A Beatriz Arjona se le escapan frases en italiano por accidente. Lo advierte al comienzo de la entrevista y lo explica: hasta hace apenas unas horas hablaba con el equipo de producción de su último proyecto, una película italiana cuya promoción se ha desarrollado íntegramente en ese idioma. Llevaba mucho tiempo queriendo trabajar en ese país. La inquietud nació cuando la sevillana conoció Roma a los 17 años, justo cuando empezaba a soñar con ser actriz. Entonces no sabía hacia dónde la llevaría ese deseo, ni que acabaría formando parte del filme más taquillero de la historia en Italia: desde su estreno el pasado 25 de diciembre, Buen camino ha recaudado más de 70 millones de euros y ha batido el récord que ostentaba Avatar desde 2009 (68 millones).
A Beatriz Arjona se le escapan frases en italiano por accidente. Lo advierte al comienzo de la entrevista y lo explica: hasta hace apenas unas horas hablaba con el equipo de producción de su último proyecto, una película italiana cuya promoción se ha desarrollado íntegramente en ese idioma. Llevaba mucho tiempo queriendo trabajar en ese país. La inquietud nació cuando la sevillana conoció Roma a los 17 años, justo cuando empezaba a soñar con ser actriz. Entonces no sabía hacia dónde la llevaría ese deseo, ni que acabaría formando parte del filme más taquillero de la historia en Italia: desde su estreno el pasado 25 de diciembre, Buen camino ha recaudado más de 70 millones de euros y ha batido el récord que ostentaba Avatar desde 2009 (68 millones). Seguir leyendo
A Beatriz Arjona se le escapan frases en italiano por accidente. Lo advierte al comienzo de la entrevista y lo explica: hasta hace apenas unas horas hablaba con el equipo de producción de su último proyecto, una película italiana cuya promoción se ha desarrollado íntegramente en ese idioma. Llevaba mucho tiempo queriendo trabajar en ese país. La inquietud nació cuando la sevillana conoció Roma a los 17 años, justo cuando empezaba a soñar con ser actriz. Entonces no sabía hacia dónde la llevaría ese deseo, ni que acabaría formando parte del filme más taquillero de la historia en Italia: desde su estreno el pasado 25 de diciembre, Buen camino ha recaudado más de 70 millones de euros y ha batido el récord que ostentaba Avatar desde 2009 (68 millones).
“No estaba preparada para algo así”, admite Arjona sobre el éxito de Buen camino. Desde Madrid, la ciudad donde vive, observa el fenómeno del filme italiano con una distancia que califica de “curiosa y divertida”. “La película llegó en un momento en el que no esperaba en absoluto que pudiera ocurrirme algo así”, explica, con una ilusión que recuerda a la de aquella adolescente que comenzó a formarse en la Escuela Superior de Arte Dramático de Sevilla. A sus 42 años, reconoce, ya cuenta con un oficio y un recorrido por el cine independiente español que le han permitido lanzarse “al vacío con este proyecto”.
“Pensaba que la película —rodada en España— iba a funcionar, pero no sabía cuánto”, reconoce Arjona sobre el filme escrito y dirigido por Gennaro Nunziante y que suma más de nueve millones de espectadores. La actriz española protagoniza junto a la estrella italiana Luca Pasquale Medici —conocido artísticamente como Checco Zalone— la historia de un padre que abandona su zona de confort y recorre el Camino de Santiago en busca de su hija (Letizia Arnò) desaparecida.

¿Cómo se explica que una comedia haya destronado a la producción de James Cameron? Arjona considera que es porque “esta película lanza una luz” en medio de tanta oscuridad en la que vivimos». De cierta manera, “la ternura y la risa funcionan como un escudo frente a toda la barbarie que estamos viendo a través de las pantallas”, señala. “Para mí el éxito es que la gente vaya al cine, con amigos o solos, que vaya en familia, que disfrute del placer de reír juntos —dice en italiano—, nos hace mucha falta reír en comunidad en los tiempos que estamos viviendo. Más allá de que sea la más taquillera de la historia en Italia, que lo es”, bromea.

Así sea un drama o una comedia —como es el caso de Buen camino—, la actriz andaluza busca que sus personajes tengan “humanidad” a la hora de aceptar un proyecto. Y pone como ejemplo a la mujer a la que da vida en el éxito italiano: “Lo que más me gustó de Alma es que es un personaje que acompaña, que guía el camino, pero no lo marca”, señala Arjona. “Vivimos en un mundo en el que parece que todos tenemos que tener una opinión, que debemos hacer las cosas como el otro piensa. Ella, en cambio, tiene una libertad en ese sentido. No es una salvadora, es casi un oráculo cuando el otro personaje se enfrenta a preguntas que no sabe responder”, añade.
“Siempre que llega un personaje”, dice Arjona, “me pregunto qué tan lejos o cerca está de mí”. No siempre se identifica con las mujeres a las que interpreta; en esta última película, por ejemplo, comparte algunas características con Alma, pero otras le resultan ajenas. “A la hora de acercarme a un personaje”, añade, “deposito algo de mí en él, pero siempre me enseña algo que yo no tengo”. En el caso de Alma, reconoce que le falta la paciencia que despliega en Buen camino. “Tiene más sabiduría, y he aprendido mucho con ella”, explica. Para Arjona, el personaje ideal está relacionado con “el deseo de hacer algo que aún no hayas hecho”.

Confiesa que ha habido momentos en los que le gustaría que le ofrecieran “papeles más oscuros, donde hubiera una cierta maldad”. Recuerda incluso la vez en que un director le dijo: “Tú tienes cara de buena, te van a dar siempre personajes más luminosos”. Sin embargo, ella respondía que quería “probar todo tipo de vidas y de personalidades”. Y, en cierto modo, lo ha conseguido. Menciona series comoOperación barrio inglés o Amar es para siempre, en las que ha interpretado personajes atravesados por la oscuridad, los secretos o el engaño. “Creo que en la ficción es muy divertido ser malo“, bromea.
Algo que le ha sorprendido es que durante la promoción de la película, desde Italia ven el cine español como una industria “que va creciendo con un paso firme”. “Y ojalá continúe así”, menciona Arjona. “Me gusta mucho hacia dónde está yendo nuestro cine”, agrega: “Se están contando diferentes tipos de historias y por fin hay muchas mujeres directoras y personajes femeninos. Todavía hay mucho por hacer, pero creo que estamos en el camino y eso me hace muy feliz”.
Aunque ha forjado buena parte de su trayectoria en el cine independiente español —con títulos como Fin de fiesta, la ópera prima de Elena Manrique, o Solos en la noche, de Guillermo Rojas—, el teatro “es su casa y su refugio”. Cuando le preguntan qué prefiere, si teatro o cine, asegura que no “puede elegir entre mamá o papá”. “Pero el teatro sería mi madre: es donde me he criado, donde he crecido, donde me gustaría estar. Y cuando no tengo la posibilidad de trabajar constantemente sobre un escenario, siento que me falta algo”, explica. Además, no solo disfruta haciéndolo, sino también como espectadora. “Al igual que una exposición o un concierto, el teatro nutre y enriquece tu biblioteca sensitiva y emocional. Necesitas eso para construir personajes y tener herramientas a la hora de dar vida a historias que no has vivido o que no tienes cerca”, apunta.
EL PAÍS
