La unión de la dramaturga Lluïsa Cunillé y el director Albert Arribas produce frutos extraordinarios. Plantas alucinógenas en El jardí, perros pasolinianos en El gos, teatros municipales y absurdos en Al contrari! Ahora vuelven a coincidir en Dinamarca (la obra, no el país) en la Sala Beckett, mediante un duelo interpretativo de altura entre Pere Arquillué e Imma Colomer. Una madre y un hijo conviven en una casa (o una idea de casa) en Copenhague, como si en Hamlet no hubiera muerto hasta el apuntador. Cunillé parte de Shakespeare para crear un universo que huele a cerrado y donde todo se representa: desde la relación entre una madre y un hijo hasta el gemir de la nevera.
La unión de la dramaturga Lluïsa Cunillé y el director Albert Arribas produce frutos extraordinarios. Plantas alucinógenas en El jardí, perros pasolinianos en El gos, teatros municipales y absurdos en Al contrari! Ahora vuelven a coincidir en Dinamarca (la obra, no el país) en la Sala Beckett, mediante un duelo interpretativo de altura entre Pere Arquillué e Imma Colomer. Una madre y un hijo conviven en una casa (o una idea de casa) en Copenhague, como si en Hamlet no hubiera muerto hasta el apuntador. Cunillé parte de Shakespeare para crear un universo que huele a cerrado y donde todo se representa: desde la relación entre una madre y un hijo hasta el gemir de la nevera. Seguir leyendo
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia
La obra de Lluïsa Cunillé llevada a escena con una apuesta arriesgadísima de Albert Arribas evidencia las trampas del teatro mientras las está reivindicando. Una colaboración extraordinaria alejada de otros espectáculos parecidos e intercambiables entre sí


La unión de la dramaturga Lluïsa Cunillé y el director Albert Arribas produce frutos extraordinarios. Plantas alucinógenas en El jardí, perros pasolinianos en El gos, teatros municipales y absurdos en Al contrari! Ahora vuelven a coincidir en Dinamarca (la obra, no el país) en la Sala Beckett, mediante un duelo interpretativo de altura entre Pere Arquillué e Imma Colomer. Una madre y un hijo conviven en una casa (o una idea de casa) en Copenhague, como si en Hamlet no hubiera muerto hasta el apuntador. Cunillé parte de Shakespeare para crear un universo que huele a cerrado y donde todo se representa: desde la relación entre una madre y un hijo hasta el gemir de la nevera.
Arribas siempre coloca los textos de Cunillé en la esfera del antinaturalismo: si bien el espacio diseñado por Silvia Delagneau y Ona Grau recrea con esmero el carácter aséptico del interiorismo nórdico, el director rompe la convención teatral continuamente. El televisor es en realidad un foco, la separación entre el interior y el exterior no existe, los cortinajes de terciopelo aparecen como por arte de magia. Las referencias a Hamlet son múltiples y variadas: una exnovia muerta, un hermano que mata a otro para casarse con su cuñada, un hijo en perpetua crisis existencial… La música y el espacio sonoro de Lucas Ariel Vallejos sitúan la obra en un mundo entre el cine clásico y la telenovela, y Delagneau viste a Colomer como la gran estrella que es, con un estilismo entre el arte povera y Viktor & Rolf.
Hablemos ahora de los dos protagonistas. Pere Arquillué performa el hijo en todas sus facetas: el niño bueno, el golfo, Edipo revisitado… Incluso adivinamos una referencia al meme de Carlos Zafón intentando ahuyentar una mosca. Imma Colomer está soberbia, en una interpretación generosa e increíble: pocas actrices se prestarían a entrar tan a fondo en el juego alucinado de Arribas, y Colomer nos vuelve a demostrar que es una de las más grandes. Dinamarca es un espectáculo extraño y extrañado, distante y distanciado, que evidencia las trampas del teatro mientras las está reivindicando. Y es, ante todo, un espectáculo con mirada propia y una apuesta (arriesgadísima) de dirección. Ojalá hubiera más Dinamarcas en nuestros teatros, y no tantos espectáculos parecidos e intercambiables entre sí.
Texto: Lluïsa Cunillé. Dirección: Albert Arribas
Reparto: Pere Arquillué e Imma Colomer.
Sala Beckett. Barcelona.
Hasta el 14 de junio.
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