NuevaYol: así es el Nueva York boricua al que canta Bad Bunny

Las caderas de LeAna López dan instrucciones al músico, que, en un diálogo directo e improvisado, interpreta sus movimientos sobre el tambor de bomba puertorriqueña, llamado primo. Este ritmo, nacido en las plantaciones de esclavos en Puerto Rico durante el siglo XVII, retumba en esta ocasión dentro de una iglesia en East Harlem, una zona de Manhattan conocida como El Barrio. El rugido de los barriles se intensifica y, cuando la música llega a su punto álgido, la escena parece trasladarse a la costa noreste de la isla caribeña, a la localidad de Loíza, cuna de la cultura afroboricua. Pero, en un instante, el ruido del tráfico de la avenida Lexington interrumpe el trance, como a modo de recordatorio: esto es Nueva York.

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 En los años setenta, los puertorriqueños llegaron a representar el 10% de la población de Nueva York. Pero mientras la diáspora buscaba sus orígenes, también florecían términos peyorativos como el de nuyorican. Hoy la ciudad sigue teniendo una fuerte influencia boricua que se percibe en restaurantes, salas de música y festejos  

Las caderas de LeAna López dan instrucciones al músico, que, en un diálogo directo e improvisado, interpreta sus movimientos sobre el tambor de bomba puertorriqueña, llamado primo. Este ritmo, nacido en las plantaciones de esclavos en Puerto Rico durante el siglo XVII, retumba en esta ocasión dentro de una iglesia en East Harlem, una zona de Manhattan conocida como El Barrio. El rugido de los barriles se intensifica y, cuando la música llega a su punto álgido, la escena parece trasladarse a la costa noreste de la isla caribeña, a la localidad de Loíza, cuna de la cultura afroboricua. Pero, en un instante, el ruido del tráfico de la avenida Lexington interrumpe el trance, como a modo de recordatorio: esto es Nueva York.

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