Las tragedias griegas son una vacuna contra los mandatos de positividad a ultranza y de éxito obligatorio, impuestos sutilmente a medida que se ha asentado el sistema socioeconómico neoliberal. Frente a la idea hoy generalmente extendida de que todo es posible “si te alineas con el universo”, “te esfuerzas lo suficiente” o “mantienes la actitud adecuada”, los trágicos nos hablan de cómo las circunstancias, el entorno y la herencia determinan nuestra conducta, que puede tener a su vez efectos paradójicos. Por ejemplo: las medidas tomadas por el padre de Edipo para evitar que su hijo le asesine, como predijo el oráculo, producen una cadena de acontecimientos que desembocan precisamente en el temido parricidio. Mostrar la adversidad sin ambages, en toda su extensión, es, también, una manera de tenerla a raya.
Las tragedias griegas son una vacuna contra los mandatos de positividad a ultranza y de éxito obligatorio, impuestos sutilmente a medida que se ha asentado el sistema socioeconómico neoliberal. Frente a la idea hoy generalmente extendida de que todo es posible “si te alineas con el universo”, “te esfuerzas lo suficiente” o “mantienes la actitud adecuada”, los trágicos nos hablan de cómo las circunstancias, el entorno y la herencia determinan nuestra conducta, que puede tener a su vez efectos paradójicos. Por ejemplo: las medidas tomadas por el padre de Edipo para evitar que su hijo le asesine, como predijo el oráculo, producen una cadena de acontecimientos que desembocan precisamente en el temido parricidio. Mostrar la adversidad sin ambages, en toda su extensión, es, también, una manera de tenerla a raya. Seguir leyendo
Las tragedias griegas son una vacuna contra los mandatos de positividad a ultranza y de éxito obligatorio, impuestos sutilmente a medida que se ha asentado el sistema socioeconómico neoliberal. Frente a la idea hoy generalmente extendida de que todo es posible “si te alineas con el universo”, “te esfuerzas lo suficiente” o “mantienes la actitud adecuada”, los trágicos nos hablan de cómo las circunstancias, el entorno y la herencia determinan nuestra conducta, que puede tener a su vez efectos paradójicos. Por ejemplo: las medidas tomadas por el padre de Edipo para evitar que su hijo le asesine, como predijo el oráculo, producen una cadena de acontecimientos que desembocan precisamente en el temido parricidio. Mostrar la adversidad sin ambages, en toda su extensión, es, también, una manera de tenerla a raya.
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