David Summers: «El artista que diga que no quiere tener fans o es un gilipollas o es un mentiroso»

En la vida de David Summers (Madrid, 1964) es como si el tiempo se hubiera detenido. Es aquello que Bill Murray decía con desesperación en Atrapado en el tiempo de que ya no importa lo que hagas, te vas a despertar mañana y será otra vez el día de la marmota. Solo que en el caso del vocalista de Hombres G no hay la más mínima desesperación en que su día se repita una vez y otra y otra y otra. Sigue haciendo canciones, sigue llenando estadios y sus colegas siguen siendo la banda que le acompaña desde los 80. Y así espera que siga siendo hasta que ya no pueda más.

 Hombres G revisitan su carrera en el documental ‘Los años de nuestra vida’ mientras preparan nuevo disco y se van de gira por España y México  

En la vida de David Summers (Madrid, 1964) es como si el tiempo se hubiera detenido. Es aquello que Bill Murray decía con desesperación en Atrapado en el tiempo de que ya no importa lo que hagas, te vas a despertar mañana y será otra vez el día de la marmota. Solo que en el caso del vocalista de Hombres G no hay la más mínima desesperación en que su día se repita una vez y otra y otra y otra. Sigue haciendo canciones, sigue llenando estadios y sus colegas siguen siendo la banda que le acompaña desde los 80. Y así espera que siga siendo hasta que ya no pueda más.

«Tío, la música y el amor son las dos únicas cosas mágicas en la vida. Es por lo único que me merece la pena vivir. Siempre tengo canciones nuevas, algo que me apetece…», sentencia con esa indeleble y garbosa chulería que se presupone a quien siempre ha hecho, ni más ni menos, que lo que le ha venido en gana. Y vuelve: «Yo soy muy amigo del mánager personal de Mick Jagger, Dominic, que es un tipo genial y me decía que están grabando un disco con 83 años, con canciones nuevas y siguen emocionados. Eso es lo que yo quiero, ser como ellos, estar ahí con 80 años dándole vueltas a una canción nueva. Ojalá esté yo con 83 años como Mick Jagger y seguir divirtiéndome como él».

Ese es el objetivo y David Summers va a por él. Con Rafa, Dani y Javi, los otros tres integrantes de Hombres G, está grabando un nuevo disco, tiene una gira con 25 fechas en España y cinco en México que empieza en un par de semanas y este viernes se estrenará en cines Los mejores años de nuestra vida, un documental que luego llegará a Movistar Plus+ y que no es más que la constatación de que nada ha cambiado salvo algunas pocas cosas. Ya no son los chavales que reventaron La Movida, a los que una legión de quinceañeras esperaba a las puertas de casa y que hacían colapsar el país por el que pasaban en Sudamérica. Pero, ya en los 60, siguen vendiendo tiquets masivamente, siguen con sus giras por los mismos países y, en sus conciertos, aún hay quinceañeros. Quién dijo desesperación por el tiempo detenido. Ellos, desde luego, no.

«Si tuviéramos los sitios llenos de gente mayor, pensaríamos que es nostalgia. Pero tenemos al que tenía 15 años en los 80 y ahora viene con sus hijos o sus nietos. Eso es acojonante. Yo veo a niños de 12 años con camisetas de Hombres G cantando mis canciones como locos y pienso que dentro de 15 años van a estar ahí. Porque los artistas que te gustan a esa edad, te acompañan toda la vida». Y vuelve: «Veo este documental y pienso ‘joder, como quiero a estos tíos y qué bien me lo he pasado con ellos’. Son casi 50 años de amistad. Esto es como cuando estás en los estertores de la muerte que dicen que ves pasar tu vida por delante en un momento. Qué emocionante ha sido mi vida, joder, y aún lo sigue siendo. Con 62 años estoy en el mejor momento de mi vida profesional, ni se me pasa por la cabeza jubilarme ni parar ni descansar. Si hasta el 2027, ya tengo todo pillado».

