El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha instalado este domingo una estatua de Cristóbal Colón en la Casa Blanca, un deseo que se había hecho público hace un mes por la prensa estadounidense y que forma parte de su campaña por redefinir la historia del continente, lejos del reconocimiento de los abusos perpetrados durante la colonización.
La reconstrucción de la escultura derrumbada durante las protestas del ‘Black Lives Matter’ en 2020 forma parte de la campaña del presidente de Estados Unidos por redefinir la historia del continente
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha conseguido instalar una estatua de Cristóbal Colón en la Casa Blanca, un deseo que se había hecho público hace un mes por la prensa estadounidense y que forma parte de su campaña por redefinir la historia del continente, lejos del reconocimiento de los abusos perpetrados durante la colonización. La escultura de Colón, el marino y explorador que, bajo mandato español, abrió las puertas al descubrimiento por el Viejo Continente y ocupación de América Latina y el Caribe se ha ubicado en el lado norte del edificio Eisenhower, según detalló el propio presidente de EE UU en una carta enviada a la Conferencia de Presidentes de las Principales Organizaciones Italoamericanas. Trump agradeció al grupo por la donación de la pieza, que fue instalada en la madrugada del domingo y que se encuentra protegida por una valla.
La estatua es la reconstrucción de una efigie de Colón presentada por el presidente Ronald Reagan en 1984 en Baltimore. En 2020, durante las manifestaciones en defensa de la igualdad racial del movimiento Black Lives Matter, la escultura fue arrojada a las aguas de ese puerto. Los manifestantes, que protestaban por el asesinato de George Floyd a manos de la policía, arrojaron esta y otra treintena de piezas de colonizadores y esclavistas.
Pero ese mismo año, un pescador local recuperó algunas de las piezas de la efigie de Colón y su hijo las escaneó para comenzar un proyecto de réplica, que recibió financiación del Fondo Nacional para las Humanidades, durante el primer mandato de Trump.

La Administración, en repetidas ocasiones, ha destacado la figura del navegante. En 2025, Trump cumplió una de sus promesas de campaña: recuperar el festejo del Día de Colón, que varios Estados del país conmemoran como el Día de los Pueblos Indígenas. En 2021, Joe Biden también comenzó a nombrar ese festivo con la nueva denominación. Pero, en octubre pasado, el republicano volvió a proclamar el día 12 como el Día de Colón.
En la proclamación, aseguró que el personaje histórico había sido “el blanco principal de una campaña despiadada y cruel” para “borrar” la historia de EE UU, “difamar” a sus héroes y “atacar” el patrimonio. “Bajo mi liderazgo, esos días han llegado finalmente a su fin, y nuestra nación se regirá ahora por una simple verdad: Cristóbal Colón fue un auténtico héroe estadounidense, y todos los ciudadanos están eternamente en deuda con su implacable determinación”, decía la orden de Trump.
“En esta Casa Blanca, Cristóbal Colón es un héroe”, sostuvo a su vez el portavoz Davis Ingle en un comunicado en febrero, cuando se supo la noticia de la estatua de la Casa Blanca. “Seguirá siendo honrado como tal por el presidente Donald Trump”. Ahora, en la carta enviada a los donantes de la restauración, el presidente lo ha descrito como “el héroe americano original y uno de los hombres más valientes y visionarios que jamás hayan pisado la faz de la Tierra”.
El mandatario estadounidense también ha buscado homenajearlo en las conmemoraciones del 250 aniversario de la independencia. A principios de marzo, la embajadora de España en Washington, Ángeles Moreno Bau, contó a EL PAÍS, que la Casa Blanca les ha pedido algún objeto de Cristóbal Colón para una exposición que está organizando.
La Administración Trump, además, avanza para restituir otras estatuas derrumbadas en 2020. El año pasado, una representación del general confederado Albert Pike fue reinstalada en Washington. Y la semana pasada, el Departamento del Interior anunció que una estatua de Caesar Rodney, un esclavista y firmante de la Declaración de Independencia, también se exhibirá en la capital.
EL PAÍS
