Más de cincuenta años después de que sucediese, Matt Damon (55 años, Cambridge, Massachusetts, EE UU) lloró a moco tendido la ruptura de los Beatles. Según el relato ofrecido por el actor, el documental The Beatles: Get Back (2021), de Peter Jackson, le dejó devastado cuando, tras el famoso concierto de la banda en la azotea de su estudio, un rótulo indicaba que aquella había sido su última actuación. Damon, emocionado, llamó por teléfono a su amigo Ben Affleck (53 años, Berkeley, California): “¿A quién le importa si saturamos el mercado con películas en las que salimos los dos? Estaríamos locos si no aprovechamos que seguimos aquí y podemos hacerlo”. En apenas un lustro, la renovada alianza entre los actores ya ha dejado un reguero de nuevas películas. La última, la intriga policíaca El botín, llegó a mediados del pasado enero a Netflix. La particularidad es que ahora ambos no solo están juntos delante de las cámaras, sino que también han creado su propia productora.
Los actores, ganadores del Oscar por el guion de ‘El indomable Will Hunting’, se han reencontrado en el cine tras años evitando encasillarse como tándem. Acaban de estrenar en Netflix ‘El botín’, que protagonizan y producen
Más de cincuenta años después de que sucediese, Matt Damon (55 años, Cambridge, Massachusetts, EE UU) lloró a moco tendido la ruptura de los Beatles. Según el relato ofrecido por el actor, el documental The Beatles: Get Back (2021), de Peter Jackson, le dejó devastado cuando, tras el famoso concierto de la banda en la azotea de su estudio, un rótulo indicaba que aquella había sido su última actuación. Damon, emocionado, llamó por teléfono a su amigo Ben Affleck (53 años, Berkeley, California): “¿A quién le importa si saturamos el mercado con películas en las que salimos los dos? Estaríamos locos si no aprovechamos que seguimos aquí y podemos hacerlo”. En apenas un lustro, la renovada alianza entre los actores ya ha dejado un reguero de nuevas películas. La última, la intriga policíaca El botín, llegó a mediados del pasado enero a Netflix. La particularidad es que ahora ambos no solo están juntos delante de las cámaras, sino que también han creado su propia productora.
El sello Artists Equity, anunciado como un estudio independiente con artistas al mando, se basa en un modelo de reparto de ganancias equitativo entre los trabajadores. Además del sueldo inicial, el equipo al completo obtiene un incentivo en base a los beneficios de las películas. En el caso de El botín, al no contar con ingresos de taquilla por incorporarse directamente a un catálogo de streaming, Affleck y Damon llegaron a un acuerdo inédito con Netflix: la compañía obtendría el título a un precio más bajo del habitual a cambio de comprometerse a un segundo pago a los tres meses del estreno, sujeto al rendimiento en visionados, a repartir entre las 1.200 personas que participaron en la película. “Queríamos implantar remuneraciones justas y abordar algunos de los problemas urgentes de nuestra industria. El acuerdo es fundamental, filosóficamente, para las ideas que teníamos al crear esta empresa”, explicó Ben Affleck a The New York Times.

De manera nada casual, la prueba piloto para Artists Equity fue Air (2023), dirigida por Ben Affleck y protagonizada por Matt Damon, en torno al histórico acuerdo entre Nike y Michael Jordan que cambió las reglas de la moda deportiva. La estrella del baloncesto se convirtió en el atleta mejor pagado cuando Nike, incapaz de ofrecer más dinero que la poderosa Adidas, le propuso cobrar un porcentaje por las ventas anuales de las zapatillas Air Jordan. Que el sello de Affleck y Damon logre sentar un precedente para los profesionales del cine como el de Nike para los deportistas está por verse, pero, de momento, el dúo ha conseguido producir el drama irlandés Cosas pequeñas como estas (2024), con Cillian Murphy, el thriller El contable 2 (2025) o la nueva versión musical de El beso de la mujer araña, que tiene previsto estrenarse en España en mayo, con Jennifer Lopez, exmujer de Affleck, en el elenco.