¿Cuál es el truco para seguir en el mismo sitio desde hace 40 años? Tendrá que revelar en algún momento qué han hecho.
Eso nadie lo sabe, ni nosotros mismos, pero sentimos un profundo agradecimiento. Lo que nos ha pasado a nosotros no le ha pasado a nadie. Esto es como si en los 2000 Los Pekenikes estuvieran llenando estadios. Hay grupos que han durado 40 años y más, los Rolling Stones o U2, pero en España por lo menos nunca ha habido un grupo con esta longevidad y que se codee con artistas jovencísimos que nacieron cuando nosotros ya estábamos trabajando. Ahora nos repartimos con ellos el pastel..
En el documental se encargan de dejar claro desde el principio que las discográficas les dijeron todas que no y que muchas ya no están, pero ustedes sí que siguen en este negocio.
Esas compañías tuvieron la mala suerte de tener a directivos que no eran listos, pero apareció Paco Martín que iba por las salas a ver si encontraba algún artista chulo con el que vendiera 2000 copias. Cuando nos conoció me dijo que se daba con un canto en los dientes si vendíamos 4.000 discos y se quedó sin dientes. Vendimos 700.000 solo en el primero. Lo que te quiero decir es que muchas compañías no saben ver lo que hay y deberían contratar gente más espabilada.
Hay que decir que en aquellos años, ustedes no se parecían en nada a los que se llevaba en La Movida.
Nosotros siempre quisimos ser distintos, pasábamos totalmente de lo que hacían los demás. Y seguimos así. A mí me preguntan que me parece la música que se está haciendo en España ahora y no tengo ni puta idea, no escucho nada de lo que hacen los demás. No quiero que me influya, no quiero saber qué está de moda. Nosotros en los 80 no queríamos ser un grupo de los 80, ni ir con esos peinados, ni con esos tecladitos ni con esas cosas que hacían. Queríamos ser distintos, hacíamos la música que nos daba la gana y si copiábamos a alguien era a nuestros ídolos: los Beatles, Ray Charles…
Y se convirtieron en los pijos de la época.
Porque no sabían dónde meternos, es muy difícil asimilar que salga un grupo que hace lo que le sale de los huevos, que visten muy normal y que no se disfrazan de nada. Entonces éramos los pijos. Pero si tengo una canción diciendo que ella se fue con un niño pijo. No conmigo, con otro. Ahora sí somos pijos, tenemos unos coches de puta madre, vivimos en chalets cojonudos porque nos lo hemos ganado. No nos lo ha regalado nadie.

«Tenemos unos coches de puta madre y vivimos en chalets cojonudos porque nos lo hemos ganado. Ahora sí somos pijos»

De ustedes siempre se dijo que eran un grupo para quinceañeras, ¿se siente representado en esa imagen?
Quinceañeras también las tenían grupos cojonudos como los Beatles, Nirvana y Led Zeppelin. Todos han tenido legiones de fans adolescentes enloquecidos en sus conciertos. Eso no es ningún desprestigio. En el fondo todos aspiran a eso. El artista que diga que no quiere tener fans o es un gilipollas o es un mentiroso. Será mejor que te escuche alguien, no conozco a nadie que esté encantado de la vida de tocar para 20 personas en un garito.
Parece que todo en esta carrera ha sido idílico, pero algún momento han pasado también: se separaron, no podían salir tranquilos porque tenían cientos de fans a las puertas de su casa…
Si te ríes de ti mismo y de todo lo que está pasando, sobrevives. Ahora como te creas un ídolo de masas, estás jodido. Hay muchos artistas que son muy cortitos y la fama les convierte en unos arrogantes y unos gilipollas. A mí la gente aún me para por la calle y me dicen que soy un tío normal. Pues sí, joder, lo soy. Soy una persona educada, con un oficio precioso que consiste en hacer felices a las personas. Tampoco es para tanto, ¿no?
¿Nunca pensaron, siquiera un poco, en trascender?
Nunca en mi vida he pensado en trascender, yo solo pienso en lo que tengo que hacer cada día, llegar a la noche y haber sido feliz. Eso es lo único que me importa. Luego miras una película como esta y, joder, qué cantidad de cosas he hecho. Pero para mí han sido un día y otro y otro y otro y otro. Mi amigo Pino Sagliocco siempre dice que lo importante es que no dejes que el viejo entre en ti. Los años te pasan como a todo el mundo, pero tú nunca tienes que perder tu espíritu joven ni la ilusión de hacer cosas.
Me va a decir que sigue teniendo la misma ilusión.
Tengo más ahora porque sé que tengo más pasado que futuro. Estos años que me quedan los voy a disfrutar al máximo y hacer lo que me da la gana. Me quedan pocos días, no puedo estar pensando en que ya haré algo otro día más adelante porque puede que no me queden tantos.

