‘Cuenta atrás’: un director vigoroso con un guion delirante

Los directores de thrillers que no suelen escribir sus propias películas sueñan con que les caiga el mejor regalo de sus vidas. Ese guion portentoso, muy por encima de lo habitual, que en principio les dé la oportunidad de desplegar su talento para la puesta en escena, el ritmo, el montaje y, en general, el estilo, y luego los convierta en un nombre a seguir. Son especialistas en el género, pero, como tantos otros profesionales del cine en distintas tareas, deben esperar.

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 Los directores de thrillers que no suelen escribir sus propias películas sueñan con que les caiga el mejor regalo de sus vidas. Ese guion portentoso, muy por encima de lo habitual, que en principio les dé la oportunidad de desplegar su talento para la puesta en escena, el ritmo, el montaje y, en general, el estilo, y luego los convierta en un nombre a seguir. Son especialistas en el género, pero, como tantos otros profesionales del cine en distintas tareas, deben esperar. Seguir leyendo  

Los directores de thrillers que no suelen escribir sus propias películas sueñan con que les caiga el mejor regalo de sus vidas. Ese guion portentoso, muy por encima de lo habitual, que en principio les dé la oportunidad de desplegar su talento para la puesta en escena, el ritmo, el montaje y, en general, el estilo, y luego los convierta en un nombre a seguir. Son especialistas en el género, pero, como tantos otros profesionales del cine en distintas tareas, deben esperar.

El caso del británico David Mackenzie es paradigmático en este sentido. Con apenas tres guiones de un total de 11 películas en su carrera, y tras un puñado de títulos estimables, pero nunca memorables, en 2016 le tocó en suerte dirigir el fantástico libreto de Comanchería, escrito por Taylor Sheridan, guionista que ya había despuntado con el de Sicario, del año anterior, y que aún no había debutado como director (lo haría en 2017 con Wind River). Mackenzie dotó a la historia de una enorme energía y Comanchería, fabulosa puesta al día del wéstern de matices sociales, con robos de bancos en la contemporaneidad de la América blanca y pobre a la que apeló Donald Trump para sus triunfos, obtuvo cuatro nominaciones a los Oscar (película, guion, actor de reparto y montaje), y aunque el inglés quedó fuera en dirección, ya sabíamos perfectamente quién era.

Desde entonces, sin embargo, su carrera ha estado presidida por una cierta desigualdad, dependiente siempre del material que tenía entre manos y con solo una película importante, y estupenda: Relay (El intermediario). Con Cuenta atrás, su último trabajo, ocurre más de lo mismo. Un thriller que fusiona con insolencia el subgénero de atracos con el de desactivación de bombas, que, aunque en algún momento huele a los disparos de adrenalina de En tierra hostil, de Katryn Bigelow, acaba sepultado por una segunda mitad de la historia inverosímil, caótica, caprichosa y hasta boba, tras una primera mitad vigorosa y con posibilidades.

La aparición bajo tierra de una bomba de la Segunda Guerra Mundial sin explotar en unas obras en el centro de Londres da pie para una acción en paralelo relacionada con un robo a través de un butrón. Pese a la inconcebible parafernalia del atraco creado por el guionista Ben Hopkins, Mackenzie lo domina con rabia, y maneja con notable cadencia hasta cuatro hilos conductores, con sus localizaciones y personajes: la desactivación; el robo; el centro de control, y una de las muchas familias del vecindario desalojadas por el peligro. 50 minutos de suspense lo suficientemente potentes como para agarrar al espectador, punteados por las estupendas presencias, casi a la antigua usanza de Hollywood aunque la producción sea británica. Con menos realismo que atractivo físico, los protagonistas, tanto los policías como los militares y atracadores, hombres y mujeres, son todos guapísimos, pero así era el cine antes y aquí se traga con la facilidad de una buena chuchería.

Ahora bien, los segundos 45 minutos del relato son un delirio, tanto en conjunto como en la unidad de algunas de sus secuencias: por las relaciones entre personajes, por la superficialidad de los ecos políticos de la intervención de EE UU y Reino Unido en Afganistán, por la equivocada amoralidad de la película en sí, y, sobre todo, por el disparatado epílogo que, en realidad, es anterior en el tiempo y se supone que aclara el hilo entre los roles principales. Una penosa secuencia en Afganistán en la que hasta las imágenes creadas por ordenador (CGI) cantan por soleares.

Cuenta atrás

Dirección: David Mackenzie.

Intérpretes: Aaron Taylor-Johnson, Theo James, Gugu Mbatha-Raw, Sam Worthington.

Género:thriller. Reino Unido, 2025.

Duración: 98 minutos.

Estreno: 14 de agosto.

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