Shakira ya está en España. Quizá sea noticia, pero no es novedad. De cara a su gran serie de 12 conciertos (lo que suele llamarse, traducido del inglés, una residencia) en Madrid, la barranquillera ya está en la ciudad, ensayando, probando el inmenso escenario, ese Macondo Park de 30 hectáreas para 50.000 personas que inaugurará el próximo 18 de septiembre en Villaverde, a las afueras de la capital. Es su trabajo, pero también es su vida y parte de su normalidad. Porque aunque Shakira sea de Colombia y viva en Miami, y pese a lo que muchos puedan pensar sobre su relación con España, esta no es solo cordial. Es íntima.

La cantante colombiana arranca el 18 de septiembre una serie de 12 conciertos en Madrid, con la que demuestra que su cariño por España vale más que sus desencuentros
Shakira ya está en España. Quizá sea noticia, pero no es novedad. De cara a su gran serie de 12 conciertos (lo que suele llamarse, traducido del inglés, una residencia) en Madrid, la barranquillera ya está en la ciudad, ensayando, probando el inmenso escenario, ese Macondo Park de 30 hectáreas para 50.000 personas que inaugurará el próximo 18 de septiembre en Villaverde, a las afueras de la capital. Es su trabajo, pero también es su vida y parte de su normalidad. Porque aunque Shakira sea de Colombia y viva en Miami, y pese a lo que muchos puedan pensar sobre su relación con España, esta no es solo cordial. Es íntima.
No tenía ni 20 años y era una joven sensación incipiente en América Latina cuando Shakira empezó a dejarse caer por España. Fue en 1996, en el plató de aquel programa llamado Sorpresa, Sorpresa, de Antena 3, cuando, como su nombre indica, sorprendió a los fans, con su melena morena y sus movimientos robóticos, cantando Estoy aquí, su primer gran éxito. Poco le duraría el anonimato. En febrero de 1997 daba sus primeros conciertos, en medio de una larga y potente gira que la había llevado ya por medio centenar de conciertos (y haría otros tantos) por medio mundo, de Nueva York a Brasilia. Entonces hizo paradas en Madrid y Barcelona. Solo era el principio.
En ese parpadeo han pasado tres décadas en las que la relación de Shakira con España se ha estrechado. Aunque le cantara a Madrid, en 2001, que ahí la deja, en su Servicio de lavandería, Shakira nunca se fue. Como toda relación, Shakira y España han tenido sus baches, pero siempre se han entendido. La cantante ha tocado decenas de veces en el país, aunque la última fue hace ya más de ocho años. Ha arrancado giras mundiales en A Coruña, ha tocado en recintos como Las Ventas y en festivales como Rock in Rio, ha pedido el apoyo para Madrid en los Juegos Olímpicos.
Lo profesional fue el principio, y ha sido siempre la base. En España la artista encontró un grupo de profesionales que la entendió y la mimó, que supo entender la amplitud de miras y de estilos que planteaba su carrera. Gente que la ayudó, como ella misma dice “a construir esos sueños”, y que ahora se cuentan entre sus mejores amigos: “Como [el director, fotógrafo y productor] Jaume de Laiguana, como [la coreógrafa] Maite Marcos, que es de mis mejores amigas. Y Alejandro [Sanz], que es un colega, pero más que colega es un hermano”.

