<p>Muchos en España han llegado a <strong>Raye</strong> por un atajo curioso, casi por casualidad: <i><strong>Where Is My Husband!</strong></i> en la voz de Olivia, segunda clasificada de <i>Operación Triunfo 2025</i>. La pregunta que da título a la canción, lanzada casi como un reproche íntimo, tenía algo de vieja herida pop: <strong>directa, incómoda, imposible de ignorar</strong>. Y no lo ha sido. El tema acumula ya cerca de 330 millones de reproducciones y ocupa desde hace meses las primeras posiciones de las listas de éxitos a nivel global.</p>
La intérprete de Where Is My Husband! actuará el próximo 13 de febrero en el Palau Sant Jordi como parte de su primera gira internacional
Muchos en España han llegado a Raye por un atajo curioso, casi por casualidad: Where Is My Husband! en la voz de Olivia, segunda clasificada de Operación Triunfo 2025. La pregunta que da título a la canción, lanzada casi como un reproche íntimo, tenía algo de vieja herida pop: directa, incómoda, imposible de ignorar. Y no lo ha sido. El tema acumula ya cerca de 330 millones de reproducciones y ocupa desde hace meses las primeras posiciones de las listas de éxitos a nivel global.
Detrás de él está Rachel Agatha Keen, conocida como Raye (Londres, 1997). Una artista que empezó a escribir canciones antes de tener edad para entrar en un club y que apunta a pegar el pelotazo definitivo en 2026. Durante mucho tiempo fue una presencia secundaria del pop británico: voz reconocible en colaboraciones de éxito con Jonas Blue o David Guetta, nombre recurrente en los créditos mientras el foco apuntaba a otro lado. Escribió After the Afterparty para Charli XCX y Bigger para Beyoncé. Su carrera avanzaba, sí, pero siempre con una sensación de contención dentro de la industria.
Ese desgaste terminó en ruptura. Tras años vinculada a Polydor Records, una discográfica que le pedía sencillos pero le negaba un álbum propio, Raye decidió marcharse y empezar de cero. Fue una decisión práctica para recuperar el control creativo de su música, que se mueve con fluidez entre el pop, el R&B, el soul y el jazz, sin voluntad de encajar en una fórmula concreta ni en la melodía comercial. En sus letras hay destellos de ironía y de humor negro al hablar tanto de relaciones sentimentales como de las dinámicas de poder de la industria musical.
«He tenido muchos álbumes guardados en carpetas acumulando polvo, canciones que ahora estoy regalando a artistas de primera línea porque todavía estoy esperando la confirmación de que soy lo suficientemente buena para lanzar un disco propio», se desahogaba en un hilo de Twitter en junio de 2021.
El resultado fue My 21st Century Blues (2023), un debut construido como un archivo emocional de los últimos años de su vida: ansiedad, relaciones fallidas, presión profesional, culpa, deseo de escapar. Nada está embellecido, todo se cuenta con una franqueza que incomoda. En Ice Cream Man relata cómo afrontó un episodio de abuso sexual; en Body Dysmorphia reconoce sufrir trastornos alimentarios desde muy joven.
Por esa naturalidad, entre otras cosas, el álbum no parecía pensado para el éxito masivo. Pero Escapism, una de sus canciones más crudas, creció en TikTok hasta convertirse en un fenómeno global. A partir de ahí, la narrativa cambió muy deprisa, como casi todo en estos tiempos: premios, titulares, reconocimiento crítico. Incluso la promesa mediática de convertirse en la nueva Amy Winehouse.
En los Brit Awards de 2024, Raye hizo historia al ganar seis galardones, un récord que confirmó su estatus de estrella en auge. También estuvo nominada en los Grammy de 2025 a mejor nueva artista, compositora del año y mejor arreglo para álbum. No ganó ningún premio entonces, pero podría hacerlo en la ceremonia de este año.
Mientras tanto, la británica prepara su segundo disco y una gira de 40 fechas por Europa y Norteamérica. De lo primero se sabe que su lanzamiento estaba previsto para finales de 2024, hasta que la mala suerte se cruzó en el camino: le robaron el coche con todas las nuevas composiciones dentro, sin copia digital, lo que obligó a posponer el disco sine die. El vehículo apareció meses después con partituras y letras intactas. Algo es algo. De lo segundo, que la única cita de This Tour May Contain New Music en España será el 13 de febrero en el Palau Sant Jordi.
Aunque Where Is My Husband! ha servido de puerta de entrada para muchos, no lo explica todo. A veces, las canciones llegan antes que las respuestas. Porque Raye no aterriza como una revelación súbita, sino como el desenlace lógico de una carrera que se había ido construyendo a destiempo. Veremos qué le depara este año.
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