La ONG que salva a artistas en peligro: «El número de gobiernos autoritarios crece en todo el mundo mientras la democracia retrocede»

<p>El rapero y cantante de afropop <strong>Lil Balil,</strong> amenazado de muerte en Somalia por grupos yihadistas por su estilo demasiado occidental; la artista kurda <strong>Zehra Dogan</strong>, encarcelada por sus dibujos que plasman la brutal destrucción del ejército turco; la popular cantante vietnamita <strong>Mai Khoi, </strong>exiliada por criticar la censura del Ggobierno comunista; el performer <strong>Elyla Sinvergüenza </strong>(alias de Fredman Barahona) que usa el transformismo -se inventó un vestido de machetes- para desafiar la represión del presidente Ortega en Nicaragua; <strong>Omaid Sharifi</strong>, que pintaba murales por los derechos humanos en Kabul, y tuvo que huir de Afganistán antes de que le ejecutaran los talibanes; el disidente sudanés <strong>Khalid Albaih</strong> perseguido por sus caricaturas políticas… O las <strong>Pussy Riot </strong>en Rusia, con <a href=»https://www.elmundo.es/internacional/2022/05/11/627b47cbe4d4d8ac6d8b4580.html»>la fuga de película de <strong>Masha Alekhina</strong>, </a>que se disfrazó de repartidora del Glovo ruso, con un uniforme verde chillón y casco de moto, para burlar su vigilancia policial en Moscú y salir del país vía Lituania. Todos son artistas en peligro, que han abandonado sus países para evitar la censura, la persecución gubernamental o, directamente, la pena de muerte. Y a todos les ha ayudado el colectivo Artists at Risk, <strong>una ONG fundada en Helsinki por Marita Muukkonen e Ivor Stodolsky</strong>, mucho más que dos comisarios de arte y activistas.</p>

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 Con base en Helsinki y una red de colaboradores que se extiende por todo el mundo, Artists at Risk ha ayudado a cerca de 1.200 creadores a abandonar sus países para evitar la censura, la persecución gubernamental o la pena de muerte. «Luchamos por la libertad de expresión», reivindican  

<p>El rapero y cantante de afropop <strong>Lil Balil,</strong> amenazado de muerte en Somalia por grupos yihadistas por su estilo demasiado occidental; la artista kurda <strong>Zehra Dogan</strong>, encarcelada por sus dibujos que plasman la brutal destrucción del ejército turco; la popular cantante vietnamita <strong>Mai Khoi, </strong>exiliada por criticar la censura del Ggobierno comunista; el performer <strong>Elyla Sinvergüenza </strong>(alias de Fredman Barahona) que usa el transformismo -se inventó un vestido de machetes- para desafiar la represión del presidente Ortega en Nicaragua; <strong>Omaid Sharifi</strong>, que pintaba murales por los derechos humanos en Kabul, y tuvo que huir de Afganistán antes de que le ejecutaran los talibanes; el disidente sudanés <strong>Khalid Albaih</strong> perseguido por sus caricaturas políticas… O las <strong>Pussy Riot </strong>en Rusia, con <a href=»https://www.elmundo.es/internacional/2022/05/11/627b47cbe4d4d8ac6d8b4580.html»>la fuga de película de <strong>Masha Alekhina</strong>, </a>que se disfrazó de repartidora del Glovo ruso, con un uniforme verde chillón y casco de moto, para burlar su vigilancia policial en Moscú y salir del país vía Lituania. Todos son artistas en peligro, que han abandonado sus países para evitar la censura, la persecución gubernamental o, directamente, la pena de muerte. Y a todos les ha ayudado el colectivo Artists at Risk, <strong>una ONG fundada en Helsinki por Marita Muukkonen e Ivor Stodolsky</strong>, mucho más que dos comisarios de arte y activistas.</p>

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