‘El caballero de Olmedo’, crimen en el pulmón financiero de Europa

El camino de Medina del Campo a Olmedo, donde mataron a Juan de Vivero en 1521 por un muéveme allá esa linde, recorre 23 kilómetros por el llano castellano. Lope recreó la historia de este crimen un siglo después en El caballero de Olmedo, una tragicomedia de pálpito romántico, pues habla de la fuerza del destino con una convicción verdiana. En el montaje de Laila Ripoll estrenado anoche en el Festival de Almagro, los personajes parecen habitantes de la Corte de Carlos IV escapados de un lienzo goyesco. También Helena Pimenta, antecesora de Lluís Homar, predecesor de Ripoll al frente de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, ambientó alguna pieza del Siglo de Oro en el romanticismo: es una tendencia, tan lícita como la de aclimatar las obras romanas de Shakespeare en la era fascista.

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 El camino de Medina del Campo a Olmedo, donde mataron a Juan de Vivero en 1521 por un muéveme allá esa linde, recorre 23 kilómetros por el llano castellano. Lope recreó la historia de este crimen un siglo después en El caballero de Olmedo, una tragicomedia de pálpito romántico, pues habla de la fuerza del destino con una convicción verdiana. En el montaje de Laila Ripoll estrenado anoche en el Festival de Almagro, los personajes parecen habitantes de la Corte de Carlos IV escapados de un lienzo goyesco. También Helena Pimenta, antecesora de Lluís Homar, predecesor de Ripoll al frente de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, ambientó alguna pieza del Siglo de Oro en el romanticismo: es una tendencia, tan lícita como la de aclimatar las obras romanas de Shakespeare en la era fascista. Seguir leyendo  

Crítica Teatral
Crítica

Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

Laila Ripoll acentúa el carácter romántico de la obra fatalista de Lope con una puesta en escena ágil, resolutiva y atenta al detalle, en la que David Lorente y Arantxa Aranguren se meten al público en el bolsillo

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Imagen de ‘El caballero de Olmedo’, que inaugura el festival de Almagro y abrirá temporada en septiembre en la Compañía Nacional de Teatro Clásico.
Javier Vallejo

El camino de Medina del Campo a Olmedo, donde mataron a Juan de Vivero en 1521 por un muéveme allá esa linde, recorre 23 kilómetros por el llano castellano. Lope recreó la historia de este crimen un siglo después en El caballero de Olmedo, una tragicomedia de pálpito romántico, pues habla de la fuerza del destino con una convicción verdiana. En el montaje de Laila Ripoll estrenado anoche en el Festival de Almagro, los personajes parecen habitantes de la Corte de Carlos IV escapados de un lienzo goyesco. También Helena Pimenta, antecesora de Lluís Homar, predecesor de Ripoll al frente de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, ambientó alguna pieza del Siglo de Oro en el romanticismo: es una tendencia, tan lícita como la de aclimatar las obras romanas de Shakespeare en la era fascista.

Curiosamente, Lope naturalizó la leyenda del caballero alevosamente asesinado en el reinado de Juan II de Castilla, un siglo antes de su fecha cierta. Dice el profesor Francisco Rico que el autor no tenía conocimiento del suceso, salvo por un romance popular: de ahí que errara la época, aunque en la primera mitad del siglo XV Medina del Campo era ya un centro neurálgico de la gestión financiera de la Corona. Para cuando alancearon a Vivero, entrado el XVI, Medina no solo era la Feria General del Reino, sino que se había convertido en el gran Centro de Compensación de Deuda de la península y en el pulmón financiero de Europa, donde banqueros alemanes, franceses, florentinos y genoveses acudían dos veces al año: en octubre y durante la Cruz de mayo. Para evitar asaltos, los Fugger, los Welser y compañía negociaban con letras de cambio, nunca con oro. En los estudios filológicos de El caballero… falta este contexto geopolítico, vital, con el que estaba familiarizado el público de la época.

Lorente y Aranguren se llevan la función encarnando al sinuoso, divertido e inquietante dúo de criados celestinescos

Para entretener a oligarcas y mercaderes, en torno a la feria se organizaban corridas de rejones, en una de las cuales Alonso deslumbra a Inés en la ficción lopesca. El montaje de Ripoll funciona muy bien en su ambientación romántica y en la minuciosa coreografía gestual de muchas escenas. Víctor Sáinz y Elisabet Altube hacen buena pareja protagonista, pero David Lorente y Arantxa Aranguren se llevan la función encarnando al sinuoso, divertido e inquietante dúo de criados celestinescos.

Texto: Lope de Vega. Versión y dirección: Laia Ripoll

Reparto: Elisabet Altube, Arantxa Aranguren, Clara Cabrera, Javier Díaz Gil, Carlos Jiménez Alfaro, Sandra Landín, David Lorente, Teo Maiztegi, José Luis Martínez, Gerardo Quintana, Mateo Rubistein, Víctor Sáinz y Jorge Varandela.

Compañía Nacional de Teatro Clásico.

Teatro Adolfo Marsillach. Almagro. Hasta el 12 de julio

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