
En Las Ventas no existen los milagros; existen, quizá y no siempre, oportunidades para el triunfo en base al oficio, la experiencia, la actitud, las condiciones y la personalidad de los toreros, y la suerte de que se produzca un entendimiento entre un toro bravo y encastado y un torero en sazón.
Valdellán, Fraile/P. Mota, Lamelas, Venegas
Desafío ganadero entre tres toros -primero, tercero (devuelto por inválido) y quinto-, de Valdellán, bien presentados, manso y reservón el primero, y cumplidor en varas y encastado y noble en la muleta el quinto; y tres -segundo, cuarto y sexto- de Juan Luis Fraile, astifino, manso y muy deslucido el primero; justo de presentación y apagado el segundo, y bien presentado, cumplidor en varas y noble el sexto. El sobrero, de El Montecillo, mal presentado, manso y noblote.
Pérez Mota: pinchazo, media tendida y caída y un descabello (algunas palmas); pinchazo y estocada (ovación).
Alberto Lamelas: pinchazo, media tendida _aviso_ y tres descabellos (ovación); estocada baja (vuelta al ruedo).
José Carlos Venegas: dos pinchazos _aviso_ pinchazo y estocada trasera _segundo aviso_ (silencio); cuatro pinchazos _aviso_ (silencio).
Plaza de toros de Las Ventas. 13 de septiembre. Desafío ganadero. Un cuarto de entrada (7.363 espectadores, según la empresa).
Alberto Lamelas dio una vuelta al ruedo tras la lidia del toro más encastado y noble de la tarde; Pérez Mota, que sufrió una tremenda voltereta, y José Carlos Venegas, airosos ante un complicado y apagado desafío ganadero
En Las Ventas no existen los milagros; existen, quizá y no siempre, oportunidades para el triunfo en base al oficio, la experiencia, la actitud, las condiciones y la personalidad de los toreros, y la suerte de que se produzca un entendimiento entre un toro bravo y encastado y un torero en sazón.
Pero lo milagros, no. Por eso, la corrida de este domingo ha transcurrido con más pena que gloria, con veteranos matadores a la búsqueda desesperada de un milagro solo existente en sus sueños. Los tres llevan a sus espaldas muchos años de alternativa y muy pocos festejos; en consecuencia, destacan por la experiencia del aguante, pero no del oficio. Demuestran decisión y ganas, pero esas cualidades no son suficientes; y no destacan por una definida personalidad. En fin, que el triunfo se presenta como una meta imposible.
Tampoco los toros se prestaron al lucimiento en conjunto, pero sí dos de ellos, el quinto de Valdellán y el sexto de Fraile, y los dos se fueron al desolladero con muchos pases, pero poco toreados.
No existen los milagros en Las Ventas. O sí. Que le pregunten, si no, al gaditano Pérez Mota, que se tiró con toda su alma sobre el morrillo del cuarto tras un pinchazo, y resultó atropellado, primero, enganchado por el pecho, después, y, finalmente, su pierna derecha quedó prendida durante unos largos y angustiosos segundos. La cornada era de libro, pero, felizmente, el torero se levantó de la pelea intacto en sus carnes, y solo con la taleguilla rota después de esa tremenda voltereta con sabor a sangre. Existen, pues, los milagros en la plaza de Las Ventas.
El festejo en sí tuvo poca historia. Se anunció como un desafío ganadero, algo así como una competencia, un duelo, un combate, pero no hubo tal. Ni siquiera un claro triunfador, a excepción del quinto toro, de Valdellán, cumplidor en varas y encastado y repetidor en el tercio final. Alberto Lamelas lo recibió de rodillas con una larga cambiada en los medios y unas apasionadas y veloces verónicas; saludó Iván García en banderillas, y el matador anduvo por allí con más voluntad que acierto, dio muchos pases, pero torear, lo que se dice torear, no toreó. Normal, por otra parte.
Lo mismo le sucedió a Venegas ante el sexto, un toro de Fraile, que aprobó por los pelos en varas, y derrochó nobleza en la muleta. El matador dibujó algún natural largo y templado, pero más destacó la buena condición del animal que la pericia del torero.
Tampoco pudo decir nada ante su primero, el sobrero de El Montecillo, mal presentado y noblote, con escasa fuerza y apagado empuje.
Pérez Mota se encontró en primer lugar con un ejemplar de Valdellán de feo estilo y reservón al que citó siempre despegado y con aparente valentía. Y Lamelas se las vio y deseó, primero, con un toro de Fraile, violento, muy deslucido, incierto, que lanzaba derrotes y tornillazos por doquier, y que sorprendentemente fue aplaudido en el arrastre.
En fin, que no fue tampoco una corrida de oportunidades; sobre todo, porque era imposible con tres toreros muy veteranos, con las carreras hechas, con escasos sueños ya y un futuro decidido hace tiempo. Más que una oportunidad para los toreros, un compromiso menos para la empresa.
Valdellán, Fraile/P. Mota, Lamelas, Venegas
Desafío ganadero entre tres toros -primero, tercero (devuelto por inválido) y quinto-, de Valdellán, bien presentados, manso y reservón el primero, y cumplidor en varas y encastado y noble en la muleta el quinto; y tres -segundo, cuarto y sexto- de Juan Luis Fraile, astifino, manso y muy deslucido el primero; justo de presentación y apagado el segundo, y bien presentado, cumplidor en varas y noble el sexto. El sobrero, de El Montecillo, mal presentado, manso y noblote.
Pérez Mota: pinchazo, media tendida y caída y un descabello (algunas palmas); pinchazo y estocada (ovación).
Alberto Lamelas: pinchazo, media tendida _aviso_ y tres descabellos (ovación); estocada baja (vuelta al ruedo).
José Carlos Venegas: dos pinchazos _aviso_ pinchazo y estocada trasera _segundo aviso_ (silencio); cuatro pinchazos _aviso_ (silencio).
Plaza de toros de Las Ventas. 13 de septiembre. Desafío ganadero. Un cuarto de entrada (7.363 espectadores, según la empresa).
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