Patricio Guzmán, uno de los documentalistas más relevantes del cine chileno y reconocido internacionalmente por su trabajo en torno a la memoria ha muerto este martes a los 85 años. El artista fue Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales 2023, otorgado durante la Administración del expresidente Gabriel Boric (2022-2026). Autor de cintas de no ficción indispensables como la trilogía La batalla de Chile, una mirada al fin del Gobierno de Salvador Allende y el golpe de Estado de 1973, y La cordillera de los sueños, un relato sobre la historia del país sudamericano a través de la Cordillera de los Andes.
El Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales 2023 fallece a los 85 años tras una vasta trayectoria
Patricio Guzmán, uno de los documentalistas más relevantes del cine chileno y reconocido internacionalmente por su trabajo en torno a la memoria ha muerto este martes a los 85 años. El artista fue Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales 2023, otorgado durante la Administración del expresidente Gabriel Boric (2022-2026). Autor de cintas de no ficción indispensables como la trilogía La batalla de Chile, una mirada al fin del Gobierno de Salvador Allende y el golpe de Estado de 1973, y La cordillera de los sueños, un relato sobre la historia del país sudamericano a través de la Cordillera de los Andes.
Su deceso ha sido confirmado por el ministerio de las Culturas y las Artes, que ha lamentado su partida a través de una declaración pública en la que destacó que “Guzmán construyó un legado que trascendió nuestras fronteras y que seguirá dialogando con las nuevas generaciones”.
Boric ha dicho que que “ha partido un gigante” y recordó que tuvo “el honor de reconocerlo en vida y otorgarle el Premio Nacional el 2023″.
En una conversación que en 2021 Guzmán tuvo con EL PAÍS dijo que “el documental es una red que arrojas y sacas lo que te interesa” y que “gracias a este ejercicio se puede dar cuenta del estado de ánimo de un país”.
En su ópera prima, El primer año, inmortalizó el arranque del Gobierno de Allende, en 1970, una temática que lo acompañó a lo largo de su vasta trayectoria, reconocida internacionalmente. “Desde la primera película quedé atrapado políticamente y nunca me he podido zafar. Por lo tanto, toda la obra que hice después es a partir de la tragedia chilena. Cómo el país fue olvidando y luego recordando poco a poco. El caso Pinochet y otras son realizaciones que van retomando momentos olvidados de este Chile sufriente. Y es la causa de mi obra gruesa”, aseguró Guzmán, reconocido como un buen conversador. “Todo creador tiene un tema obsesivo, que lo llena. Para algunos es una ciudad, una persona y, para mí, es la memoria de este país. No puedo avanzar si no recurro a ella. Es mi ventaja y mi limitación, naturalmente”, añadió entonces.
El francés Chris Marker le compró los derechos de exhibición de El primer año para estrenarlo en cines de Francia, el país donde terminó su exilio en los ochenta, y donde se radicó para siempre. Este martes murió de un paro cardiorrespiratorio en un hospital de París.
Desde CinemaChile, la agencia de promoción internacional del audiovisual chileno, ha señalado que Guzmán “dedicó su extensa trayectoria a explorar la memoria, la historia y las heridas de Chile a través de una obra reconocida internacionalmente. Desde La batalla de Chile, obra esencial del documental político y del cine latinoamericano, hasta Nostalgia de la luz, El botón de Nácar y La cordillera de los sueños, su filmografía construyó una mirada única sobre la historia y la identidad de nuestro país”. También, destacaron especialmente que su cine haya trascendido fronteras y generaciones, “dejando un legado fundamental para el audiovisual chileno e internacional y para la preservación de nuestra memoria”.
El cineasta Miguel Littín, de la generación de Guzmán ha lamentado su fallecimiento. “Celebro su vida, sus películas, el ansia y la necesidad de que el pueblo lo quisiera, de que lo amara, su ansia y necesidad y compromiso con Chile”, dijo en ADN, donde destacó el cariño del pueblo chileno, en contraste con el reconocimiento institucional a la obra audiovisual elaborada por su generación.
Littín también ha dicho en su cuenta de X que Guzmán “le otorgó rostro y voz a Chile y sus dolores” y que sus películas “plenas de poesía y verdades históricas son parte de la historia de un país al cual se convirtió en su propia piel y sus ojos de cineasta comprometido con el Chile de Allende, es es decir, el Chile de las esperanzas utópicas que, sin embargo, se mantienen vivas en los sentimientos más profundos de la patria”.
“Patricio fundó un país que vive y lucha y busca en memoria su verdad y su verdadera identidad”, agregó.
Guzmán resintió el olvido que por algunos años tuvo el país sudamericano con él, que no se le reconociera ni su obra ni se mostraran sus producciones como sí ocurría en Europa, donde se radicó luego del golpe de Estado de 1973, del que el pasado viernes se cumplieron 53 años. “La cortina de olvido es muy fuerte porque, detrás, está el terror: no te acuerdes, porque te llegará un palo de la policía (…) Chile, como casi toda América Latina, es un país desmemoriado, donde la historia no existe. Hay dos o tres fechas que se conmemoran y lo demás, cero” decía en 2021 cuando La Cordillera de los sueños había sido nominada en la 36ª edición de los premios Goya. Luego recibió el galardón como Mejor Película Iberoamericana por parte la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. Dos años después, recibió en Chile el Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales.
EL PAÍS
