Cónclave de egiptólogos en Barcelona: un apasionante baño de tumbas, templos, momias y cocodrilos

Participantes en el Congreso de Egiptología en la UAB: el presidente del comité organizador, Josep Llull (izquierda) y seguidamente los directores de misiones Josep Cervelló, José Manuel Galán, Lucía Díaz Iglesias, Joan Oller, Mari Carmen Pérez-Díe, José Ramón Pérez Accino, Alejandro Jiménez, Antonio Morales, Esther Pons, Myriam Seco y Miguel Ángel Molinero.

Con los edificios de cemento de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) en lugar de las terrazas del templo de Hatshepsut como marco y pinos y magnolios en vez de palmeras y sicomoros se celebra desde el lunes el VIII Congreso Iberoamericano de Egiptología, que reúne hasta hoy en la UAB prácticamente a la totalidad de los más reconocidos egiptólogos españoles, incluidos la mayoría de los directores y directoras de nuestras misiones arqueológicas en el país del Nilo, muchos de ellos y ellas nombres y rostros muy populares por reportajes y documentales televisivos. En total, más de 300 participantes y 120 comunicaciones en tres días intensos.

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La mastaba desenterrada por Cervelló y su equipo en Saqqara.DVD 1335 08/09/2026 - BELLATERRA - VIII Congreso de Egiptologia en el Hotel Exe Campus de Bellaterra.  Foto: Massimiliano MinocriJosep Cervelló, retratado en la UAB durante el Congreso de Egiptología. Dos miembros del Proyecto Djehuty investigan un cráneo de cocodrilo en el yacimiento de Dra Abu el Naga (Lúxor). El VIII Congreso Iberoamericano de Egiptología en la UAB, en el que se ha anunciado el hallazgo de una tumba inédita en Saqqara, reúne a directores de misiones arqueológicas españolas en el país del Nilo  

Con los edificios de cemento de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) en lugar de las terrazas del templo de Hatshepsut como marco y pinos y magnolios en vez de palmeras y sicomoros se celebra desde el lunes el VIII Congreso Iberoamericano de Egiptología, que reúne hasta hoy en la UAB prácticamente a la totalidad de los más reconocidos egiptólogos españoles, incluidos la mayoría de los directores y directoras de nuestras misiones arqueológicas en el país del Nilo, muchos de ellos y ellas nombres y rostros muy populares por reportajes y documentales televisivos. En total, más de 300 participantes y 120 comunicaciones en tres días intensos.

Entre las noticias que ha brindado ya el encuentro, en el que se manifiesta toda la aventura científica y vital de una disciplina consolidada y en auge en el país y en todo el ámbito iberoamericano, la del anuncio del descubrimiento en el denominado cementerio de Mariette, en Saqqara, al norte de la pirámide escalonada, por la misión que dirige el catalán Josep Cervelló, de la extraordinaria mastaba —tumba característica en forma de pirámide truncada— de un alto funcionario de hace 4.300 años. La sepultura literalmente arrancada a la arena del desierto, inédita y de estructura atípica, fue construida para Yunnen, un importante personaje de la administración del faraón Djedkare Isesi de finales de la V dinastía, y su padre Iti.

Para dar una idea de la vastedad de los temas que se están abordando en la cita —que coincide casualmente con dos acontecimientos como son el aniversario (65 años) del curtido Cervelló, un hombre de aspecto adamantino que no desentonaría como jefe de carros de Ramsés II y al que se ha homenajeado cálidamente, y el inicio del rodaje de la cuarta entrega de La momia, con Brendan Fraser y de nuevo Rachel Weitz (no está claro aún, ay, que repita Patricia Velásquez como Anck-su-namun)—, sirva el señalar que hay en el congreso secciones de relaciones internacionales del Antiguo Egipto, arqueología (entre sesión y sesión se ha lamentado el impedimento que supone el que no se puedan utilizar drones para investigar el terreno en Egipto pues su uso está restringido a los militares), historia, arte, género, economía, museística y archivística, religión, prácticas funerarias y embalsamamiento, historiografía, y lengua y textos. Hasta ha habido una ponencia sobre la formación de la primera colección egiptológica en Venezuela.

