El museo, hoy

Hijo de la Ilustración y nieto de los gabinetes de curiosidades del Renacimiento, el museo de arte antiguo es un artefacto del mundo de ayer que sobrevive en el de hoy. Más allá de conservar, ampliar y difundir sus colecciones, el museo, como bien dijo Umberto Eco, debe conectar un objeto pasivo —la obra de arte— con un sujeto activo —nosotros—. Es esencial que este dialogo fluya con naturalidad y se establezca con las mínimas interrupciones posibles. La tecnología es una de ellas, y por esto celebro que el Museo del Prado sea de los pocos del mundo que no permite hacer fotografías de sus obras. Uno las ve en vivo y en directo y luego dispone de una página web donde puede descargarse las imágenes gratuitamente en alta resolución. Tampoco me convencen las audioguías, a no ser que vayas solo y perdido, porque obligan a seguir un itinerario preestablecido y no dejan conversar con quien nos acompaña, que es uno de los placeres de visitar un museo.

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 Estos artilugios culturales no encajan en la contemporaneidad porque su naturaleza va en contra de los vaivenes de los tiempos. Son antagónicos a nuestro mundo epidérmico y acelerado  

Hijo de la Ilustración y nieto de los gabinetes de curiosidades del Renacimiento, el museo de arte antiguo es un artefacto del mundo de ayer que sobrevive en el de hoy. Más allá de conservar, ampliar y difundir sus colecciones, el museo, como bien dijo Umberto Eco, debe conectar un objeto pasivo —la obra de arte— con un sujeto activo —nosotros—. Es esencial que este dialogo fluya con naturalidad y se establezca con las mínimas interrupciones posibles. La tecnología es una de ellas, y por esto celebro que el Museo del Prado sea de los pocos del mundo que no permite hacer fotografías de sus obras. Uno las ve en vivo y en directo y luego dispone de una página web donde puede descargarse las imágenes gratuitamente en alta resolución. Tampoco me convencen las audioguías, a no ser que vayas solo y perdido, porque obligan a seguir un itinerario preestablecido y no dejan conversar con quien nos acompaña, que es uno de los placeres de visitar un museo.

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