El cine mexicano tiene mucho que decir sobre la economía del país, que bebe de este arte tanto como de otros sectores más acostumbrados a que los asocien con ella. El audiovisual tiene el potencial para empujar a México a otras cotas y así lo han reivindicado los más de 20 profesionales y líderes del mundo cinematográfico que se han citado este jueves en el foro Economía en la pantalla, organizado por la Comisión de Filmaciones de la Ciudad de México (CFILMA) en colaboración con EL PAÍS. El cine “no es un hobby, es una industria”, ha condensado Kiyoshi Tsuru, presidente de la Comisión de Industrias Creativas. Ha llegado la hora de romper el tabú de que hablar de dinero es prostituir el arte, ha desarrollado. Por todos los paneles ha recorrido una idea: además de ser un gigantesco escaparate cultural, el audiovisual paga impuestos y genera empleo ―hasta 110.000 solo el año pasado.
Más de una veintena de líderes del sector diseccionan las aristas del universo audiovisual, desde los procesos hasta los contenidos, pasando por el uso de la IA, en el foro ‘Economía en la pantalla’, organizado por la CFILMA y EL PAÍS
El cine mexicano tiene mucho que decir sobre la economía del país, que bebe de este arte tanto como de otros sectores más acostumbrados a que los asocien con ella. El audiovisual tiene el potencial para empujar a México a otras cotas y así lo han reivindicado los más de 20 profesionales y líderes del mundo cinematográfico que se han citado este jueves en el foro Economía en la pantalla, organizado por la Comisión de Filmaciones de la Ciudad de México (CFILMA) en colaboración con EL PAÍS. El cine “no es un hobby, es una industria”, ha condensado Kiyoshi Tsuru, presidente de la Comisión de Industrias Creativas. Ha llegado la hora de romper el tabú de que hablar de dinero es prostituir el arte, ha desarrollado. Por todos los paneles ha recorrido una idea: además de ser un gigantesco escaparate cultural, el audiovisual paga impuestos y genera empleo ―hasta 110.000 solo el año pasado.
Los seis conversatorios desarrollados durante la jornada, celebrada con el apoyo de Amazon Prime, UNOi y Santillana, han abordado una a una cada una de las capas que dan forma al séptimo arte, cuya aportación al PIB ronda el 5%, según ha detallado el economista Ernesto Piedras. Su fuerza económica va intrínsecamente ligada a su riqueza cultural, creativa e identitaria. El éxito de adaptaciones como la del gran clásico de la literatura Pedro Páramo o de historias tan entrañables como la que narra la serie Nadie nos va a extrañar no se entienden sin la apuesta por lo local. “Pensar desde lo macro es erróneo: que, como estamos en todos los países, hay que caerle bien a todos los países”, ha argumentado el fundador de Lemon Studios, Billy Rovzar, en ese sentido. “Cuanto más específico, más universal: zoom in, zoom in, zoom in”, ha concretado.
A la gente le gusta viajar con lo que ve, transportarse a otros espacios que, sin embargo, pueden resonar en su propia vida, pero también hay una responsabilidad a la hora de elegir qué se cuenta y cómo. “¿Cuántas veces quieren la historia de un narco?“, se ha preguntado irónica Javiera Balmaceda, directora de producciones originales de Amazon. Ese tipo de contenido siempre funciona, no solo fuera, también dentro del propio país, ha reconocido, pero es su obligación tratar de ”no caer en el estereotipo». Por eso combinan esas apuestas con otras más sorprendentes o audaces, como Prefiero la muerte, un show que retrata una “adolescencia netamente mexicana, pero zombie”. “No hay que tener miedo de contar lo que el mundo global nos pide, pero hay que ver cuál es el ingrediente para contar el país”, ha añadido.

Hay un gran mitigador de riesgos para esos envites que uno no sabe por dónde van a salir, y ese es el Star System, donde todavía queda mucho camino por recorrer. “No hay estrellas jóvenes que te garanticen una taquilla”, ha referido el productor Santiago García, que cree que México debe potenciar su capacidad para crear este tipo de iconos que, con su mera participación, pueden salvar un proyecto que juega con las cifras. Son este tipo de figuras las que prenden en la cultura pop, tantas veces denostada y diseccionada, no sin polémica, en otro de los grandes paneles del día, en el que los participantes se han preguntado, primeramente, qué define lo pop, qué mecanismos lo mueven detrás y quién ha tenido históricamente el poder para narrar qué es México desde la producción de contenidos masivos.
