Todo empezó en 1973, en una sala con solo 63 asientos, en la planta superior del Royal Court de Londres, donde el británico Tim Curry —fallecido en agosto de este año, a los 80 años— se subió al escenario para interpretar por primera vez al que ahora es un gran personaje de culto: el Dr. Frank-N-Furter, un científico loco con la extravagancia añadida de ser además un extraterrestre del planeta Transexual, en The Rocky Horror Show. El musical, escrito por Richard O’Brien, era un tributo a las películas de serie B de terror y ciencia ficción y pronto se convirtió en una oda a la liberación sexual y la cultura queer de los setenta y en un acontecimiento contracultural en el Londres de la efervescencia del glam rock británico, capitaneado por David Bowie y Marc Bolan.
El ‘revival’ del musical fue nominado a nueve premios Tony, batió el récord de recaudación semanal del Studio 54 y ha prorrogado sus funciones dos veces hasta febrero de 2027
Todo empezó en 1973, en una sala con solo 63 asientos, en la planta superior del Royal Court de Londres, donde el británico Tim Curry —fallecido en agosto de este año, a los 80 años— se subió al escenario para interpretar por primera vez al que ahora es un gran personaje de culto: el Dr. Frank-N-Furter, un científico loco con la extravagancia añadida de ser además un extraterrestre del planeta Transexual, en The Rocky Horror Show. El musical, escrito por Richard O’Brien, era un tributo a las películas de serie B de terror y ciencia ficción y pronto se convirtió en una oda a la liberación sexual y la cultura queer de los setenta y en un acontecimiento contracultural en el Londres de la efervescencia del glam rock británico, capitaneado por David Bowie y Marc Bolan.
Cuando el transgresor musical se estrenó en el teatro Belasco de Broadway en 1975, resultó un fracaso comercial y solo dio para 45 funciones. Algunos lo atribuyen a un público tradicional, otros a que se pusieron mesas y sillas para darle un aire cabaretero, lo que dificultó la visión del escenario para muchas personas.
Según el propio Curry confesaría a The New York Times en retrospectiva, el problema fueron las expectativas que generaba Broadway. “Gran parte de su encanto estaba en los locales pequeños e insignificantes en los que actuábamos. Nosotros los poníamos de moda.” Pero la obra que fracasó entonces está teniendo un éxito arrollador medio siglo después.
El segundo revival de The Rocky Horror Show en Broadway —el primero fue en el 2000— tiene lugar esta vez en el Studio 54, la icónica discoteca que alguna vez fue el centro neurálgico de la noche neoyorquina. Estrenado en abril de este año y dirigido por Sam Pinkleton —que se llevó el Tony 2025 a la mejor dirección de una obra de teatro por Oh, Mary!—, fue nominado a nueve premios Tony, aunque no se llevó ninguno, y batió el récord de recaudación semanal de la historia del Studio 54 durante la semana del 22 al 28 de junio de 2026.
En ocho funciones, con un precio medio por entrada de 158 dólares, recaudó 1,2 millones de dólares, según las cifras oficiales de la Broadway League recogidas por Playbill. Concebido inicialmente para estar solo tres meses en cartel, este nuevo revival ha prorrogado ya dos veces sus funciones y seguirá programándose hasta finales de febrero de 2027.

El fanatismo que despierta se entiende remontándose a la película que catapultó el musical a la fama, y que se grabó en 1974, después de la buena acogida del musical en Londres y antes de su fracaso en Broadway. Jim Sharman, director del musical, se encargó también de dirigir la adaptación cinematográfica: The Rocky Horror Picture Show. La película reunía a Tim Curry —que se convertiría en la principal estrella de la cinta—, a Susan Sarandon —interpretando a Janet Weiss— en uno de sus primeros papeles, y al cantante Meat Loaf —que daba vida a Eddie, víctima de los experimentos de Frank— antes de que los tres se convirtieran en iconos culturales.
La cinta no funcionó en las grandes salas, pero desató un fenómeno fan cuando empezó a proyectarse en la sesión de medianoche de los cines. Los espectadores acudían a verla disfrazados y participaban en los diálogos, respondiendo en voz alta a los personajes para provocar las risas del público. La práctica acabó convirtiéndose en un ritual y contribuyó a que la película adquiriera el estatus de cinta de culto. A día de hoy, sigue programándose en cines en sesiones de medianoche, siendo la película que lleva más tiempo proyectándose de forma ininterrumpida en la historia.
Según Sharman, “el público convencional solo vio la superficie y le dio la espalda; pero el público de las sesiones de medianoche supo ver lo que había debajo de esa superficie, y aquello conectó con ellos”. Según el Instituto Americano de Cine (AFI, por sus siglas en inglés), en 2025 se estimaba que The Rocky Horror Picture Show había recaudado más de 160 millones de dólares en todo el mundo a lo largo de los años, casi 627 millones ajustando a la inflación, una cifra que la situaba entre las cien películas más taquilleras de la historia de EE. UU.
Pero poder ver el musical ahora en Broadway es un sueño para muchos. El propio director Pinkleton reconoció a Billboard que en cada ensayo miraba a los actores entre emocionado e incrédulo y les decía “¿Pueden creer que estemos haciendo esto?”.

En declaraciones a EL PAÍS, George Salazar, que interpreta a Eddie y al Dr. Scott, señala que uno de los aspectos más fascinantes de formar parte del elenco es ver la influencia que The Rocky Horror Show ha tenido en el mundo: “Se hace evidente cada noche a la salida de artistas, y ha sido maravilloso conocer a espectadores internacionales que están viendo su primer espectáculo de Broadway con nosotros en Studio 54”, comenta por email.
Los fans llenan los foros de Reddit de halagos, celebrándolo todo: desde la decoración, pasando por la puesta en escena, hasta el reparto, que incluye nombres como el de la cantante y actriz Juliette Lewis, que interpretó a Magenta durante los primeros tres meses del musical en Broadway. También cuenta con Rachel Dratch, la humorista salida de Saturday Night Live, que interpreta a la narradora y logra que los espectadores aplaudan y vitoreen de forma entusiasta cada una de las veces que los focos la alumbran, antes incluso de que diga su parte.
Pero Dratch será brevemente reemplazada, del 6 al 18 de octubre, por otra estrella, la actriz Rosie O’Donnell, que vuelve a Broadway por dos semanas tras 21 años sin subirse al escenario.
Otro de los grandes alicientes es poder ver a Jake Shears, el cantante de Scissor Sisters —que también participó en el musical Kinky Boots hace unos años— interpretando desde el 11 de septiembre al Dr. Frank-N-Furter, tras relevar a Paul Soileau —conocido por su personaje drag, CHRISTEENE—, que a su vez relevó a Luke Evans —Fast & Furious 6—. En una entrevista a The New York Times, Shears reconoció que, como a tantas otras personas, descubrir The Rocky Picture Show le marcó en el momento justo de su vida. “Siempre ha sido una parte importante de quien soy”.
El éxito rotundo del musical comprueba que The Rocky Horror Show sigue teniendo relevancia más de medio siglo después de su estreno. Su lema Don’t dream it, be it (No lo sueñes, sélo) es pertinente en una época en la que el actual clima político estadounidense ha vuelto a situar la identidad trans y los derechos de estas personas en el centro de la batalla cultural. En ese contexto, la provocación de The Rocky Horror Show, inevitablemente atenuada por medio siglo de cambios sociales, recupera parte de su filo transgresor.
EL PAÍS
