellos, la diseñadora de vestuario Sonia Grande (que ya ha trabajado con Allen en otras de sus cintas) y el mítico director de fotografía José Luis Alcaine (“Cuando le dijimos su nombre y vimos juntos algunos de sus trabajos, Woody se mostró entusiasmado”, cuenta Morales).

La película será el nuevo capítulo de la prolífica relación de Woody Allen con España. El director rodó Vicky Cristina Barcelona (2008) en Barcelona (y otras localizaciones como Oviedo), y Rifkin’s Festival (2020) en San Sebastián —en el caso de Vicky Cristina Barcelona, Ayuntamiento de Barcelona y Generalitat participaron económicamente en la producción con 1,5 millones de euros—. Y tampoco es la primera vez que el director aprovecha la magia intrínseca de una capital europea: Medianoche en París (2011) o A Roma con amor (2012) ya funcionaban como cartas de amor a dos ciudades muy queridas por el cineasta. En estas dos, por cierto, el nombre de la ciudad no aparece en el título por ningún tipo de acuerdo: simplemente, a Allen le pareció buena idea.
Allen ofrecerá mañana una rueda de prensa junto a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, y el propio Morales. Será en los Teatros del Canal, aunque en un momento se pensó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (que de hecho es una de las localizaciones elegidas para la película), pero se descartó por motivos de aforo. Poco se sabe de la película en sí: “Del guion solo puedo decir que es muy bueno y que es muy Woody Allen”, resume Morales. El proyecto no tiene ni fecha de estreno anunciada ni título definitivo: por manía profesional, el neoyorkino nunca revela el nombre de la película hasta que no ha terminado el montaje final. “Sabemos que tiene un nombre, pero no nos lo quiere decir aún”, bromea Morales. “Solo sabemos eso: que incluirá Madrid en el título”. ¿Madrid y sus hermanas? ¿La rosa púrpura de Madrid? ¿Todo lo que siempre quiso saber de Madrid pero nunca se atrevió a preguntar? Comienzan las apuestas.
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