Cómo sobrevivir a un trabajo que se queda obsoleto por la IA

Aunque quiera, no va a poder evitarlo. El avance de las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial (IA) en particular no pide permiso. Todos los puestos de trabajo están o van a verse afectados en mayor o menor medida por ellas. A pesar de que todavía está por ver cuáles serán los empleos más perjudicados por la automatización, hay que ponerse manos a la obra y, en vez de luchar contra ella, sumarse a la ola. “Los que se van a quedar fuera del mercado laboral son quienes no se han preparado para dar el salto”, advierte Vivian Acosta, socia de la empresa de recursos humanos Talengo.

Seguir leyendo

 Los expertos recomiendan salidas para algunas de las profesiones más amenazadas por el auge de la nueva tecnología  

Aunque quiera, no va a poder evitarlo. El avance de las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial (IA) en particular no pide permiso. Todos los puestos de trabajo están o van a verse afectados en mayor o menor medida por ellas. A pesar de que todavía está por ver cuáles serán los empleos más perjudicados por la automatización, hay que ponerse manos a la obra y, en vez de luchar contra ella, sumarse a la ola. “Los que se van a quedar fuera del mercado laboral son quienes no se han preparado para dar el salto”, advierte Vivian Acosta, socia de la empresa de recursos humanos Talengo.

Acosta tira de las previsiones del Foro Económico Mundial, que asegura que estas nuevas herramientas generarán un 14% de trabajos nuevos y destruirán un 8% de los viejos. Es precisamente en estos últimos en los que vamos a enfocarnos: aquellos que tienen más posibilidades de ser sustituidos por la IA. Microsoft les ponía cara en un reciente estudio elaborado con la Universidad de Cornell, donde enumeraba las 40 profesiones más amenazadas, entre ellas operadores telefónicos, asistentes de vuelo, conserjes, archivistas, intérpretes y traductores, periodistas, locutores, correctores, profesores de negocios y economía, asesores financieros personales, programadores de herramientas CNC, desarrolladores web o historiadores y geógrafos.

¿Qué deben hacer estos profesionales para no quedarse sin su medio de subsistencia? ¿Reciclarse? ¿Cambiar de ocupación? Los especialistas del mercado laboral lo tienen claro. “La IA no va a eliminar profesiones sino tareas dentro de ellas: hará que los puestos se transformen”, aprecia Marcos Huergo, presidente de LHH (empresa de recolocación del grupo Adecco), quien, al igual que Acosta, avisa de que hay que aprender a convivir con esta tecnología. “Y, antes de cambiar de profesión, se debe analizar qué parte del trabajo es reemplazable por la IA y en cuál es indispensable el juicio humano”, aprecia la socia de Talengo.

En opinión de Huergo, la recolocación pasa por tres líneas: subir dentro de la cadena de valor, incorporar la IA a nuestro puesto o, en último caso, optar por otros sectores menos amenazados por la tecnología, es decir, la denominada movilidad lateral. Eso sí, este especialista advierte de que la empleabilidad no dependerá de lo que hayamos estudiado sino de nuestra capacidad de adaptación.

Pasos a dar

Cuando la alternativa solo pasa por reconvertirse, Orestes Wensell, director de Talent Solutions de ManpowerGroup, traza los pasos a seguir. Y todo parte de un proceso de autoconocimiento del que deben extraerse las competencias en las que uno destaca sobre los demás. Después de saber en qué se es bueno y dónde se puede aportar valor, se debe contrastar con la red de contactos. Una vez certificado, se han de detectar los intereses y motivaciones del trabajador para poder lanzarse a buscar un empleo afín a ellas. Y a partir de ahí, proyectar opciones alternativas de carrera profesional. Muchas veces no es fácil saber en qué sectores o puestos encajan las habilidades propias, algo que resulta más fácil con el acompañamiento de un experto, que además ayudará a conocer la realidad del mercado, indica el directivo de Manpower: es decir, el tipo de empresas o puestos que se ajustan a nuestro perfil por experiencia y formación y las competencias que nos faltan para acceder a él. Wensell asegura que en un 60% de los casos los trabajadores en proceso de reciclaje han de pasar por formación antes de acomodarse en un nuevo rol.

Pensemos en las alternativas que pueden existir en el mercado para algunos de los profesionales con gran riesgo de quedarse sin trabajo según el estudio de Microsoft. Los teleoperadores y representantes de atención al cliente podrían, según los especialistas consultados, usar sus capacidades para incorporarse a un departamento de postventa o uno de ventas, por ejemplo en una agencia inmobiliaria donde sus facultades para transmitir información y generar confianza son muy valoradas.

En el caso de los periodistas, el espíritu crítico y la facilidad para la comunicación son apreciadas en los departamentos de comunicación corporativos, de relaciones institucionales, de responsabilidad social corporativa o en el sector de la publicidad. Unas salidas parecidas a las que pueden encontrar los traductores, al menos en la comunicación corporativa, y también como creadores de contenidos.

Tanto para los asesores financieros como para los expertos en programación o desarrolladores web, los especialistas laborales creen que su alternativa pasa más por subir el nivel de sus tareas que por volcarse en otras nuevas. “Los asesores deberían salir de la parte administrativa, analizar el dato y tomar decisiones. Con una capa de responsabilidad sobre el dato tienen más valor. Igual que ocurre en tecnología cuando las funciones básicas se automatizan, hay que elevar el nivel del lenguaje y realizar programación más compleja”, indica Wensell.

Historiadores y geógrafos lo tienen más complicado, como tradicionalmente. Las fuentes consultadas creen que podrían hacerse un hueco en departamentos de marketing, desarrollo de negocio o lanzamiento de productos gracias a su capacidad de investigación y análisis. O convertirse en guías o asesores de turistas extranjeros.

Son algunas ideas para el reciclaje profesional. Un proceso que, según el directivo de Manpower, tarda del orden de tres meses cuando se encarga a una empresa de recolocación (seis meses en el caso de los directivos). Según Wensell, contratar sus servicios reduce el tiempo medio de colocación un 65% y las tres cuartas partes de los trabajadores igualan o mejoran su retribución.

 EL PAÍS

Interesante