Es difícil encontrar en Barcelona un espectáculo en inglés que no sea de comedia. Pero el llamado stand up comedy va cada día a más aupado por muchos actores, profesionales y amateurs, que han encontrado en el formato de monólogos de humor una salida a sus dotes escénicas. En el barrio del Born lleva seis años The Comedy Club House, que ofrece shows diarios, mientras que hay teatros como el Casino L’Aliança del Poblenou o el Teatre Borràs que alquilan las salas a programadores en lenguas extranjeras, sobre todo inglés. Para las salas es una fórmula fácil y económica de programar. Aunque ocasionalmente acuden algunos vecinos de la ciudad, la mayoría de público es originario de fuera, especialmente del colectivo conocido como expats, es decir, inmigrantes con ingresos altos.
Es difícil encontrar en Barcelona un espectáculo en inglés que no sea de comedia. Pero el llamado stand up comedy va cada día a más aupado por muchos actores, profesionales y amateurs, que han encontrado en el formato de monólogos de humor una salida a sus dotes escénicas. En el barrio del Born lleva seis años The Comedy Club House, que ofrece shows diarios, mientras que hay teatros como el Casino L’Aliança del Poblenou o el Teatre Borràs que alquilan las salas a programadores en lenguas extranjeras, sobre todo inglés. Para las salas es una fórmula fácil y económica de programar. Aunque ocasionalmente acuden algunos vecinos de la ciudad, la mayoría de público es originario de fuera, especialmente del colectivo conocido como expats, es decir, inmigrantes con ingresos altos. Seguir leyendo
Es difícil encontrar en Barcelona un espectáculo en inglés que no sea de comedia. Pero el llamado stand up comedy va cada día a más aupado por muchos actores, profesionales y amateurs, que han encontrado en el formato de monólogos de humor una salida a sus dotes escénicas. En el barrio del Born lleva seis años The Comedy Club House, que ofrece shows diarios, mientras que hay teatros como el Casino L’Aliança del Poblenou o el Teatre Borràs que alquilan las salas a programadores en lenguas extranjeras, sobre todo inglés. Para las salas es una fórmula fácil y económica de programar. Aunque ocasionalmente acuden algunos vecinos de la ciudad, la mayoría de público es originario de fuera, especialmente del colectivo conocido como expats, es decir, inmigrantes con ingresos altos.
En tiempos convulsos, la risa se ha convertido en un refugio seguro. Lo saben bien los ingleses, que tienen un rico amalgama de clubs y bares donde ir a echarse unas risas. El circuito es amplísimo, cuenta Sergi Polo, un comediante nacido en el barrio de Gràcia que lleva una década afincado en Londres. Siendo bilingüe de nacimiento, ha conseguido dominar el inglés para hacer reír también en una tercera lengua. En función del lugar donde actúa lo hace en inglés, castellano o catalán. Con tal versatilidad ha actuado en The Comedy Club House, y dice que es el lugar de Barcelona donde organizan mejor la tradición de la comedia de club al estilo inglés. Revela un secreto de su éxito: asientos bien juntos para generar risas cómplices y provocar carcajadas al unísono.
Este club, fundado por el humorista John Allis, empezó su andadura hace más de cinco años en un pequeño local en la calle Canvis Nous, 10, pero debido al éxito hace poco más de un año creció con unas instalaciones mucho más grandes en Via Laietana, 6. Allí, tienen dos salas, una para una cincuentena de espectadores donde se hacen la mayoría de monólogos; mientras que en la de mayor aforo, 85 personas, suelen ofrecer sesiones de karaoke y música en vivo. El local también cuenta con bar y restaurante para completar la experiencia.

James Regal, londinense que llegó en 2013 a España, forma parte del club y empezó a actuar en 2019. Recuerda que este espacio fue el primero en la ciudad, y apunta que es una escena creciente. En pocos años se han multiplicado las personas que desean sus quince minutos de gloria para ver si son capaces de que el público se tronche ante sus ocurrencias, que parecen espontáneas pero llevan mucho trabajo de guion. Aquí, los actores más noveles lo pueden probar fácilmente, puesto que hay veladas dedicadas íntegramente a los principiantes, que suelen ser los lunes. Los viernes y sábado, días de mayor aforo, suelen actuar los más veteranos. Esta es una profesión donde la práctica cuenta mucho, y hacen falta horas para caramelearse al público.
