Cuando el 11 de junio, la selección de fútbol de México se enfrente a la de Sudáfrica en el estadio Azteca para inaugurar el Mundial de Fútbol 2026 —que se celebra en México, Canadá y Estados Unidos—, los ojos del mundo estarán puestos en 22 jugadores. Y en 20 camisetas. 20 porque las de los guardametas y las de los árbitros y jueces de línea —aunque compiten en sofisticación y renovación— todavía no han entrado en el mercado de renovación continua que caracteriza a estas prendas y que provee a coleccionistas cada vez más exigentes.
Convertidas en uno de los grandes negocios del fútbol, las equipaciones de los equipos hablan de creatividad, psicología, momentos inolvidables y también de cómo el dinero construye identidades. Un libro sobre el mayor archivo de camisetas de fútbol del mundo lo explica
Cuando el 11 de junio, la selección de fútbol de México se enfrente a la de Sudáfrica en el estadio Azteca para inaugurar el Mundial de Fútbol 2026 —que se celebra en México, Canadá y Estados Unidos—, los ojos del mundo estarán puestos en 22 jugadores. Y en 20 camisetas. 20 porque las de los guardametas y las de los árbitros y jueces de línea —aunque compiten en sofisticación y renovación— todavía no han entrado en el mercado de renovación continua que caracteriza a estas prendas y que provee a coleccionistas cada vez más exigentes.
Durante años, las formas y dibujos de las camisetas de los jugadores de balompié y de baloncesto —los dos grandes deportes vendedores— permanecían tan inalterables como los colores de los equipos. En las últimas décadas, sin embargo, las camisetas de fútbol se han convertido en un mercado, cada vez más imaginativo, que invade las calles y ha llegado incluso a las pasarelas de la moda. En los clubes, se barajan tres equipaciones, más la de los entrenamientos, y nada permanece, salvo los colores. Esa evanescencia es curiosa cuando las camisetas, casi como signo de identificación, están cada vez más presentes en nuestras ciudades. Las visten los turistas que las visitan y las compran como souvenir o como, tal vez, intento de aproximación a la cultura local. Ante tanto cambio de diseño —mucho mayor que el cambio de número entre los jugadores— cabe preguntarse por la memoria de esas nuevas equipaciones.

Algunas de las camisetas más legendarias de la historia del fútbol funcionan como referencia de partidos inolvidables, de conquistas y hasta de momentos personales. Ya saben: tendemos a recordar dónde estábamos, y con quién, cuando Andrés Iniesta marcó el gol en Sudáfrica y… ¿lo recuerdan? Se quitó su camiseta para homenajear a su amigo desaparecido: “Dani Jarque, siempre con nosotros”. Esa equipación, ya tan histórica como el gol que le daría a España el Mundial de 2010, se encuentra hoy en el Museo del Real Club Deportivo Español. Rinde tributo a la memoria de Jarque, al buen hacer de Iniesta y a valores como la amistad y el esfuerzo.
El mayor archivo de camisetas vintage del mundo contiene más de 7.000 prendas investigadas y documentadas. Lo fundaron, en Manchester el año 2006, dos amigos —Doug Bierton y Matthew Dale— que, incapaces de dar con una camiseta de Alemania Occidental del año 1990, en que esa selección ganó la Copa del Mundo, tuvieron la idea de recuperar camisetas históricas para evitar su desaparición. Eran estudiantes. Llenaron sus habitaciones de camisetas y así nació el archivo Classic Football Shirts, que se inició comprando y vendiendo equipaciones de fútbol raras y que hoy tiene dos tiendas en el Reino Unido, dos en Estados Unidos y más de 1,5 millones de seguidores en Instagram. Sin embargo, mantiene, intactas, más de 7.000 piezas en su archivo.
La primera camiseta que tuvo Doug Bierton, uno de los dos fundadores, fue del Manchester United. Se la regalaron cuando cumplió siete años en mayo de 1992. La semana siguiente apareció una nueva equipación de Umbro. Ese cambio se instaló en la cabeza del niño, que cada año, para su cumpleaños o por Navidad, deseaba una camiseta, no la suya, cualquier otra. Tantas acumuló que hijos de amigos de sus padres le daban las que ya no querían: la del Nápoles con Mars como patrocinador por ejemplo. Así, estudiando las camisetas, llegó al futbol italiano. A Baggio o Ennio Tardini y, de ahí, a rebuscar fútbol en VHS: el Mundial de Italia, con Riijkaard escupiendo a Völler o a la mascota Ciao.

El otro socio de la empresa y del archivo, Matthew Dale, tenía seis años cuando, en Highbury, vio jugar al Arsenal contra el Leeds. Aunque en su casa no había otra opción que ser del Arsenal, su primera camiseta fue del equipo visitante. Dale habla de prendas que no salen a la venta por un conflicto entre los diseños y cuenta que, en esos casos, solo las que han llevado los jugadores están disponibles. Eso sucedía en los años 80 y 90. Por eso son las más valiosas. El archivo de Classic Football Shirts tiene todas las del Arsenal.
Hay más anécdotas arraigando esa iniciativa. Cuando el hermano pequeño de Doug, Gary, jugaba a fútbol, el entrenador les dejó una caja con equipaciones del Aston Vila porque los colores coincidían con los del colegio. Él era el único que supo que, por el número estampado en caliente, las mangas largas y los detalles cosidos, las había usado el propio Aston Vila.
Bierton y Dale llegaron a acumular tanta información sobre camisetas que iniciaron una búsqueda de piezas raras por e-Bay. Ese fue el origen de su negocio, y de su archivo. Al principio vendían todas las camisetas. Aunque vender algunas —la primera de Francia de Cantona— les doliera. Con el tiempo, pudieron conservar las más valiosas. Hoy, más allá de las ventas, tienen ese archivo de rarezas vintage. Aunque cada vez es más difícil dar con piezas únicas, poca gente tiene la experiencia y la información que ellos manejan para reconocer en una camiseta, un instante. Esa información es hoy pública. Bierton y Dale comparten mucho de cuanto saben en el libro Camisetas de fútbol (Los modelos emblemáticos del archivo Classic Football Shirts), publicado en España por la editorial Cincotintas.
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