En plena ola de calor, Chloë Grace Moretz (29 años) aparece sonriente al otro lado de la pantalla enfundada en una cálida sudadera gris. Tras hablar con ella, la aparente incoherencia entre vestimenta y temperatura acaba revelándose como una metáfora de su actitud. Se mantiene templada (nunca del todo fría) cuando la conversación se caldea: ella es quien decide cuándo exponerse y cuándo tomar el control. Es en sus redes sociales donde se adueña de la narrativa y de cada coma, quizá para evitar que un titular descontextualizado distorsione su mensaje. Lleva delante de las cámaras desde los siete años y ha aprendido a plantar cara tanto a las miradas indiscretas como al sexismo de quienes, durante demasiado tiempo, se empeñaron en reducirla al papel de un mero ‘más uno’. En 2016 participó en la Convención Nacional Demócrata para apoyar a Hillary Clinton y en 2024 explicó por qué había votado a Kamala Harris. “Como mujer gay, creo en la necesidad de protecciones legales que salvaguarden a la comunidad LGTBIQ+”, escribió la actriz, que a finales de agosto de 2025 se casó con la modelo y fotógrafa Kate Harrison. “Mi ‘más uno’ para toda la vida”, escribió el pasado junio en una fotografía en la que posaban demostrando que un ‘más uno’ solo incomoda cuando quien lo pronuncia pretende relegar a una de las partes a la sombra.
En plena ola de calor, Chloë Grace Moretz (29 años) aparece sonriente al otro lado de la pantalla enfundada en una cálida sudadera gris. Tras hablar con ella, la aparente incoherencia entre vestimenta y temperatura acaba revelándose como una metáfora de su actitud. Se mantiene templada (nunca del todo fría) cuando la conversación se caldea: ella es quien decide cuándo exponerse y cuándo tomar el control. Es en sus redes sociales donde se adueña de la narrativa y de cada coma, quizá para evitar que un titular descontextualizado distorsione su mensaje. Lleva delante de las cámaras desde los siete años y ha aprendido a plantar cara tanto a las miradas indiscretas como al sexismo de quienes, durante demasiado tiempo, se empeñaron en reducirla al papel de un mero ‘más uno’. En 2016 participó en la Convención Nacional Demócrata para apoyar a Hillary Clinton y en 2024 explicó por qué había votado a Kamala Harris. “Como mujer gay, creo en la necesidad de protecciones legales que salvaguarden a la comunidad LGTBIQ+”, escribió la actriz, que a finales de agosto de 2025 se casó con la modelo y fotógrafa Kate Harrison. “Mi ‘más uno’ para toda la vida”, escribió el pasado junio en una fotografía en la que posaban demostrando que un ‘más uno’ solo incomoda cuando quien lo pronuncia pretende relegar a una de las partes a la sombra. Seguir leyendo
En plena ola de calor, Chloë Grace Moretz (29 años) aparece sonriente al otro lado de la pantalla enfundada en una cálida sudadera gris. Tras hablar con ella, la aparente incoherencia entre vestimenta y temperatura acaba revelándose como una metáfora de su actitud. Se mantiene templada (nunca del todo fría) cuando la conversación se caldea: ella es quien decide cuándo exponerse y cuándo tomar el control. Es en sus redes sociales donde se adueña de la narrativa y de cada coma, quizá para evitar que un titular descontextualizado distorsione su mensaje. Lleva delante de las cámaras desde los siete años y ha aprendido a plantar cara tanto a las miradas indiscretas como al sexismo de quienes, durante demasiado tiempo, se empeñaron en reducirla al papel de un mero ‘más uno’. En 2016 participó en la Convención Nacional Demócrata para apoyar a Hillary Clinton y en 2024 explicó por qué había votado a Kamala Harris. “Como mujer gay, creo en la necesidad de protecciones legales que salvaguarden a la comunidad LGTBIQ+”, escribió la actriz, que a finales de agosto de 2025 se casó con la modelo y fotógrafa Kate Harrison. “Mi ‘más uno’ para toda la vida”, escribió el pasado junio en una fotografía en la que posaban demostrando que un ‘más uno’ solo incomoda cuando quien lo pronuncia pretende relegar a una de las partes a la sombra.

Como embajadora de Louis Vuitton propuso al director creativo de la maison, Nicolas Ghesquière, que confeccionara su vestido de novia. Él fue más allá. “He pasado prácticamente toda la veintena con la marca, evolucionando como mujer y viviendo todo el proceso: desde antes de conocer a mi esposa hasta estar con ella y finalmente, casarnos. Lo realmente especial es que Nicolas quería diseñar los vestidos de ambas, algo que refleja bien la familia que crea Louis Vuitton. Es poco común que una marca global tan grande se sienta tan íntima”, explica a S Moda. Ante la pregunta de cómo va la vida de casada, la temperatura baja. “Es genial”, responde con la sonrisa de quien quiere esquivar un tema con elegancia.