En The Comedy Club House, programan sobre todo en inglés, pero también han llevado cómicos que hablan catalán o castellano, como Joel Díaz. Después de la pandemia fue cuando notaron un gran crecimiento de espectadores, lo que les llevó a pensar en un local más grande que el de Canvis Nous, que sigue abierto con una sala para unas treinta personas los fines de semana. En sus salas se estrenan y practican aficionados, pero también han actuado cómicos reconocidos como la norteamericana Michelle Wolf. Humoristas como ella, con casi un millón de seguidrores en redes, han reforzado el nombre de este club.
El público que acude es mayoritariamente expatriado, pero también lo frecuentan turistas. Algunos de los asiduos tienen el inglés como idioma secundario porque son originarios de países con otra lenguas, como franceses, italianos o de otros países de habla hispana. Al dominar tres lenguas, Sergi Polo es uno de los habituales que actúa en inglés, castellano o catalán. Lleva una década viviendo en Londres, donde acudió para convertirse en profesional de la comedia, pero se mueve constantemente en función de su cartel. Hace tres años que vive plenamente de esta industria y corrobora que el crecimiento del género en Barcelona ha sido espectacular en los últimos años.
Las entradas para sus espectáculos se agotan enseguida y a partir de la temporada que viene dará el salto al Teatre Borràs, uno de los que programa asiduamente comedia. Allí se encontrará delante de unas 700 personas por función. Pero él quiere dejar claro que no actúa solo para expats, sino para todas las personas inmigrantes que tienen ganas de desternillarse sin prejuicios. En Londres, acostumbra a actuar en castellano o en catalán, y va público que tiene estas lenguas o las está aprendiendo; mientras que en Barcelona lo hace en cualquiera de las tres que controla. Uno de los puntos fuertes de sus montajes es, precisamente, el lenguaje, y todo el juego que da. Es de los que hace participar a los presentes tanto como se dejen.
También hay cómicos extranjeros que se han instalado en Barcelona. Es el caso de Josh Otusanya, que llegó de Estados Unidos en 2024 para “vivir una nueva experiencia y aprender un nuevo idioma”. Está estudiando castellano, pero sus funciones son en inglés. La comedia era una parte de su personalidad y después de trabajar en contabilidad, decidió lanzarse al ruedo. Comenzó cerca de Chicago e hizo muchas actuaciones hasta que en 2021 consiguió tener éxito en redes sociales. Como en este campo la suerte es imprevisible, uno de sus primeros vídeos en viralizarse fue sobre alegrias alimentarias. Su punto fuerte es dar consejos para la vida y al público le encanta. Ha observado un aumento en Barcelona de la oferta de comedia en inglés desde que llegó, y uno de los lugares que recomienda para ver este tipo de humor es La Off Barcelona, una sala en el Eixample.
El circuito barcelonés todavía está lejos de la tradición anglosajona, donde ir a ver un cómico es casi como salir a tomar una pinta. Pero cada vez hay más opciones, que también se cuelan en las salas de teatro. Pol Noya, gestor de L’Aliança del Poblenou, cuenta que alquilan el escenario a programadores que se han especializado en espectáculos en inglés, la mayoría de comedia. También han notado un interés creciente por este formato, e incluso trabajan con un programador que contrata este tipo de espectáculos en portugués para el público brasileño de la ciudad.
Además, igual que hay bares que ofrecen música en vivo, también los hay que tiran de monólogos de humor para amenizar las noches. Algunos se encuentran en Poblenou, territorio expat por excelencia, pero también en otros barrios como el Poble-sec, donde está Imprfcto. Pero para darse un buen baño de humor y descubrir este circuito creciente de la comedia hay que acudir al Barcelona Fringe Festival, que este año será del 6 al 15 de noviembre y reunirá a unos 300 cómicos de todo el mundo, que actuarán en varias lenguas. El humor estará servido.
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