Cristian Pérez o el milagro de volver a nacer: «No podía mover ni el cuello ni la espalda»

<p>La tarde del Domingo de Ramos en Las Ventas olió a tragedia desde que se abrió la puerta de chiqueros. El aire tenía ese filo que corta antes de herir. Y cuando todo apuntaba al desastre, el nombre de <strong>Cristian Pérez</strong> se alzó como un golpe de martillo sobre el yunque. Volvía a Madrid después de dos años de ostracismo y pagó el retorno con u<a href=»https://www.elmundo.es/cultura/toros/2026/03/29/69c94052fc6c83dc428b4577.html»>na cornada de 20 centímetros en el gemelo y un castigo físico que heló de un tajo la sangre del tendido</a>. Tarde de viento y duros toros Dolores. Ahora, acostado en La Fraternidad, dolorido pero lúcido, ha atendido a los medios a cuenta gotas: «He vuelto a nacer. Dios me puso justo donde tenía que estar».</p>

Seguir leyendo

 La tarde del Domingo de Ramos en Las Ventas olió a tragedia desde que se abrió la puerta de chiqueros. El aire tenía ese filo que corta antes de herir. Y cuando todo apuntaba al  

<p>La tarde del Domingo de Ramos en Las Ventas olió a tragedia desde que se abrió la puerta de chiqueros. El aire tenía ese filo que corta antes de herir. Y cuando todo apuntaba al desastre, el nombre de <strong>Cristian Pérez</strong> se alzó como un golpe de martillo sobre el yunque. Volvía a Madrid después de dos años de ostracismo y pagó el retorno con u<a href=»https://www.elmundo.es/cultura/toros/2026/03/29/69c94052fc6c83dc428b4577.html»>na cornada de 20 centímetros en el gemelo y un castigo físico que heló de un tajo la sangre del tendido</a>. Tarde de viento y duros toros Dolores. Ahora, acostado en La Fraternidad, dolorido pero lúcido, ha atendido a los medios a cuenta gotas: «He vuelto a nacer. Dios me puso justo donde tenía que estar».</p>

Seguir leyendo

 Toros

Interesante