Cualquier sitio callejero de Cádiz es proclive a una femisfanía, al golpe de ingenio de la chirigota callejera de las Cadiwoman. Esa esquina donde el biruji de las noches frías de febrero pega menos o ese portal donde un vecino malaje se aguanta las ganas de tirar un cubo de agua con lejía son escenarios perfectos para dejarse imbuir por esa suerte de epifanía feminista por la vía del humor. El término lo acuñó la autora de la agrupación, Susana Ginesta, en la tesis doctoral en la que exploró los poco investigados caminos del humor feminista. Después de 17 carnavales, no se puede decir que a las Cadiwoman no les falten trienios en esa tarea. Hoy sábado, 26 de septiembre, y el domingo, 27, sumarán otro hito: cambiar las calles de Cádiz por las de ese Macondo Park que la artista Shakira ha montado para su residencia artística de 12 conciertos en Madrid.
La agrupación callejera, con 17 años de trayectoria, es una de las invitadas para la residencia artística de la colombiana en Madrid
Cualquier sitio callejero de Cádiz es proclive a una femisfanía, al golpe de ingenio de la chirigota callejera de las Cadiwoman. Esa esquina donde el biruji de las noches frías de febrero pega menos o ese portal donde un vecino malaje se aguanta las ganas de tirar un cubo de agua con lejía son escenarios perfectos para dejarse imbuir por esa suerte de epifanía feminista por la vía del humor. El término lo acuñó la autora de la agrupación, Susana Ginesta, en la tesis doctoral en la que exploró los poco investigados caminos del humor feminista. Después de 17 carnavales, no se puede decir que a las Cadiwoman no les falten trienios en esa tarea. Hoy sábado, 26 de septiembre, y el domingo, 27, sumarán otro hito: cambiar las calles de Cádiz por las de ese Macondo Park que la artista Shakira ha montado para su residencia artística de 12 conciertos en Madrid.
“Nosotras lloramos mientras facturamos”, parafrasea Ginesta —licenciada en Derecho y doctora en Comunicación— una de las letras cantadas por su agrupación el pasado carnaval, readaptación con guasa de Las mujeres ya no lloran, título de la gira mundial de Shakira. Más de una semana después de que saltase la liebre de que su chirigota feminista iba a ser una de las invitadas al Macondo Park, Ginesta ya tiene parcialmente superado el furor inicial que supuso para las 10 integrantes de la chirigota saber que habían sido seleccionadas para actuar, junto a artistas de la talla de Amaia, Guitarricadelafuente o Nathy Peluso. “Va a actuar mucha gente en el preshow, no vamos a verle a Shakira ni las lentejuelas”, confiesa, divertida.
Las Cadiwoman tienen previsto hacer dos pases de una hora las tardes del 26 y el 27 de septiembre en el recinto, en una hora y formato aún por confirmar por una productora que les ha dado libertad total. “Es a pie de calle, ellos querían recrear el carnaval callejero”, explica Ginesta, en referencia a ese ambiente de idas y venidas culturales entre España y Latinoamérica que se pretende crear en el recinto de conciertos, con actuaciones del carnaval de Barranquilla incluidas. Lo que sí tienen claro las componentes es que dedicarán una letra a Shakira y que llegarán directamente el sábado con el tipo —la caracterización o disfraz de la agrupación— ya puesto al Macondo Park. Lo harán bajo el personaje de Las Queen, la apuesta de la formación con la que conquistó las calles gaditanas el pasado carnaval.
Bajo ese tipo, las Cadiwoman propugnan ser las reinas de la calle con esas letras divertidas y reivindicativas que han hecho famosa a su chirigota en estos 17 años. El repertorio original de febrero tiene cuartetas para, por ejemplo, el síndrome de impostora en el trabajo —que se desempeña un puesto que no se merece—, satiriza sobre el lavado de cara feminista de las campañas institucionales y dan caña a la turistificación y la pérdida del barrio que azota Cádiz. Buena parte de ese repertorio se mantendrá y otro cambiará para los pases en Macondo, como explica Ginesta: “Hemos hecho un remix, queremos que se entienda y que llegue al máximo de personas”.
En estos 17 años de trayectoria, las Cadiwoman se han labrado un nombre en el intrincado carnaval ilegal de Cádiz, tan libre como, a veces, sacrificado. Nunca se han planteado ser una agrupación oficial del Concurso de Agrupaciones del Carnaval —de ahí el apelativo de ilegal para las que solo actúan en la calle—. “No es nuestro objetivo, tampoco lo es cantar en un evento de Shakira, pero esto es anecdótico y chulo. No nos apetece acogernos a unas normas de concurso, ni ensayar tanto. Nuestro fuerte son las letras, para nosotros lo más importante es más lo que decimos que el cómo”, reflexiona Ginesta.
Detrás de esas letras hay mucho trabajo, es lo que ellas llaman “artivismo”. “Me gusta ser transgresora, pero también darle vueltas a las letras para que tengan un punto punzante. Hay conceptos complejos, desde la antropología o la ciencia”, apunta la autora, que en 2020 reflexionó sobre ello en el libro Cadiwoman, el superpoder del feminismo chirigotero. Después, Ginesta dio un paso más determinante el pasado abril, cuando defendió su tesis El humor en la comunicación subversiva del feminismo, con la que consiguió el doctorado cum laude en Comunicación en la Universidad de Cádiz.
“El humor baja las defensas, hace que se metan ideas como un caballo de Troya. Al principio son risas, pero luego dices: ‘Es verdad’. Permite la permeabilidad de pensamiento que evidencia lo absurdo de las normas patriarcales”, explica, en referencia a ese término de feminisfanía que acuñó en su investigación. Durante esas pesquisas, que la autora pretende culminar en el futuro con una obra divulgativa, la gaditana descubrió, tras hablar con distintas creadoras, “lo poco que se ha investigado” sobre ese humor feminista que las Cadiwoman llevan ya casi dos décadas explorando y encajando al contexto social.
Y en ello seguirán el carnaval que viene. Nada más termine su experiencia en el Macondo Park, las Cadiwoman tienen previsto ponerse a conceptualizar la idea del año que viene. En principio, la tienen clara, aunque ahora es preciso ver “si se entiende el personaje, si tiene chicha, recorrido”, agrega la autora de las letras. Pero, sobre todo, esas tardes y noches robadas de sus trabajos y obligaciones tienen el fin para ellas de obligarse a ver: son, ante todo, un grupo de amigas desarrollando un hobby. “Casi que me gusta más el proceso creativo que la eclosión en la calle. Las mujeres con el ocio tenemos una relación complicada por la ausente corresponsabilidad. Es casi una obligación bonita, es por salud, lo dice la ONU, y nosotras no somos nadie para llevarle la contraria”, zanja Ginesta entre risas.
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