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A Batman se le está asomando a la cara una sonrisa más propia del Joker. Después de medio siglo en la segunda división de los grandes del cómic de superhéroes, la editorial que creó al caballero oscuro, Superman o Wonder Woman mira por encima del hombro a su gran competidora, la Marvel de los todopoderosos Vengadores o Spiderman. En un negocio como el de los tebeos en general que mueve unos 15.000 millones de euros al año y en el que el manga ya se come más de la mitad del pastel, los viejos héroes de capa y poderes se baten para reivindicar sus orígenes seriales más allá de las grandes producciones cinematográficas. Esa guerra, la del celuloide y las series, no siempre ayuda; a veces, como parece que le ocurre a Marvel últimamente, castiga.
Según los primeros datos de ICv2, la web de referencia en Estados Unidos que cuenta con una red de 3.000 tiendas en todo el mundo de las que recaba datos sobre ventas de cómics solo estadounidenses, DC (acrónimo de Detective Comics) cerró el año 2025 liderando la cuota de ventas en el sector, con el 32,9% del total. Marvel queda solo a tres puntos de distancia, con el 29,6% del pastel. Pero, más allá de lo que parece casi un empate, late un sorpasso histórico: desde 2012 no sucedía algo así y entonces fue en número de unidades vendidas (no en ventas) porque DC lanzó hasta 52 reinicios de colecciones aquel año de una tacada. Quitando ese asterisco, Marvel llevaba dominando el mercado desde 1972 con holgura, a veces rozando el 50% de cuota, según diversos estudios y estimaciones de cualquier índole, toda vez que las mediciones de ventas en este particular universo varían cada poco tiempo y no hay series estables. Antes de aquel cambio de guardia, y a partir de los últimos años de la década de los 30, cuando se crearon los primeros superhéroes, DC había dominado con mano de hierro. Fue según avanzó el decenio de los 60, con la aparición de sagas de mutantes, Vengadores y otras colecciones de personajes individuales de Marvel con peso específico (por algo, el creador de tantos de ellos, Stan Lee, es una divinidad para su empresa) cuando se puso en riesgo el dominio de Superman y los suyos. Así ocurrió hace más de 50 años y así ha permanecido.
Así va a perdurar, pese al adelanto en 2025 de DC a Marvel. O quizá no. O quién lo sabe. En este siglo XXI, el cómic de superhéroes ha estado muy influenciado por su salto al cine. 2012 es un año más que sintomático y relevante. Por un lado, como decíamos más arriba, DC ganó en unidades vendidas debido a una campaña masiva de lanzamientos renovados en media centena de sus colecciones; también ayudó que ese mismo año se estrenase la tercera entrega de la saga dirigida por Christopher Nolan. Pero ese mismo ejercicio se desplegó con todo su poderío la estrategia de Marvel (en manos de Disney desde 2009, con su ingente armamento inversor) cuando en abril se estrenó la primera de las películas de los Vengadores como equipo.
Aquello convirtió en anécdota el éxito de DC. Porque además de que cada entrega por separado de los Capitán América o Iron Man iba superando expectativas y engordando el interés por las cintas conjuntas del grupo (que eran las que rompían las taquillas cada pocos años), se sumó a la ecuación el tercer renacimiento de Spiderman (a partir de 2016), con su integración al llamado MCU (universo cinematográfico de Marvel, en sus siglas en ingles)… y hasta le salían bien películas inicialmente menores como Guardianes de la Galaxia (desde 2014).
El éxito abrumador de la competencia llevó a que la cuota de ventas de Marvel en los viejos cómics de grapas o recopilatorios en las tiendas casi superase el 50% en algún momento mientras DC se atascaba por debajo del 25% con interminables cambios de estrategia en el cine para sus propios superhéroes que le condujeron a proyectos fallidos desde su concepción (ay, aquella Wonder Woman 1984).
El resultado es que, entre 2010 y 2019, las películas de Marvel lograron recaudar más de 20.000 millones de dólares (con Vengadores: Endgame ella sola con casi 3.000) mientras que las de DC no sumaban ni 8.000. Una batalla de tres a uno, prácticamente.
Esa desproporción también cambió en 2025, cuando Superman (el nuevo reinicio o reboot) fue la película de superhéroes más taquillera, con más de 600 millones de dólares en todo el mundo (en la época dorada del MCU era raro que no se superase los 1.000 millones), por encima de lo que parecía una apuesta segura de Marvel, la de los Cuatro Fantásticos, que se quedaron en torno a 500 millones de dólares.
Pese a todas estas cifras, los expertos del sector se resisten a darle tanta incidencia al cine. Hay quien cae en cierta contradicción: se defiende la autonomía de los cómics mientras se explica el declive de Marvel en estos últimos años (la victoria de DC es fruto de una evolución al alza desde la pandemia frente al descenso leve de Marvel en ese mismo periodo; es decir, no es algo puntual) por el efecto Disney que ha infectado al papel. Con ello se refieren a tramas más infantiles y menos complejas. El manido ‘pan para hoy y hambre para mañana’ trasladado a preferir que te compren niños ahora a ganarte al adolescente que se hace adulto en unos años.
Esto de las tramas subversivas no se queda en la batalla entre Superman y Spiderman. Si no, ¿por qué el manga, un género bastante más desinhibido en todo, es cada vez más potente, hasta suponer el 49% de las ventas totales mundiales de tebeos? De los casi 45 millones de unidades que se vendieron en 2025, solo el 15% eran de Marvel y DC y cinco de cada diez venían del género de origen japonés. En el cambio de siglo, el manga era un elemento exótico y poco más. Pero ahora, también en EE UU se ha disparado su influencia y pasen por cualquier tienda de cómics española y comprueben la proporción de estanterías de manga respecto al resto.
Como en la vieja dialéctica de la geopolítica enfocada solo al atlantismo de un mundo dividido entre Estados Unidos y Europa, Marvel y DC siguen peleando entre ellos mientras el verdadero rival viene del Lejano Oriente. Aunque claro, ahora DC parece que ha encontrado su camino y Marvel se guarda bajo la manga el as de los mutantes (¿se nota de quién era fan de pequeño?).
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