Cada mes de julio, el Palacio de Fernán Nuñez y el Museo del Ferrocarril abren sus puertas a un grupo de aprendices que, pincel y algodón en mano, restauran con mimo y paciencia las más valiosas piezas que atesoran. Una iniciativa, que parte de un convenio con más de dos décadas de historia, que permite no sólo recuperar y conservar parte del patrimonio español sino asegurar que se siga haciendo en el futuro con una formación de lujo a quienes jugarán ese papel.
Estudiantes de la Escuela de Conservación y Restauración de Madrid seleccionados por sus méritos intervienen cada julio los tesoros del Palacio de Fernán Núñez y el Museo del Ferrocarril en unas prácticas que son parte de su aprendizaje
Cada mes de julio, el Palacio de Fernán Nuñez y el Museo del Ferrocarril abren sus puertas a un grupo de aprendices que, pincel y algodón en mano, restauran con mimo y paciencia las más valiosas piezas que atesoran. Una iniciativa, que parte de un convenio con más de dos décadas de historia, que permite no sólo recuperar y conservar parte del patrimonio español sino asegurar que se siga haciendo en el futuro con una formación de lujo a quienes jugarán ese papel.
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