“Han entrado en una etapa de sus carreras en la que les resultará más difícil conseguir papeles protagonistas y las películas corales constituirán, probablemente, el núcleo de su trabajo. Al producir y coprotagonizar películas como El botín, combinan su estrellato con el de talentos emergentes más jóvenes para crear un paquete más atractivo y comercial»
La iniciativa de los intérpretes ha terminado de enterrar la doctrina que fijaron a finales de los noventa, la de evitar trabajar juntos de forma recurrente –a excepción de las apariciones en las películas de su también amigo Kevin Smith– para que cada uno desarrollara una carrera con entidad, en vez de encasillarse como tándem. En aquella época, Affleck y Damon venían de asaltar Hollywood firmando el guion original de El indomable Will Hunting (1997),por el que compartieron el Oscar, con el segundo, además, como protagonista. Después de la sátira religiosa Dogma(1999), donde interpretaban a dos ángeles sedientos de sangre, Matt Damon se labró una imagen estable en el cine comercial de prestigio, mientras Ben Affleck atravesó una montaña rusa entre su presencia en las cabeceras del corazón, sus accidentadas incursiones en el mundo de los superhéroes y el respeto cosechado como director gracias a Adiós pequeña, adiós (2007) o Argo (2012).
El drama de época El último duelo (2021), de Ridley Scott, cambió todo. Narrada desde distintos puntos de vista, la película contó con ambos actores y un guion que coescribieron con Nicole Holocefner (ellos se encargaron de las perspectivas masculinas de la historia, ella de la femenina). Debido en parte a la baja afluencia a las salas por la pandemia, El último duelo recaudó poco, pero influyó decisivamente en cómo Ben Affleck reenfocaría su carrera tras un momento personal difícil, a causa de su rehabilitación por alcoholismo y ludopatía, la decepción de su Batman (calificó el rodaje de Liga de la Justicia, de 2017, como su “punto más bajo”), las acusaciones de acoso sexual contra su hermano Casey o los varapalos sentimentales por el divorcio con Jennifer Garner y su ruptura con Ana de Armas. “Quiero dedicarme a las cosas que me hagan feliz”, contó a Entertainment Weekly. “Entonces, hicimos El último duelo y me lo pasé muy bien todos los días”.

“Después del estreno, todos los artículos se centraban en que El último duelo no había hecho nada de dinero”, lamentaba Affleck en otra entrevista. “Pero a mí me encantó la película y me gustó lo que hice. Me defraudó que no la viera más gente, pero no puedo controlar lo que va a estar de moda. No me preocupa el éxito o el fracaso comercial, porque esas cosas son las que corrompen tus decisiones. Cuanto más te centras en hacer lo que te parece interesante y te gusta, en lugar de lo que dicen los demás, mejor es tu trabajo y más relajado te sientes”.
El bromance más grande de Hollywood
Si hay alguien en Hollywood que ha redefinido los límites del éxito y el fracaso, ese es Ben Affleck. Pese a experimentar el tipo de descalabros que dinamitan carreras, como Una relación peligrosa (2003), Daredevil (2003) o Una chica de Jersey (2004), siempre se ha repuesto hasta fundir campos semánticos opuestos. Cuando Argo ganó el Oscar a la mejor película, fue igualmente el hazmerreír de sus detractores por no lograr la nominación a mejor director. En su reconciliación y nuevo matrimonio con Jennifer Lopez, de la que se divorció en 2024, Affleck se las arregló para emerger ante la opinión pública como una especie de mártir, con avistamientos del actor físicamente exhausto, algo que muchos vincularon a la presunta hipersexualidad de Lopez (se dijo que ella incorporó una cláusula de cuatro encuentros sexuales obligatorios a la semana cuando firmaron su compromiso).

En El botín, Ben Affleck se ha reencontrado con el cineasta Joe Carnahan, con el que ya trabajó en Ases calientes (2006). La película, donde él y Matt Damon se meten en la piel de dos policías que localizan una enorme cantidad de dinero en una casa de Miami, trata el tema de la corrupción, pero también el de la confianza, vital para que el plan de los personajes principales salga adelante. Que dos intérpretes caracterizados por una complicidad explícita les pongan rostro facilita su credibilidad. Para el público de la generación Z, el redescubrimiento de la amistad de largo recorrido entre Matt Damon y Ben Affleck (a menudo, comprimidos con el nombre de “Mattfleck”) ha sido objeto de fascinación, como vínculo fuerte, sano y positivo entre hombres a lo largo del tiempo.