«Yo trabajo para los que vienen a mi concierto y están a favor nuestro. Al resto que les den por el culo, no existen para mí»

¿Qué le hace sentir todavía ahora estar sobre un escenario?
Siento esa luz en mí que me mantiene en pie y que me hace sentir que nunca moriré. Ya lo digo en Los mejores años de nuestra vida y es verdad. Cuando estás enfermo, te duele algo, te estás divorciando, estás jodido o estás deprimido, subes al escenario, les haces feliz cantando y te dejas tus problemas en el camerino. Eso es un gran artista. El que se lleva la depresión, sus problemas o que le duele un pie al escenario no es un artista de verdad. El de verdad es capaz de inhibirse de todo.
¿Ha pensado que en algún momento la música se pueda acabar? Porque lleva toda la vida dedicada a esto.
No entiendo la vida sin música y me cuesta entender que haya gente que pueda vivir sin ella. Pero claramente la hay. Yo disfruté hasta cuando tuve que empezar de cero solo. Porque había gente de los medios que me rechazaban por haber sido de Hombres G. Tocaba en salas y teatros en lugar de en estadios, pero me lo pasé de puta madre. Nunca tuve problemas de dinero, jamás lo pasé mal.
Los prejuicios no creo que fueran de su etapa en solitario, en Hombres G ya venían arrastrando unos cuantos.
Cuando un artista gusta muchísimo, un montón de gente siente rechazo y eso es lo mejor que te puede pasar. Nunca le vas a gustar a todo el mundo. El éxito es un péndulo y si intentas ir detrás, no lo coges nunca. Yo trabajo para los que están a favor, para los que vienen a mi concierto, al resto que les den por el culo. No existen para mí.
En este documental por momento parecen ustedes unos santos, digo yo que entre tanto trabajo algo de disfrute también habría, ¿no?
Nosotros siendo muy jóvenes ya éramos muy prudentes y teníamos la cabeza fría. Yo sabía que había puertas que no quería abrir. Eso que dice la gente de que hay que probarlo todo es una gilipollez. Nosotros nunca caímos en las drogas como otros compañeros de generación, fuimos sensatos. Ahora las chicas nos volvían locos, teníamos 21 años e iban todas detrás nuestra. Te mentiría si te dijera otra cosa. Todos nos hemos divorciado, todos nos hemos casado dos veces y ahora ya estamos todos juntos, casados y felices.
Por qué siempre han querido ser independientes y nunca se han unido a una gran discográfica?
Nunca quisimos tener jefe ni nadie que nos dijera lo que teníamos que hacer. Como el primer disco funcionó bien, nadie nos pudo decir cómo hacer una canción ni cómo vestirnos. Ni pío. Hemos hecho lo que nos ha salido de los cojones en cada momento, hacíamos discos y giras cuando queríamos y hemos tomado nosotros las decisiones. Ahora, que ni tenemos mánager ni compañía, más que nunca. Live Nation nos organiza las giras, pero no tenemos mánager. Seguimos grabando nuestros discos, produciéndolos y pagándolos. Somos propietarios de nuestro máster y luego buscamos a una compañía que quiera distribuirlo a cambio de un porcentaje.
¿Son ustedes el auténtico indie de este país?
Tenemos el estudio en casa, la industria ha cambiado y podemos hacer un discazo tremendo en casa. Para qué queremos a nadie. Es verdad que antes se vendían más discos. El primer día que sacamos Voy a pasármelo bien vendimos 100.000 discos. El primer día. Ahora todo es streaming, views, escuchas, TikTok y todas esas memeces.
Deduzco que no le interesan mucho esas nuevas métricas y fórmulas.
Sí, sí, yo me adapto a todo, contratamos a gente que sepa montar una campaña de marketing buena para hacer virales de TikTok. Estamos a la última, pero las canciones las sigo haciendo como me sale de los huevos.

 Música – Noticias sobre música

Interesante