La novillada de este domingo traía el runrún del trapío excesivo. Hay aficionados que dicen que un toro bravo jamás puede tener un trapío excesivo. Sin embargo, cuando el novillo parece más un toro que un novillo es evidente que es un exceso. La novillada de Antonio Palla se lidiaba a menos de dos meses de cumplir de toro. Es decir, en junio podría haber sido lidiada como corrida de toros en cualquier plaza de segunda categoría.
Antonio Palla lidia una novillada que prácticamente fue una corrida de toros aunque de manejable comportamiento con la que cumplió la terna
La novillada de este domingo traía el runrún del trapío excesivo. Hay aficionados que dicen que un toro bravo jamás puede tener un trapío excesivo. Sin embargo, cuando el novillo parece más un toro que un novillo es evidente que es un exceso. La novillada de Antonio Palla se lidiaba a menos de dos meses de cumplir de toro. Es decir, en junio podría haber sido lidiada como corrida de toros en cualquier plaza de segunda categoría.
Su manejable comportamiento, la conformación reunida de las caras y su falta de remate ayudó a que aparentara menos después. Tres novilleros que han hecho su nombre en diferentes circuitos y ferias de novilladas. Se mostraron con buena actitud en general aunque ninguno destacó sobre sus compañeros.
Comprometida actuación de Tomás Bastos que no logró ni a base de oficio ni de actitud sacar agua del pozo seco que fue el tercero. Una gran estocada afianzó la solvencia demostrada. El bronco sexto tampoco se lo puso fácil, se fue a la puerta de chiqueros a recibirlo a porta gayola. Un gran tercio de banderillas de Iván García. En la muleta le exigió con poder, resolviendo las complicaciones. Bastos está anunciado el 12 de mayo en San Isidro con la novillada de Montealto (saludos tras aviso y palmas).
Para Cid de María era una novillada fundamental para recuperar el ambiente disipado tras ser finalista del circuito de Madrid. No obtuvo el resultado esperado. Se paró descaradamente su primero y no terminó de exprimir el buen pitón izquierdo del quinto, al que le alternó los pitones cuando por el derecho salía ciertamente aburrido. Aun así dejó momentos de interés durante la tarde como el inicio por estatuarios a ese quinto y otros instantes relevantes gracias a su buena actitud (silencio y saludos).
El Mella dejó mejor imagen en el cuarto que en el primero -que fue mejor en su conjunto- quizá atenazado por los nervios. Con aquel cuarto empezó la faena de rodillas en un arranque vibrante. Faena de buena estructura que finalizó por manoletinas y un cambiado por la espalda. En su haber hay que apuntar un buen manejo del capote durante toda la tarde (saludos tras aviso y palmas tras aviso).
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