El presidente Donald Trump ha publicado un boceto de los uniformes que propone para la Fuerza Espacial de Estados Unidos. De acuerdo con la publicación del mandatario en Truth Social, el diseño está inspirado en el vestuario de la película de 1997 Starship Troopers, de Paul Verhoeven, quien ha explicado que la cinta utiliza deliberadamente elementos de la estética de la propaganda y la indumentaria nazi.
La cinta ‘Starship Troopers’, del director Paul Verhoeven, presenta una sociedad militarizada con la que busca hacer una sátira del fascismo
La cinta ‘Starship Troopers’, del director Paul Verhoeven, presenta una sociedad militarizada con la que busca hacer una sátira del fascismo


El presidente Donald Trump ha publicado un boceto de los uniformes que propone para la Fuerza Espacial de Estados Unidos. De acuerdo con la publicación del mandatario en Truth Social, el diseño está inspirado en el vestuario de la película de 1997 Starship Troopers, de Paul Verhoeven, quien ha explicado que la cinta utiliza deliberadamente elementos de la estética de la propaganda y la indumentaria nazi.
El diseño —que al igual que otras imágenes que Trump comparte en redes sociales, parece haber sido generado con inteligencia artificial— presenta un traje gris y negro, con un cuello alto y la insignia de esta rama de las Fuerzas Armadas, así como botas de cuero, cinto y un gorro militar. En redes sociales, la propuesta ha generado controversia por su parecido con los uniformes de las SS (Schutzstaffel) y con los del Imperio Galáctico en la saga de Star Wars.
Aunque cuando se estrenó Starship Troopers fue mal recibida por la crítica, que la tachó como una película de acción burda, la intención del director era hacer una crítica de los regímenes fascistas a través de la sátira y la exageración. La trama presenta una sociedad distópica en la que los ciudadanos solo adquieren derechos, como el voto, conforme avanzan en su carrera militar, y combatir en la guerra es exaltado como el mayor acto de honor y patriotismo.
La historia está basada en la novela homónima de Robert A. Heinlein, que se convirtió en una de las más vendidas, pero también fue cuestionada por su defensa de la militarización. Sin embargo, la intención de Verhoeven al asumir la dirección de la adaptación contrastaba con la del libro. “Nuestra filosofía era realmente diferente. Queríamos contar una historia doble: una aventura realmente maravillosa sobre estos chicos y chicas que luchan, pero también queríamos mostrar que estas personas, en el fondo y sin saberlo, están encaminadas hacia el fascismo”, declaró el director.
En una entrevista que concedió dos décadas después de su estreno, el cineasta conocido por RoboCop, Bajos Instintos y Showgirls declaró que los paralelos con la Administración de Trump eran imposibles de negar. “El guionista (Edward Neumeier) y yo éramos conscientes de que había algunos elementos de la sociedad estadounidense que podrían derivar en cierto tipo de fascismo, pero no pensé que Estados Unidos estuviera dispuesto a llegar a ese punto”, dijo al medio Digital Spy.
Cuando era niño, Paul Verhoeven vivió en La Haya, en Países Bajos, muy cerca de un cuartel militar alemán durante la Segunda Guerra Mundial. En su barrio hubo bombardeos, y esta cercanía con la guerra y la violencia marcó posteriormente su carrera. Para una escena de Starship Troopers, el director recreó un fragmento de El triunfo de la voluntad, el filme propagandístico nazi de Leni Riefenstahl.
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