Román Collado Gouinguenet, nacido en Valencia hace 33 años, un torero sonriente, valiente y entregado siempre, perteneciente a la zona media del escalafón —el pasado año solo lidió 14 festejos— y forzado a anunciarse con las corridas más duras por sus propias condiciones taurinas, ha cumplido esta tarde el sueño de su vida: salir a hombros por la Puerta Grande de Madrid en plena Feria de San Isidro, la máxima distinción con la que fantasean todos lo que se visten de luces.
Román Collado Gouinguenet, nacido en Valencia hace 33 años, un torero sonriente, valiente y entregado siempre, perteneciente a la zona media del escalafón —el pasado año solo lidió 14 festejos— y forzado a anunciarse con las corridas más duras por sus propias condiciones taurinas, ha cumplido esta tarde el sueño de su vida: salir a hombros por la Puerta Grande de Madrid en plena Feria de San Isidro, la máxima distinción con la que fantasean todos lo que se visten de luces. Seguir leyendo
Román Collado Gouinguenet, nacido en Valencia hace 33 años, un torero sonriente, valiente y entregado siempre, perteneciente a la zona media del escalafón —el pasado año solo lidió 14 festejos— y forzado a anunciarse con las corridas más duras por sus propias condiciones taurinas, ha cumplido esta tarde el sueño de su vida: salir a hombros por la Puerta Grande de Madrid en plena Feria de San Isidro, la máxima distinción con la que fantasean todos lo que se visten de luces.
EL PAÍS