Pequeños cortes de sus entrevistas se han vuelto a viralizar en redes social, donde también ha cristalizado el meme which could mean nothing (“lo que podría no significar nada”), a raíz de su bromance y un titular publicado en 2021: “Matt Damon visto sin anillo de bodas en otra visita a casa de Ben Affleck, lo que podría no significar nada”. Fuera del cine, los actores han explotado su estrecha relación como filón cómico: su broma recurrente con el humorista Jimmy Kimmel, que continúa creciendo y abarca décadas, es el ejemplo más claro, después de que el presentador simulara tener rencillas con Damon y hasta le dedicase una canción de despecho, I’m Fucking Ben Affleck (“Me estoy follando a Ben Affleck”).
Para el doctor Joshua Gulam, profesor de cine en la universidad de Liverpool Hope, la decisión de Affleck y Damon de hacer nuevas películas juntos en su mediana edad “es representativa del ciclo de vida de las estrellas de Hollywood”. “Han entrado en una etapa de sus carreras en la que les resultará más difícil conseguir papeles protagonistas y las películas corales constituirán, probablemente, el núcleo de su trabajo. Al producir y coprotagonizar películas como El botín, combinan su estrellato con el de talentos emergentes más jóvenes [les acompañan Teyana Taylor, nominada a los próximos Oscar por Una batalla tras otra, Sasha Calle o Steven Yeun] para crear un paquete más atractivo y comercial. Así que, aunque estas recientes colaboraciones reflejan la amistad duradera entre Affleck y Damon, también tienen sentido desde el punto de vista profesional, especialmente en un momento en el que los estudios se muestran reacios a respaldar proyectos originales, que no sean parte de franquicias”, explica a ICON.
En 2019, el doctor Gulam publicó un artículo analizando el modo en que los dos actores utilizaban su imagen, en el contexto de un estudio sobre las causas humanitarias de las celebridades. Según el académico, aunque los intérpretes han apoyado diferentes campañas en la vida real (Matt Damon es cofundador de Water.org, que facilita el acceso al agua y un saneamiento de calidad en países en vías de desarrollo, mientras Ben Affleck creó una ONG destinada a la población del este del Congo), su caso presenta singularidades: “En la época posterior al 11-S, junto con otros como George Clooney, formaron parte de una ola de activismo progresista de alto perfil que abarcó desde críticas a la administración Bush hasta actividades humanitarias en el Sur Global. Lo interesante es cómo Damon, en particular, fue capaz de encontrar una salida a este activismo en películas taquilleras, como la saga Bourne [2002-16], que comentaba de forma más o menos explícita cuestiones como la corrupción gubernamental y la vigilancia a los ciudadanos”. En el artículo, curiosamente, Gulam se hace eco de un estudio sobre la transversalidad de Damon, cuyas películas de Bourne gustan más al público republicano, pese a ser él declaradamente demócrata.

Matt Damon también apoyó y dio su voz al combativo documental Inside Job (2010), ganador del Oscar, que apuntaba al credo de la desregulación financiera en Estados Unidos como causa de la Gran Recesión. En el actual contexto de la industria del cine, tras las huelgas de actores y guionistas, con el cambio en la forma de consumo que han consolidado las plataformas y la amenaza de la inteligencia artificial, ¿es el proyecto de Artists Equity otra forma de activismo? “Sí, Artists Equity parece haber surgido en un momento especialmente oportuno”, cree el doctor Gulam. “Las huelgas de 2023 pusieron los derechos laborales y la remuneración justa al frente de los debates en Hollywood y alrededores. Al fundar Artists Equity, Affleck y Damon se han situado en el centro de dichos debates, lo que mantiene su estatus de voces influyentes dentro de la industria”.
Otro tema recurrente en el cine de ambas estrellas ha sido el del talento y aprender a utilizarlo, incluso en títulos de acción como los de Bourne o El contable. Amigos de la infancia desde que la familia Affleck se mudó a Cambridge, ciudad de Massachusetts donde residía Damon, el guion de El indomable Will Hunting exploraba el misterio en torno a un joven genio desinteresado en rentabilizar sus dones, que encontraba una inesperada alma gemela en un psicólogo poco ortodoxo (interpretado por Robin Williams). Para el protagonista, el dilema, atravesado por el miedo al abandono, estribaba entre triunfar en soledad o vivir humilde y felizmente con los suyos. Casi treinta años después de aquel éxito, los autores del guion han concluido que el dilema era falaz.
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