En un momento se puede pasar de una conferencia de la sevillana Myriam Seco sobre los últimos hallazgos en una tumba muy revuelta en el templo funerario de Tutmosis III, que lleva 18 años excavando (han salido manos mágicas y una colección fascinante de 25 paddle dolls, figuras femeninas en forma de remo o raqueta que no son juguetes sino objetos funerarios y representan quizá a concubinas para el difunto o son símbolo de poder femenino), a una charla de la portuguesa Cláudia Barros sobre las cartas de Amarna; del análisis de escenas de peluquería en la iconografía funeraria por la argentina María Belén Castro a la minuciosa (casi sonrojante) y novedosa descripción del papiro erótico de Turín por el catalán Marc Orriols. No se deja nada por explicar, explorar y desmenuzar, ya sea el origen del Estado egipcio antiguo o la fabricación del pan y la cerveza, la economía cotidiana de las mujeres o las minas de esmeraldas del Wadi Sikait (la misión de Joan Oller), las tumbas o las estrellas: una preciosa comunicación del astrofísico Juan Antonio Belmonte y el egiptólogo José Lull, autores de Astronomía del Antiguo Egipto: una perspectiva cultural (Dilema, 2025), ha tratado sobre la identificación de Betelgeuse con la Sah faraónica y ha revelado el entusiasta plan para ir colocando en el cielo nombres de estrellas del Antiguo Egipto (Apdu, Tepiamenit) a base de bautizar las que no tienen todavía ninguno propio asignado. A señalar el póster sobre el Antiguo Egipto en el teatro español o el dedicado al proceso de excerebración de las momias en la necrópolis de Quebbet el-Hawa (Asuán), convenientemente al lado del restaurante.

Entre lo más interesante, las novedades que han ofrecido algunos directores y directoras de misión, como Cervelló, Seco, José Manuel Galán (Proyecto Djehuty), que ha explicado su búsqueda casi detectivesca de las pequeñas pirámides que coronaban las tumbas de la necrópolis tebana que excava y de cómo se ordenaba el lugar; o José Ramón Pérez-Accino (Proyecto C2), que ha hablado de los excitantes resultados de las investigaciones en el Valle del Escondite de las Momias Reales (también en Lúxor), donde propone la existencia de un espacio público sagrado con estructuras antrópicas sorprendentes (como una efigie tallada en la propia montaña). Antonio Morales (Universidad de Alcalá) ha hablado de la tumba cerca de Deir el Bahari en la que trabaja desde hace diez años, la de Djari (TT366), un noble con los títulos de “amigo único del rey” y más siniestramente “director de prisiones y campos de trabajo”; la decana de las egiptólogas, Mari Carmen Pérez-Dié, ha ofrecido una panorámica de Heracleópolis Magna, que excava una misión española desde 1968 y ella dirige desde 1984 (en la actualidad, tras jubilarse, redacta la memoria final de excavación y espera a ver cómo se resuelve su relevo). Por su parte, Mariàngela Taulé y Luis Manuel Gonzálvez nos han trasladado al templo de Ptolomeo I en Sharuna.

Entre las delicatessen, la conferencia de Francesc Bosch, curator del archivo del instituto Griffith de Oxford, sobre la decoración de la muy machacada tumba de Amenemwesekhet (que será por nombre), también en la necrópolis tebana (es la TT62), una verdadera recuperación de una tumba perdida, con el aderezo de deliciosas anécdotas de los egiptólogos pioneros. Y la de Maite Mascort y Esther Pons, codirectoras de la misión en Oxirrinco, sobre su hallazgo de la preciosa tumba ptolemaica del sacerdote Unnefer, con maravillosas pinturas, incluidos frisos de Anubis, un excepcional techo astronómico con la diosa Nut, en cuyo marcado pubis nace el sol, y barcas solares, una insólitamente remolcada por dos chacales y otra con la escena del nacimiento del sol de un huevo. Por supuesto todo el mundo les ha preguntado por el hallazgo del papiro con un fragmento de la Ilíada —la famosa lista de los navíos del canto segundo— que apareció sobre el abdomen de una momia y que confían que se les autorice a llevarlo a Alemania, donde se dispone de equipos al efecto, para poder leerlo entero, pues está doblado y apelmazado. Mascort ha destacado que es la primera vez que se encuentra sobre un cuerpo momificado un texto que no sea de fórmulas mágicas.

Todas las misiones han acabado sus intervenciones con fotos de equipo en las que aparecen los colegas y trabajadores egipcios, como una manera de reconocer su trabajo esencial.

