Nao Albet y Marcel Borràs son los niños mimados del teatro catalán. Ellos lo saben perfectamente y, como dos hijos aplicados, actúan en consecuencia. Debutaron en el Lliure de Àlex Rigola en el 2007 con Teenager Experience: Straithen con Freigthen: tenían tan solo 18 años. Desde entonces han ido estrenando espectáculos que han divertido y sorprendido al público y a la crítica a partes iguales. Els Estunmen es, de largo, su montaje más grande, loco y ambicioso: una superproducción operística con 21 intérpretes en escena y una orquesta de 19 músicos. Esto ha sido posible gracias a la complicidad (y la pasta) de cuatro teatrazos: el Lliure y el Liceu de Barcelona y el Teatro Real y los Teatros del Canal de Madrid.
Nao Albet y Marcel Borràs son los niños mimados del teatro catalán. Ellos lo saben perfectamente y, como dos hijos aplicados, actúan en consecuencia. Debutaron en el Lliure de Àlex Rigola en el 2007 con Teenager Experience: Straithen con Freigthen: tenían tan solo 18 años. Desde entonces han ido estrenando espectáculos que han divertido y sorprendido al público y a la crítica a partes iguales. Els Estunmen es, de largo, su montaje más grande, loco y ambicioso: una superproducción operística con 21 intérpretes en escena y una orquesta de 19 músicos. Esto ha sido posible gracias a la complicidad (y la pasta) de cuatro teatrazos: el Lliure y el Liceu de Barcelona y el Teatro Real y los Teatros del Canal de Madrid. Seguir leyendo
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia
Nao Albet y Marcel Borràs ofrecen el que es de largo su montaje más grande, loco y ambicioso


Nao Albet y Marcel Borràs son los niños mimados del teatro catalán. Ellos lo saben perfectamente y, como dos hijos aplicados, actúan en consecuencia. Debutaron en el Lliure de Àlex Rigola en el 2007 con Teenager Experience: Straithen con Freigthen: tenían tan solo 18 años. Desde entonces han ido estrenando espectáculos que han divertido y sorprendido al público y a la crítica a partes iguales. Els Estunmen es, de largo, su montaje más grande, loco y ambicioso: una superproducción operística con 21 intérpretes en escena y una orquesta de 19 músicos. Esto ha sido posible gracias a la complicidad (y la pasta) de cuatro teatrazos: el Lliure y el Liceu de Barcelona y el Teatro Real y los Teatros del Canal de Madrid.
La gracia de todo es que, a pesar de la ambición de la empresa, Els Estunmen tiene todas las características de las piezas de Albet y Borrás: una historia absurda, el tono de una película de serie B, un sentido del humor cafre… La dramaturgia “fumada” de los dos creadores hace que nos los imaginemos escribiendo el libreto y riéndose a carcajada limpia con sus ocurrencias y chistes malos. Ellos saben que siempre podrán hacer realidad sus sueños porque llevan casi 20 años en la palestra, y porque todos (teatros, crítica y público) les seguimos comprando sus flipadas. En esta ocasión, el equipo artístico es de auténtico lujo: la música está compuesta por Fernando Velázquez (autor de las bandas sonoras de El orfanato, Lo imposible o Un monstruo viene a verme), Max Glaenzel firma la escenografía y Silvia Delagneau el vestuario. No nos queremos imaginar lo que ha costado este espectáculo.
Este es el drama de Evangelina, una madre desesperada después que su hijo adolescente haya matado a diversas personas en un atentado. Como Tilda Swinton en Tenemos que hablar de Kevin (Lynne Ramsay, 2011), la madre se debate entre la incomprensión y el terror: mientras intenta entender los motivos que llevaron a su hijo a cometer una matanza irá creciendo su sed de venganza, mediante un argumento peliculero y rocambolesco. Albet y Borrás, en túnica y laureados como poetas clásicos, ocupan un segundo plano como narradores que, portátil en mano, irán escribiendo casi en directo una historia que reflexiona sobre el concepto del héroe como emblema máximo de la masculinidad. Núria Lloansi está estupenda en el papel de la sufrida madre: después de verla en montajes de Rodrigo García, Marta Galán o Juan Navarro, es un gustazo que le hayan dado un protagonista en la Sala Fabià Puigserver. Los cantantes de ópera ponen la voz a los actores, destacando Sandra Fernández y Vicenç Esteve Madrid en el papel de los padres y el contratenor Gabriel Díaz. José Ansaldi es el intérprete ideal para este montaje: la combinación perfecta de tenor y superhéroe.
¿Y los especialistas de cine? Un grupo de ocho hombres fornidos ponen cuerpo a la historia (memorable la escena llena de madres, como si estuviéramos en un videoclip dirigido por Michel Gondry), efectuando los saltos y las caídas que requiere la acción y contándonos brevemente sus historias personales. De hecho, salimos con muchas ganas de saber más de ellos: hijos de militares, niños hiperactivos, exatletas que han convertido el peligro en su modo de vida. Els Estunmen es el hito (por el momento) de Nao Albet y Marcel Borrás: una suma de Els esqueiters, Atraco, paliza y muerte en Agbanäspach, Mammón o Falsestuff. Una fumada monumental, hecha con muchos medios, momentos brillantes y mucha patilla. La escena con Quentin Tarantino salva bastante el montaje. Y es que… ¿quién decía que la violencia provoca violencia?
Texto y dirección: Nao Albet y Marcel Borràs
Dirección musical: Fernando Velázquez
Teatre Lliure. Barcelona. Hasta el 3 de mayo
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