Un nuevo capítulo en la historia de la colección Gelman ha arrojado claridad sobre el paradero de una parte del emblemático acervo privado que, por décadas, se ha rodeado de reclamos, silencios y versiones contradictorias. Este miércoles, el banco Santander ha confirmado que alcanzó un acuerdo con sus nuevos propietarios —la poderosa familia Zambrano— para gestionar la ahora llamada Colección Gelman Santander, conformada por 160 piezas de artistas como Frida Kahlo, Diego Rivera, María Izquierdo, Rufino Tamayo, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros. Además, se ha anunciado que las obras se exhibirán próximamente en España.
El Banco Santander se ha convertido en gestor del valioso acervo de arte mexicano de Jacques y Natasha Gelman, tras un acuerdo con sus nuevos propietarios
Un nuevo capítulo en la historia de la colección Gelman ha arrojado claridad sobre el paradero de una parte del emblemático acervo privado que, por décadas, se ha rodeado de reclamos, silencios y versiones contradictorias. Este miércoles, el banco Santander ha confirmado que alcanzó un acuerdo con sus nuevos propietarios —la poderosa familia Zambrano— para gestionar la ahora llamada Colección Gelman Santander, conformada por 160 piezas de artistas como Frida Kahlo, Diego Rivera, María Izquierdo, Rufino Tamayo, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros. Además, se ha anunciado que las obras se exhibirán próximamente en España.
La historia de la colección
Jacques y Natasha Gelman se conocieron en México a finales de la década de los 30 durante uno de los viajes de trabajo del productor de cine. La pareja se estableció definitivamente en el país en 1941 debido a la guerra, lo que marcó el inicio de una intensa labor de coleccionismo que definiría su legado cultural. Más allá de la adquisición de obras, los Gelman también se convirtieron en impulsores del talento de artistas mexicanos. Gracias a sus conexiones, la pareja desarrolló una estrecha cercanía con figuras clave del arte nacional, como Frida Kahlo y Diego Rivera, a quien comisionaron un retrato de Natasha rodeada de los icónicos alcatraces del pintor.

Tras el fallecimiento de Jacques en 1986, surgió una amistad entre Natasha y el curador de arte Robert R. Littman, por lo que la señora Gelman lo nombró albacea de la colección en su testamento. Al tratarse de uno de los acervos más importantes de arte moderno del país, la voluntad de la pareja era que las obras permanecieran en México. Sin embargo, cuando murió Natasha Gelman, Littman le dio prioridad a la creación de la Fundación Vergel con la intención de resguardar el acervo. Cinco años más tarde, después de un periodo en el extranjero que permitió recaudar fondos para la adquisición de nuevas obras, la colección regresó finalmente a territorio nacional. La intención era que las piezas permanecieran por 15 años en un museo de Cuernavaca, en el estado mexicano de Morelos, pero en 2008 se perdió el rastro del acervo, luego de una serie de procesos legales que amenazaban con destituir a Littman como albacea.
Los reclamos por los derechos
La primera de las querellas fue impuesta por el abogado Francisco Enrique Fuentes Olvera, quien compró en 2007 los derechos hereditarios sobre los bienes no incluidos en el testamento de Natasha a su medio hermano, Mario Sebastián Zawalka, lo que implicaría que si algo no estaba claramente estipulado, pasaría a ser propiedad de Fuentes. En su momento, Littman calificó el juicio como “ilegal e irracional” y su remoción como albacea no procedió.
Otro de los episodios legales en torno a la colección Gelman involucra a una de las figuras más queridas por los mexicanos: el actor Mario Moreno, Cantinflas. La relación entre el ícono del cine y Jacques Gelman surgió a partir de la productora encargada de financiar las películas del comediante. Más allá del ámbito profesional, se hicieron grandes amigos y, según testimonios, fue el propio Moreno quien presentó a Gelman con varios pintores.
De acuerdo con la versión de la familia de Cantinflas, el curador de arte se habría aprovechado del supuesto alzheimer que padecía Natasha Gelman tras la muerte de su esposo para ser incluido como albacea de la colección. Mario Moreno Ivanova, hijo del actor, aseguró ser heredero legítimo de parte del acervo, al argumentar que Jacques Gelman había sido su padrino. Sin embargo, la denuncia interpuesta ante la entonces Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) no prosperó al no considerarse que existieran elementos contundentes para ejercer acción penal y, con el tiempo, el caso prescribió.
En 2025, el nieto de Cantinflas, Mario Moreno del Moral, retomó el caso en redes sociales. En un video difundido en TikTok, el joven aseguró que su abuelo fue traicionado por Jacques Gelman, ya que algunas de las pinturas que adquirió el famoso comediante habían sido incorporadas a la colección por su valor cultural. Según su versión, existió un acuerdo que establecía que eventualmente debían quedar bajo resguardo de Rioma Films, la casa productora en la que ambos fueron socios. “Jacques muere en 1986 sin respetar el trato que tenían y olvidándose completamente de la palabra que le había dado a mi abuelo. Dejó la cesión de derechos de todas las obras a su esposa, incluyendo las que eran de mi abuelo”, señaló Moreno del Moral.

Así fue su misteriosa reaparición
Después de los problemas legales, Littman optó por mantener un perfil bajo y en los años posteriores hubo pocas pistas del paradero de la colección, que finalmente quedó dividida en tres secciones: la de arte mexicano, la de escultura precolombina (cuyo destino aún se desconoce) y otra más de arte moderno europeo con obras de artistas como Picasso, Mondrian, Kandinsky o Dalí, que se expone desde hace años en el MoMA de Nueva York.
En 2024, varias de las piezas mexicanas fueron puestas a la venta en Nueva York por Sotheby’s. Al tratarse de obras con una declaratoria que las convierte en monumento artístico, hay condiciones específicas establecidas por la ley para su protección, por lo que el Instituto de Bellas Artes y Literatura (INBAL) suspendió la subasta para acreditar el cumplimiento de las disposiciones legales. Esta situación encendió las alertas ante la posibilidad de que Littman estuviera desintegrando la colección poco a poco, mediante la venta de piezas por separado. En tanto, expertos han lamentado que el Gobierno mexicano no hiciera esfuerzos significativos por recuperar la colección y concretar su regreso definitivo al país.
Tras esta controversia, llega el anuncio de la adquisición de las obras por parte de la poderosa familia Zambrano, que ha amasado su fortuna gracias al legado del empresario regiomontano Lorenzo Zambrano Gutiérrez, fundador de Cemex. De acuerdo con el comunicado de Banco Santander, la familia Zambrano llegó a un acuerdo con la Fundación Vergel para la compra de las piezas desde 2023, aunque esto ha provocado aún más dudas ya que el rol del albacea implica que no se puede vender un bien a menos que el testamento exprese abiertamente el permiso para hacerlo y el de Natasha Gelman nunca se ha hecho público.
Por su parte, directivos de Banco Santander han asegurado que el documento es claro en la entrega de la propiedad de la colección a Robert R. Littman. “Nosotros hemos hecho todas las pesquisas necesarias para poder confirmar la información. No tenemos ninguna duda sobre la capacidad de Robert Littman para transmitir los bienes a los Zambrano”, dijo Daniel Vega Pérez, director del nuevo Faro Santander, donde serán exhibidas las piezas.
EL PAÍS