En la apertura el lunes del VIII congreso, que se celebra en el mismo sitio que el de 2001, el segundo, y ha tenido sus maldiciones, como la de que no funcionara el audio del embajador español en Egipto, Sergio Román Carranza (un apasionado de la Egiptología), o la predicción hoy de fuerte lluvias, se ha destacado el exponencial aumento de misiones españolas (en 1992 solo había 2 y hoy hay 14, 5 en Lúxor) y su dinamismo, la consolidación de la disciplina sobre el terreno y en los estudios y el prestigio que rodea hoy a la egiptología iberoamericana en general cuando en el pasado se la tenía por inferior a la anglosajona y centroeuropea. Quejas eso sí, siempre, por la dificultad de conseguir financiación, un calvario incluso en las investigaciones más acreditadas, y la reclamación continuada de un área específica de conocimiento en las universidades, para lo que se sigue presionando a Educación (de momento existe el muy perseguido Master de la especialidad de la UAB). Se ha destacado también la armonía que reina actualmente en la profesión, en la que ha habido históricamente algunos rifirrafes notables y algún caso desastroso reciente.

Cervelló, que en su calidad de impulsor de la egiptología en nuestro país se ha encargado de la ponencia inaugural, se ha visto sorprendido por el homenaje —puro Maat— que se le ha tributado en forma de un libro académico con distintas aportaciones y el epígrafe erudito wd3ib=k, “que seas feliz”. Ha sido emocionante ver cómo le saltaban las lágrimas al egiptólogo, que ha tenido palabras conmovedoras sobre la belleza de su profesión y ha destacado la parte humana de la misma. Una anécdota ha sido que Cervelló ha anunciado en su ponencia el descubrimiento de la mastaba (y de otras dos de sumos sacerdotes que están estudiando en la zona) antes de que tuviera la autorización para hacerlo por parte de las autoridades egipcias (y que le ha llegado el mismo día). Ello hizo que un individuo con aspecto de Medjai, los rudos guardaespaldas de los faraones y defensores del secreto de Hamunaptra, conminara expeditivamente a este enviado especial al congreso a no decir ni mu. Y parecía que solo hay riesgo en el periodismo de guerra…

Como es habitual en estas ocasiones, la información ha fluido también fuera de las salas. Galán, que saca libro nuevo a final de mes en Espasa, Al otro lado del Nilo, y prepara una exposición sobre el Proyecto Dejehuty en el Arqueológico Nacional (30 de noviembre), contaba en una pausa para café que ha aparecido un agujero en el suelo del yacimiento en estos meses que no excavan, producto seguramente de la acción de saqueadores, y el enérgico capataz Alí Faruk le ha apremiado a viajar allí, meterse juntos y pillar a los intrusos con las manos en la masa. Galán tiene sus dudas sobre ir a atrapar ladrones de tumbas. También ha explicado que han encontrado la pasada campaña dos cabezas de cocodrilos, una verdadera sorpresa en el yacimiento, con restos de lino (estaban momificados) y unos amuletos. Más raro aún es el hallazgo de osteodermos, los bultos de la piel de esos reptiles, que han hecho Pérez-Accino y su equipo y que pertenecían a un bicho de más de siete metros. Cocodrilos asimismo ha habido en la charla de Morales: dos que miran casi relamiéndose a un nadador en las pinturas de la tumba de Djari y uno de los cuales nos dejó inquietantemente fijo en la pantalla el egiptólogo al final de su intervención. Y para cocodrilos los diez momificados hallados por la misión de la Universidad de Jaén en Qubbet el-Hawa, frente a Asuán, donde se enterraron los gobernadores provinciales, uno de los cuales se trajo un pigmeo —el primero acreditado por la historia— de sus viajes a Nubia.

No podían faltar las serpientes, las ha habido pintadas, como la protectora Mehen de la tumba de Unnefer, y también de verdad: Maixaxa Taulé ha contado en los pasillos cómo las serpientes parecen perseguirla. Tras la invasión de ofidios que tuvieron en Sharuna ha tenido que lidiar con una en el Empordà este verano que se introdujo en su casa por una gatera mientras practicaba yoga (resultó ser una inofensiva culebra de herradura pero recordando a las cobras del yacimiento egipcio tuvo un buen susto). Galán también ha visto serpientes este año, pero en Australia donde ha impartido un curso, entre ellas una potencialmente letal serpiente marrón (pseudonaja, un elápido).

Entre las anécdotas del congreso, el tenderete con camisetas de tema egiptológico en el que muchos participantes han adquirido alguna tan graciosa como la que lleva el icono de los Soprano pero con el nombre de los Ptolomeos, la que muestra la leyenda “Keep calm, I’m an archeologist” o la que juega con la famoso frase de La princesa prometida y la mezcla con la mitología egipcia: “Soy Horus, mataste a mi padre, prepárate a morir”.

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