En diciembre de 1989, EL PAÍS publicó un excelente artículo de Hans Magnus Enzensberger titulado Los héroes de la retirada en el que, entre otras cosas, explicaba que “nadie le aclama: jamás se librará de las sombras de sus acciones. Él había contado desde un principio con ello, y en esto reside su fuerza moral. Jamás se le ha visto sonreír. El gesto tenso y totalmente inexpresivo, los ojos ocultos tras unas gafas oscuras, representan a este patriota como un mártir. Este san Esteban de la política es una figura de formato shakespeariano”, en referencia a Wojciech Jaruzelski, un general que fue Primer Ministro de Polonia y pieza clave en la transición democrática de su país.
Filip, interpretado por un excelente Ignacy Liss, sufre en sus carnes el machismo institucional en esta serie polaca que puede verse en HBO Max
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Filip, interpretado por un excelente Ignacy Liss, sufre en sus carnes el machismo institucional en esta serie polaca que puede verse en HBO Max


En diciembre de 1989, EL PAÍS publicó un excelente artículo de Hans Magnus Enzensberger titulado Los héroes de la retirada en el que, entre otras cosas, explicaba que “nadie le aclama: jamás se librará de las sombras de sus acciones. Él había contado desde un principio con ello, y en esto reside su fuerza moral. Jamás se le ha visto sonreír. El gesto tenso y totalmente inexpresivo, los ojos ocultos tras unas gafas oscuras, representan a este patriota como un mártir. Este san Esteban de la política es una figura de formato shakespeariano”, en referencia a Wojciech Jaruzelski, un general que fue Primer Ministro de Polonia y pieza clave en la transición democrática de su país.
Cuarenta largos años después, el polaco Karol Klementewicz dirige Orgullo, que distribuye HBO Max y en la que se constatan las dificultades de un joven homosexual para acceder a los derechos habituales entre los heterosexuales en esa misma Varsovia en la que gobernó en su día Jaruzelski. El inesperado fallecimiento de su hermana conlleva que el joven protagonista se haga cargo de su sobrina de 13 meses y la alocada vida fiestera que llevaba hasta entonces se convierte paulatinamente en un lejano recuerdo. No es un héroe pero está de retirada. El problema es la consciente o inconsciente homofobia de la sociedad. El deseo de adoptar a su sobrina para regularizar la situación sólo encuentra dificultades por su condición sexual.
Y aquí nos encontramos con algo que ya es un modo de actuación tradicional de la hipocresía de los conservadores. Cuando en 1981 se aprobó en España una Ley del Divorcio con los votos en contra de Alianza Popular no tardaron demasiado algunos de sus dirigentes en divorciarse. También conviene recordar que el Partido Popular votó en 2005 en contra del matrimonio homosexual aprobado en tiempos del hoy procesado Zapatero para años más tarde asistir la cúpula de los populares a la boda homosexual de Javier Maroto, quien fuera alcalde de Vitoria y diputado del PP en el Congreso de los Diputados. Claro que si Filip, un excelente Ignacy Liss, sufre en sus carnes el machismo institucional, el espectador de la primera temporada de Orgullo sufre en sus oídos el excesivo llanto del bebé por más que el realizador debería ser más comedido en su afán realista para que quienes contemplamos la serie no añoremos en un momento dado un control de la natalidad más riguroso.
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