Una novela que recrea el esplendor del califato de Córdoba de los Omeya y el ascenso del caudillo Almanzor, La luz de Medina, de la escritora Emma Lira (Madrid, 55 años), ha sido proclamada hoy ganadora del Premio Edhasa de narrativa histórica en su novena edición. El jurado, del que forman parte Mari Pau Domínguez, Carlos García Gual, María José Solano y Sergio Vila-Sanjuán, ha valorado “la extraordinaria sensibilidad” con que la novela describe “con ricos detalles y un exotismo velado, la Hispania árabe-musulmana del califato, en la cumbre de Medina Azahara, así como la historia de Almanzor antes de convertirse en leyenda”.
La escritora madrileña reivindica la figura de Lubna de Córdoba, erudita y archivista de la gran biblioteca real del califa al-Hakam II
Una novela que recrea el esplendor del califato de Córdoba de los Omeya y el ascenso del caudillo Almanzor, La luz de Medina, de la escritora Emma Lira (Madrid, 55 años), ha sido proclamada hoy ganadora del Premio Edhasa de narrativa histórica en su novena edición. El jurado, del que forman parte Mari Pau Domínguez, Carlos García Gual, María José Solano y Sergio Vila-Sanjuán, ha valorado “la extraordinaria sensibilidad” con que la novela describe “con ricos detalles y un exotismo velado, la Hispania árabe-musulmana del califato, en la cumbre de Medina Azahara, así como la historia de Almanzor antes de convertirse en leyenda”.
La luz de medina se centra especialmente, además de en el caudillo guerrero, en la figura histórica de Lubna de Córdoba, esclava que se convirtió en secretaria de la cancillería de al-Hakam II y tuvo un papel decisivo organizando la gran biblioteca del califa que este quiso que fuera la mayor del mundo y emulara la perdida de Alejandría.
Al premio que convoca la editorial Edhasa y está galardonado con 10.000 euros han concurrido esta edición 284 novelas. Lira, autora de ocho novelas anteriores, entre ellas La luna sobre Roma (2024) sobre Cleopatra Selene, hija de Cleopatra y Marco Antonio, y El cautivo (2025), la novelización de la película de Alejandro Amenábar, es colaboradora en diversas publicaciones de historia y guía cultural (una de las expertas de EL PAÍS Viajes), en especial a países musulmanes como Marruecos, Argelia (de la que acaba de regresar), Jordania, Líbano o Arabia Saudí. Apasionada de la historia y la arqueología y buena conocedora del mundo árabe y el islam, ha querido reivindicar en La luz de Medina la trascendencia del califato de Córdoba ante una memoria española bastante renuente a darle, afirma, la importancia que merece.
El editor de Edhasa, Daniel Fernández, ha destacado en la entrega del premio en Barcelona la pertinencia con la que Lira escribe de la época y la forma en que da vida a figuras musulmanas muy potentes y reivindica el papel de mujer en aquellos tiempos. Fernández ha señalado el interés añadido de mostrar el esplendor del califato de Córdoba en un momento como el actual en que hay tanto debate por la regularización masiva de emigrantes, mucho de ellos procedentes de países islámicos. El editor ha aprovechado para ironizar que Abascal “va de gran caballero cristiano pero tiene cara de califa”, abundando en que recuerda incluso al perverso visir Iznogud de los tebeos creado por Gosciny.
Lira ha apuntado que a diferencia del pasado romano, que es aceptado y valorado unánimemente, el musulmán “parece que da como más pereza, y si a los romanos se les contempla como civilizadores, a los musulmanes se les considera conquistadores y se les tiene en general por algo ajeno cuando forman parte integral de nuestra historia y nuestra cultura”. Al respecto ha recordado que “al-Andalus era mucho más que Andalucía y llegaba hasta la cornisa cantábrica”.
Ha señalado cómo el califato de Córdoba era como un papado —“califa solo podía haber uno”— pero en la época, el siglo X, coincidieron tres: el abasí en Bagdad, el de los fatimíes, en el norte de África y parte de Oriente Medio, con capital en El Cairo, y en Córdoba el del emir Abderramán III. Lira ha destacado el esplendo de aquella Córdoba y su capital de Medina Azahara, una civilización que celebraba la vida y la poesía, en la que se cantaba al amor cortés, incluido el homoerótico, y no faltaba, aunque pueda sorprender, el vino. “Ese mundo refinado te permite usar una prosa florida como la de la época”, ha dicho.
La autora premiada ha destacado el personaje de Lubna como artífice de la famosa biblioteca de 400.000 títulos del hijo de Abderramán III, al-Hakam II, una biblioteca de la que especula que parte de su fondo pudiera haber pasado a la célebre Escuela de Traductores de Toledo de Alfonso X el Sabio.
Lira ha valorado la utilidad de la novela histórica para recuperar y profundizar en personajes poco conocidos y documentados como la erudita cordobesa, que llegó a dirigir a 200 mujeres escribas que copiaban libros para la biblioteca, o retratar a otro como Almanzor, que a todos nos suena (el del tambor, precisamente) pero que pocos conocen con profundidad “pese a haber nacido en Algeciras, vivido en Córdoba y muerto en Medinaceli”. En ese sentido ha reflexionado que Almanzor es “como el Aníbal de los cristianos”, ese temido líder guerrero cuya verdadera personalidad se ha escamoteado en una suerte de damnatio memoriae.
La luz de Medina no es sin embargo, pese al protagonismo de Almanzor, el Victorioso, un libro de batallas, sino un retrato bastante intimista de la época. “Me gusta contar lo que no se ve, y en las batallas se suele ver todo, me interesa el por qué los seres humanos lloran o suspiran, la vida de puertas adentro de Mediana Azhara”.
En la portada del libro, Almanzor tiene una retirada al Saladino de Ridley Scott en Las puertas del cielo. Emma Lira ríe: “Se parece, cierto; Saladino era un gran estratega también como Almanzor y si ha de llevarlo al cine alguien como Ridley Scott no puedo estar más de acuerdo”. La autora ha acabado asegurando que confía en que La luz de Medina demostrará que se equivocan “a los editores que creen que al-Andalus no vende”. Mientras que Fernández, se ha comprometido en llevar a todos los presentes en el acto de entrega del premio (incluido el jurado) a El Cairo si la novela vende más de 50.000 ejemplares.
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