La máquina del ritmo de Nile Rodgers hace gozar a Madrid

Nile Rodgers, anoche, actuando en Noches del Botánico de Madrid.

Comenzó y terminó con similar propuesta: una setentera bola de espejos en la pantalla de la parte de atrás del escenario mientras el grupo imprimía energía a dos clásicos de la música disco, Le Freak, para iniciar la noche, y Good Times, para terminarla, ambos temas firmados por el grupo Chic. En el escenario sonreía su líder, un Nile Rodgers con un traje estampado en blanco y negro, gafas de sol, un gorro y sus legendarias rastas esparcidas sobre los hombros. De su guitarra Fender Stratocaster salía ese rítmico sonido elegante y casi percusivo que ha definido buena parte de la historia de la música pop y que hoy se antoja más influyente que nunca: búsquenlo en los nuevos discos de estrellas jóvenes de hoy como Dua Lipa, Harry Styles o Sabrina Carpenter.

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La cantante Naomi Rodgers y Nile Rodgers, en un momento del concierto de anoche.  El fundador de Chic ofrece un imbatible concierto en Noches del Botánico que recorre la historia de la música pop bailable  

Comenzó y terminó con similar propuesta: una setentera bola de espejos en la pantalla de la parte de atrás del escenario mientras el grupo imprimía energía a dos clásicos de la música disco, Le Freak, para iniciar la noche, y Good Times,para terminarla,ambos temas firmados por el grupo Chic. En el escenario sonreía su líder, un Nile Rodgers con un traje estampado en blanco y negro, gafas de sol, un gorro y sus legendarias rastas esparcidas sobre los hombros. De su guitarra Fender Stratocaster salía ese rítmico sonido elegante y casi percusivo que ha definido buena parte de la historia de la música pop y que hoy se antoja más influyente que nunca: búsquenlo en los nuevos discos de estrellas jóvenes de hoy como Dua Lipa, Harry Styles o Sabrina Carpenter.

Incluso durante la hora y media de concierto pareció que el ambiente abrasador de estos días en Madrid concedía un respiro y de vez en cuando llegaba una pequeña brisa. Eso o que lo que salía del escenario producía tanto placer que pareció que hasta la inclemente temperatura daba una tregua y se unía a la fiesta.

Excelente ambiente en un nuevo recital de Noches del Botánico, celebrado en el Jardín Botánico de la Universidad Complutense de la capital; lleno, unas 4.000 personas, muchas de ellas de una edad, digamos, madura, aunque se veían grupos de jóvenes y algunos niños acompañando a sus padres.

Nile Rodgers es un habitual de los ciclos veraniegos españoles porque su espectáculo no puede ser más divertido y edificante. También funciona como una especie de curso breve de lo que ha sido la parte más bailable de la música pop: desde la explosión de la música disco a finales de los setenta, capitalizada en el club neoyorquino Studio 54 (al que citó anoche), hasta la revitalización del género en figuras como Beyoncé o Daft Punk.

Rodgers se hizo acompañar por un fantástico grupo con un saxofonista, un trompetista, dos teclistas, un baterista, un bajista y, sobre todo, dos vocalistas con unas gargantas que acumulan toda la historia de la música negra. Sus nombres: Audrey Martells y Naomi Rodgers. El sonido fue excelente en todo momento.

“¿Estáis preparados para cantar, estáis preparados para bailar?“, exclamó Rodgers, de 73 años, al principio del concierto. El público lo estaba, claro, porque sabía lo que le esperaba ya que el guitarrista neoyorquino lleva realizando casi el mismo concierto durante varios años: un compendio de temas de Chic, y una selección de canciones escritas o producidas por él para otros artistas. Así que sonaron I’m Coming Out (Diana Ross), Like a Virgin (Madonna), We Are Family (Sister Sledge), Modern Love (David Bowie), Cuff It (Beyoncé) o Get Lucky (Daft Punk).

Dedicó Thinking of You, del repertorio de Sister Sledge, a su compañero y bajista Bernard Edwards, fallecido en 1996 con 43 años, con el que montó Chic en los setenta para colocar los fundamentos de la música de club.

Rodgers sazonó este imbatible repertorio con bromas y explicaciones sobre cómo se concibieron las canciones. Porque este hombre, después de zafarse de dos cánceres, lo único que desea hoy es pasárselo bien en un escenario y que los espectadores disfruten con un pedazo importante de la historia del pop. Así ocurrió anoche.

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