Lúa Coderch lanza un mensaje optimista a las generaciones futuras en el Museo Can Framis

A contracorriente, Lúa Coderch lanza un mensaje de esperanza a las generaciones futuras, convencida de que son las que pueden imaginar “mundos habitables, más amables y justos”. “Tenemos la obligación de ser optimistas”, ha defendido este martes en la presentación de la instalación que ha creado para el Museo Can Framis, que se puede ver en el nuevo espacio expositivo dentro de la colección permanente, dedicado a dialogar con las prácticas contemporáneas. La artista es la primera invitada tras ganar el Premio Arco Antoni Vila Casas 2025 con las obras Nunca sabes cuáles son las buenas noticias y Exhausta y exuberante, que la Fundación Vila Casas también tiene expuestas.

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 La instalación ‘Señala un punto’ es una declaración de amor a su hijo donde se encuentran la naturaleza y la esperanza  

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La instalación ‘Señala un punto’ es una declaración de amor a su hijo donde se encuentran la naturaleza y la esperanza

Imagen del vídeo de Lúa Coderch en Can Framis.
Mar Rocabert Maltas

A contracorriente, Lúa Coderch lanza un mensaje de esperanza a las generaciones futuras, convencida de que son las que pueden imaginar “mundos habitables, más amables y justos”. “Tenemos la obligación de ser optimistas”, ha defendido este martes en la presentación de la instalación que ha creado para el Museo Can Framis, que se puede ver en el nuevo espacio expositivo dentro de la colección permanente, dedicado a dialogar con las prácticas contemporáneas. La artista es la primera invitada tras ganar el Premio Arco Antoni Vila Casas 2025 con las obras Nunca sabes cuáles son las buenas noticias y Exhausta y exuberante, que la Fundación Vila Casas también tiene expuestas.

Para Lúa Coderch, que nació en Perú en 1982, pero se trasladó a Cataluña cuando era muy pequeña, el lugar es casi tan importante como la obra. Por eso, cuando supo que expondría en Can Framis lo primero que hizo fue visitar el espacio. “Desde el primer momento yo vi un ojo”, cuenta refiriéndose a esta sala con dos paredes laterales, una ventana a la calle y una pared modular a modo de cierre. Con esta idea en la cabeza, quiso plantear “la clausura del ojo”, que también se lee como un ejercicio introspectivo. Desde el exterior se puede ver una pestaña de cuatro metros que refuerza la idea del ojo cerrado.

La propuesta se llama Señala un punto (fuera del perímetro de la sección de un árbol para indicar que viene del futuro), y tiene comopieza principal un vídeo ensayo, en qué la artista habla a su hijo Eugeni, de 10 años, con la misma honestidad que la naturaleza. Inspirándose en la pintura Santa Lucia de Francesco del Cossa, llega a la conclusión de que no se puede hacer crecer unos ojos nuevos, pero sí que puede confiar en la nueva mirada de los más jóvenes.

“Hacía tiempo que me obsesionaba la imagen de Santa Lucia de Francesco del Cossa”, dice sobre este artista del Renacimiento, que pintó una santa con los ojos en una ramilla, en lugar de situarlos en un plato como en las representaciones clásicas, simbolizando su martirio. “Esta posición cambiaba el relato por completo”, opina quien ha escrito un texto a su hijo para que sea consciente de que el mundo es suyo. “Con otros medios y lenguajes, el mensaje es que el futuro es de los jóvenes”, añade Lúa Coderch. En un momento de incertidumbre máxima sobre el devenir, ella rechaza mirar a los que suben con pesimismo, y reniega de que estén todos abducidos por pantallas y tristeza.

Este universo simbólico también cuenta con otros elementos visuales como dos fotografías que representan un “díptico visceral”: el anillo de un árbol que forma parte de la infancia de la artista y una cicatriz que tiene en su propia piel. “Hay heridas y dolor, pero también ternura” en estas imágenes, apunta, donde la marca cutánea también evoca un ojo cerrado. Otra de las piezas que forman la instalación es una fulgurita, esa escultura tubular de vidrio formada por los rayos que impactan sobre suelos arenosos. Le recuerda que la imaginación y la creatividad funcionan como un rayo.

La obra de Lúa Coderch inaugura este espacio dentro de la colección permanente, que cumple con el fin de apoyar el arte contemporáneo y a los artistas catalanes que siempre movió al mecenas Antoni Vila Casas, fallecido en septiembre de 2023 después de una vida dedicada al coleccionismo. La renovación de la permanente, presentada hace pocos meses, invita a descubrir el legado de este empresario farmacéutico marcando una nueva etapa.

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