Había expectación para ver qué ha hecho Marta Pazos con L’òpera de tres rals, uno de los textos más conocidos de Bertolt Brecht (en colaboración con Elisabeth Hauptmann) con música de Kurt Weill. En un prólogo inicial, Pazos nos promete un espectáculo que, ay, no nos acaba ofreciendo. Que la actriz Marta Bernal, cabaretera icónica (mitad de Las Glorias Cabareteras) y taquillera histórica de la Sala Beckett se convierta en la directora gallega (chándal amarillo y peluca azul) y aparezca entre el público es una de las mejores ideas del montaje. Esto es lo más revolucionario que veremos este Grec. Además, Bernal pronuncia una verdad como un templo: Bertolt Brecht y Lita Claver La Maña son la misma cosa. A continuación, empieza el espectáculo. El chiste de romper la cuarta pared (físicamente) funcionaría si la propuesta jugara en la liga de la interacción con el público, cosa que no sucede en absoluto. Pero vayamos por partes.
Había expectación para ver qué ha hecho Marta Pazos con L’òpera de tres rals, uno de los textos más conocidos de Bertolt Brecht (en colaboración con Elisabeth Hauptmann) con música de Kurt Weill. En un prólogo inicial, Pazos nos promete un espectáculo que, ay, no nos acaba ofreciendo. Que la actriz Marta Bernal, cabaretera icónica (mitad de Las Glorias Cabareteras) y taquillera histórica de la Sala Beckett se convierta en la directora gallega (chándal amarillo y peluca azul) y aparezca entre el público es una de las mejores ideas del montaje. Esto es lo más revolucionario que veremos este Grec. Además, Bernal pronuncia una verdad como un templo: Bertolt Brecht y Lita Claver La Maña son la misma cosa. A continuación, empieza el espectáculo. El chiste de romper la cuarta pared (físicamente) funcionaría si la propuesta jugara en la liga de la interacción con el público, cosa que no sucede en absoluto. Pero vayamos por partes. Seguir leyendo
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia
El montaje de Marta Pazos de ‘L’òpera de tres rals’, un texto de Bertolt Brecht con música de Kurt Weill, prometía un espectáculo que no acaba ofreciendo
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Había expectación para ver qué ha hecho Marta Pazos con L’òpera de tres rals, uno de los textos más conocidos de Bertolt Brecht (en colaboración con Elisabeth Hauptmann) con música de Kurt Weill. En un prólogo inicial, Pazos nos promete un espectáculo que, ay, no nos acaba ofreciendo. Que la actriz Marta Bernal, cabaretera icónica (mitad de Las Glorias Cabareteras) y taquillera histórica de la Sala Beckett se convierta en la directora gallega (chándal amarillo y peluca azul) y aparezca entre el público es una de las mejores ideas del montaje. Esto es lo más revolucionario que veremos este Grec. Además, Bernal pronuncia una verdad como un templo: Bertolt Brecht y Lita Claver La Maña son la misma cosa. A continuación, empieza el espectáculo. El chiste de romper la cuarta pared (físicamente) funcionaría si la propuesta jugara en la liga de la interacción con el público, cosa que no sucede en absoluto. Pero vayamos por partes.
Marc Rosich firma una nueva y espléndida traducción al catalán de la obra, que llena de referencias avícolas: palomas, pichones, cuervos y urracas revolotean por el texto. La elección, aunque arriesgada, no es baladí: Pazos convierte a los mendigos en palomas, en una decisión más estética que dramatúrgica. La escenografía de la directora y el vestuario de Agustín Petronio son monocromáticos: todo en gris. El efecto de espejo que se busca entre el escenario y la platea del Grec se agota rápidamente, mientras que la descomposición de la sastrería inglesa (y la raya diplomática) de Petronio es una fantasía: la colección de sombreros es puro Viktor & Rolf. Otra gran apuesta del montaje es la coreografía de Mabel Olea: su carácter espasmódico y antinaturalista busca acercarse al actor “supermarioneta” que soñaba Edward Gordon Craig. Con todas estas decisiones estéticas, da la sensación de que Pazos quiere emular la versión que Robert Wilson dirigió en el Berliner Ensemble, pero se queda a medio camino. La orquesta dirigida por Dani Espasa sonó un poco apagada en el Grec: le falta un poco de brío, como a todo el montaje, y las carencias vocales de algunos intérpretes se podrían haber resuelto con la técnica del Sprechgesang o canción hablada.
Miriam Moukhles nos confirma (y hemos perdido la cuenta) que es una de las más grandes: su Polly es una maravilla física y vocal
Entre el reparto, destacan más ellas que ellos. Miriam Moukhles nos confirma (y hemos perdido la cuenta) que es una de las más grandes: su Polly es una maravilla física y vocal, y la actriz se convierte en una mezcla de gorrión y flamenco (esas patitas) ante nuestros ojos. Clara Mingueza brilla en dos números que arrancan los aplausos del público: entre contorsionista china y personaje de dibujos animados, es ella quien entra más a fondo en el juego de Pazos. Marta Bernal encarna una señora Peachum con mucha retranca, aunque físicamente podría soltarse mucho más, y Júlia Truyol emula a Rebekah del Río en Mulholland Drive.
En la parte masculina, Nao Albet retrata un Mackie un poco difuso, que va ganando fuerza a medida que avanza la obra, Roc Bernadí nos vuelve a demostrar que lo hace todo con gracia y facilidad y Eduard Farelo lo da todo con su señor Peachum (no entiendo el muñeco de ventrílocuo). El resto de los actores, aunque todos estupendos, quedan desdibujados en una masa gris, muy igualados físicamente (todos son muy delgados) y con los maquillajes expresionistas de Johny Dean, puro Artpop de Lady Gaga. Como suele suceder con todas las propuestas de Marta Pazos, las fotos acaban siendo mejor que el montaje. Pero el teatro es un arte viva, amiga.
Texto: Bertolt Brecht (con la colaboración de Elisabeth Hauptmann). Música: Kurt Weill
Dirección escénica: Marta Pazos. Dirección musical: Dani Espasa
Traducción: Marc Rosich.
Reparto: Nao Albet, Roc Bernadí, Marta Bernal, Arnau Boces, Pablo Capuz, Marc Domingo, Joan Esteve, Eduard Farelo, Clara Mingueza, Miriam Moukhles, Biel Rossell, y Júlia Truyol.
Teatre Lliure. Barcelona. A partir del 17 de septiembre.
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