“Todo lo que se hace para el norte es mejor que lo que se hace para el sur. Ahora tenemos que mirar al sur”, ha dicho la actriz y productora Eréndira Ibarra, que ha calificado de “neocolonial” ese marco que denosta lo propio frente a lo estadounidense. “México es tanto más que las telenovelas de un solo canal. La cultura pop es tan poderosa que liberarla de ser solo eso ”, ha agregado. El país debe adueñarse de su propio relato, ha coincidido el crítico de televisión Álvaro Cueva, quien se ha mostrado más crítico y pesimista que el resto de sus colegas y ha lamentado que sean productos como el desfile de Día de Muertos de James Bond los que marquen el paso de la proyección internacional del país. A su lado participaba Marcos Bucay, guionista de La Oficina, la exitosísima adaptación de la comedia británica y la prueba fehaciente de que se puede tocar el cielo apostando por el humor y los códigos locales, contados también desde lo local.
Hay, con todo, espacio para la diversidad de proyectos, desde un “Godzilla” en la Ciudad de México hasta un proyecto “superchilango”, en palabras del director general de la CFILMA. Unos tienen un “valor formativo”, educativo, y otros dejan “mucha lana”. Además, quienes trabajan en unas producciones, más tarde trabajan en las otras, retroalimentando el ciclo virtuoso de profesionalización y técnica que abarca a muchos más oficios que los que intuitivamente uno asocia al cine. “No es que nos estén volteando a ver, es que como mexicanos ya hemos aprendido que podemos producir contenido de calidad internacional. Somos parte de un mundo y tenemos la capacidad de generar contenido que atraiga al mundo”.
Más pendientes quedan en el terreno de la igualdad de género, han defendido en el conversatorio Las mujeres que están cambiando el guion. Las grandes cifras demuestran que, en algunas esferas como la dirección, las profesionales ha comido parte del terreno a sus colegas masculinas, pero continúa habiendo un rezago en lo que respecta al dinero. “Los presupuestos se les confían a los hombres”, ha apuntado Abril Alzaga, directora general de Procine. La docente Mónica Méndez ha ido también más allá: “No se trata solo de los números sino de preguntarse si los proyectos tienen una visión plural”. Hace unos años hubo un boom de directoras que más tarde perdió fuelle, han apuntado también. “Hay que ver por qué no se pudo sostener”, ha apuntado en ese sentido Erica Sánchez, vicepresidenta de Lemos Studios.

La ronda de paneles ha cerrado con una mirada hacia las políticas públicas y hacia el futuro, marcado inevitablemente por el uso de la inteligencia artificial. El CEO de The Lift, Avelino Rodríguez, y el productor Pedro A. Torres han sido optimistas. “Cada vez que hay un avance tecnológico, la comunidad lo recibe como una amenaza”, ha templado el primero. “Estamos en una época de exploración”, ha añadido el segundo. Más preocupada se ha mostrado su compañera Joceline Hernández, fundadora de Phototaxia Pictures, que se plantea la importancia de que los nuevos profesionales conozcan cómo eran los equipos más rudimentarios, donde está parte de la esencia del oficio, automatizada por estas herramientas. En las intenciones que hay tras su uso se ha centrado la secretaria de Cultura capitalina, Ana Francis López Bayghen, que ha defendido un uso de la IA que nos lleve a reducir las jornadas laborales y no a una mayor acumulación de la riqueza.
La Ciudad de México se ha centrado en potenciar la capacitación de los equipos técnicos y cuenta con una escuela de cine en la Utopía de Iztapalapa, una medida celebrada por la industria. Se mantienen como una conversación abierta cuáles son los incentivos fiscales adecuados y la forma en que las autoridades públicas pueden remover los obstáculos para esta industria pujante dentro y fuera de país. El desafío es, sobre todo, lograr tener mejores trabajos, ha concluido la funcionaria: “Y ojalá más, pero sobre todo, mejores”.
EL PAÍS