Así lo contaba ella misma en una entrevista exclusiva con EL PAÍS a principios de marzo en la ciudad de México, en la que anunciaba precisamente esta residencia que ahora comienza en Madrid. Pero entonces la pregunta era obvia: ¿Madrid? ¿España? Los acontecimientos de los últimos años no parecían remar a favor de esa decisión, a todas luces inesperada.
Dos, en concreto, le tocaron la cartera y el corazón. Lo económico fue su particular y alargada lucha con la Agencia Tributaria. Una concienzuda inspección durante años dio como resultado que la cantante había defraudado 14,5 millones de euros a las arcas españolas entre 2012 y 2014. Finalmente, en 2023 llegó a un acuerdo con Hacienda por el que aceptaba tres años de cárcel (sin entrar en prisión) y una multa de 7,3 millones. En mayo, y referido a otra causa, la Audiencia Nacional concluyó que la cantante no era residente fiscal en España en 2011, le dio la razón a Shakira y obligó a que se le devolvieran 60 millones de euros. Ella lo celebró por todo lo alto. “Después de más de ocho años soportando un señalamiento público brutal, campañas orquestadas para destruir mi reputación y noches enteras sin dormir que terminaron afectando a mi salud y al bienestar de mi familia, por fin la Audiencia Nacional ha puesto las cosas en su sitio”, escribió. “Se me ha tratado como culpable […] y se ha utilizado mi nombre y mi figura pública para enviar un mensaje amenazante al resto de contribuyentes”.

Lo personal fue más doloroso. Su separación de Gerard Piqué tras casi 12 años juntos y dos hijos en común fue un golpe profundo, especialmente después de que se hiciera público, muy público, que no fue precisamente ella quien rompió la pareja. Pero aquello la llevó a convertirse en la mayor ave fénix de la música latina. Porque, seis meses después, esa ruptura, una colaboración perfectamente calculada y una capacidad impecable de darle la vuelta a su propia narrativa trajeron consigo una canción, la Bzrp Music Sessions Vol. 53. Un nombre tan antagónicamente aburrido como brillante eran su ritmo, su letra y su capacidad de enganche. La canción fue, cuando salió, en enero de 2023, el tema en español más escuchado en 24 horas en Spotify; y le dio una frase ya icónica: “Las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan”. Aquello se convirtió en el título de su siguiente disco, consumando la venganza total, y después en el nombre de su gira. Y de aquellos polvos, estos conciertos.

Precisamente esa capacidad de darle la vuelta a la narración, de alejarse del victimismo y de conocer muy bien a su público han hecho que la artista se incline por Madrid. Durante su año y medio de gira, más de 3,5 millones de personas la han visto en América Latina, dos millones en Copabacana y más de 1,2 en México, además de las 400.000 del Zócalo, récord histórico para la gran plaza capitalina mexicana. Ahora, Madrid se convertirá en el epicentro del shakirismo europeo.
Ella nunca lo dudó. “Tengo un vínculo con España indeleble”, afirmaba en esa entrevista con este diario de hace unos meses. “Comenzando porque mis hijos son españoles [risas]. Creo que va a ser un concierto que a mis hijos les va a gustar ver”, aseguraba. “En España es donde vamos a tirar la casa por la ventana. Porque va a haber una producción nunca antes vista”. Así es: se espera a una veintena de artistas, distintos escenarios, tiendas, puestos de comida… Es decir, será más un Shakifest que un concierto al uso.

Su entorno lo remacha, en público y en privado. “Adora España”, repiten de la artista todos los que la conocen. Le gusta pasar tiempo en el país, que sus hijos conozcan sus raíces a fondo. Hasta ella misma lo contó, en una carta exclusiva en este diario. Para ella no solo España, sino muy especialmente Madrid está en su punto de mira, por su multiculturalidad, por su gran cantidad de latinos, de todo origen y condición. “Y para esa celebración elegí Madrid”, afirmaba en ese escrito hace apenas un par de semanas. “Porque aquí ocurre algo que el mundo merece ver: la inmigración latina no es tolerada, es celebrada. España la ha abrazado, y ese abrazo la ha hecho más joven, más pujante, más creativa. […] Compartimos lengua, memoria, gestos, sobremesas. El Atlántico, entre nosotros, dejó de ser un océano hace mucho tiempo. Es un lazo. De Madrid se dice que quien no es de ningún lado es de aquí”. No es que Shakira no tenga ningún lado de donde ser: tiene muchos. Pero durante unas cuantas semanas, ella también será de Madrid.
Feed MRSS-S Noticias
