El barrio de Arganzuela, en Madrid, atraviesa desde hace años una transformación vertiginosa marcada por la gentrificación. La recuperación desbocada del turismo tras la pandemia, la ampliación de la Línea 11 de Metro, el encarecimiento de los alquileres y la proliferación de nuevas promociones inmobiliarias están alterando profundamente su tejido urbano y social. Cada vez quedan menos comercios tradicionales y los mercados van desapareciendo. La especulación, la homogeneización del paisaje urbano y la presión inmobiliaria expulsan progresivamente a buena parte de la población que dio forma e identidad al lugar.
El barrio de Arganzuela, en Madrid, atraviesa desde hace años una transformación vertiginosa marcada por la gentrificación. La recuperación desbocada del turismo tras la pandemia, la ampliación de la Línea 11 de Metro, el encarecimiento de los alquileres y la proliferación de nuevas promociones inmobiliarias están alterando profundamente su tejido urbano y social. Cada vez quedan menos comercios tradicionales y los mercados van desapareciendo. La especulación, la homogeneización del paisaje urbano y la presión inmobiliaria expulsan progresivamente a buena parte de la población que dio forma e identidad al lugar. Seguir leyendo
El barrio de Arganzuela, en Madrid, atraviesa desde hace años una transformación vertiginosa marcada por la gentrificación. La recuperación desbocada del turismo tras la pandemia, la ampliación de la Línea 11 de Metro, el encarecimiento de los alquileres y la proliferación de nuevas promociones inmobiliarias están alterando profundamente su tejido urbano y social. Cada vez quedan menos comercios tradicionales y los mercados van desapareciendo. La especulación, la homogeneización del paisaje urbano y la presión inmobiliaria expulsan progresivamente a buena parte de la población que dio forma e identidad al lugar.
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