Acaba de regresar de España, donde ha estado desde febrero hasta junio —recibiendo las visitas de su esposa y de su perra, Ruby— para grabar junto a Walton Goggins la comedia de acción Mister. “No tengo suficientes palabras maravillosas para describir lo que es vivir en España, pero empezaría hablando de la gente; los españoles son maravillosos, acogedores y muy amables. La calidad de vida es altísima”, dice Grace Moretz, que vivió en el madrileño Barrio de las Letras. “La comida es una locura y la calidad de los ingredientes es insuperable. ¡Esos tomates! ¿Podemos hablar de las croquetas? Podría vivir comiendo croquetas todos los días, pero creo que no cabría en la pantalla”, dice entre risas.

Carlota Pereda, directora de Cerdita —de la que Chloë es fan—, le hizo un tour por la capital. Acaban de rodar juntas Found Alive, una película de terror. “Aunque diría que es un film de personaje”, matiza Pereda. “Solo le ofrecí el papel a ella. La había visto en The Miseducation of Cameron Post, donde está perfecta. Le presenté el guion, aunque no estaba acabado, y durante una conversación telefónica hablamos del personaje y de cómo veíamos su recorrido y la película. ¡La veíamos igual! Sin Chloë habría sido imposible hacerla”, explica.

A finales de 2026 estrenará Love Language, una comedia romántica con la que regresará al género tras más de una década alejada de él. “El guion de Joey Power era muy sólido y el reparto coral es muy potente. Mi personaje, Lou, es multidimensional, complejo e imperfecto, algo que siempre me gusta mucho de las comedias románticas que hacía Julia Roberts. Fue emocionante asumir este reto y crear a Lou desde una perspectiva femenina muy actual. Espero que las mujeres de esta generación se identifiquen con ella y comprendan sus altibajos y dificultades. Me entusiasma que se estrene. Siempre es interesante ver cómo se lanzan las películas independientes”, dice la actriz, que interpreta a una escritora que se ve envuelta en un triángulo amoroso.

Pregunta. ¿Por qué nos apasionan los enredos amorosos como los de Love Language?
Respuesta. Son casi shakespearianos. Muchas cosas funcionan como un triángulo y lo que se interpone puede ser el tiempo, el duelo, el dolor, la pérdida, otra persona, un hijo, un perro… La dinámica del amante, el amado y el elemento que se cruza es un tema verdaderamente universal. Lo que define la unión de una pareja es precisamente ese elemento intermedio y cómo superamos esos obstáculos. Es algo que quieres superar en conjunto cuando estás en una relación duradera, para encontrar la manera de unirte a la otra persona a pesar de las diferencias. Es algo omnipresente en la vida, una lucha constante entre lo que deseamos y la realidad que tenemos delante; se trata de averiguar qué estamos haciendo y cómo sortear las situaciones, especialmente cuando tienes una pareja con la que has de resolverlo todo en común.
P. Hace ya 16 años de Kick-Ass. ¿Cómo ha cambiado la manera en la que se enfrenta a cada proyecto?
R. Cuando era más joven, predominaba la idea de mantener la maquinaria en marcha y mostrar la diversidad de mis papeles: desde acción y terror hasta comedia y drama. Al madurar, mi forma de abordar la elección de proyectos ha cambiado; es una experiencia hermosa poder conectar con el momento vital en el que me encuentro, ser lo más introspectiva posible y preguntarme qué es lo que ahora me va a llenar personalmente y hacia dónde quiero dirigirme artísticamente. Me siento muy afortunada de contar con un equipo al que puedo decirle: “Realmente me apetece hacer una película de acción”, que es justo lo que acabo de rodar en España. Estaba en un momento en el que quería lanzarme, llegar hasta el final y hacer todo lo que físicamente fuera posible. He tenido mucha suerte de llegar a un punto de mi carrera en el que puedo probar cosas y encontrar ese guion, libro o artículo que pueda producir, crear y desarrollar para formar parte del proyecto, o bien buscar guiones que ya estén en fase de desarrollo activo e intentar conseguir un papel en ellos. Me siento muy orgullosa de mi carrera y he tenido la suerte de contar con versatilidad en las opciones que se me han presentado.

P. De hecho, el año pasado volvió a los escenarios con Caroline.
R. La forma de afrontar el trabajo sobre el escenario es distinta; se parece a prepararse para un maratón e intentar sobrevivir a él cada día. Me fascina esa intensidad; creo que despertó en mí un nuevo entusiasmo y amor por otra faceta de mi carrera y de mis capacidades. Disfruto viendo hacia dónde evoluciona todo ahora que entro en la treintena: seguir desarrollándome, producir proyectos en los que no necesariamente actúo y, finalmente, dedicarme a la dirección, que creo que será mi próximo gran objetivo.
P. En la obra actuó con un niño actor. ¿Cómo fue tal metaexperiencia?
R. Considero que lo mejor que puedes hacer con los niños en esta industria es guiarlos con compasión, apertura y honestidad, y dejar claro que no hay temas prohibidos a la hora de comunicarse. Si tienen preguntas sobre cualquier cosa, estoy ahí para responderlas y apoyarlos, pero también para permitirles ser niños. Recordé lo que era tener esa edad, qué cosas me ayudaron a hacer clic y entender que no estaba solo memorizando palabras, sino captando su significado. Cuando lo comprendes, memorizar la frase resulta muy sencillo. Son esos pequeños detalles los que resultan tan emocionantes, porque le he dedicado toda mi vida a esta profesión. Fue un verdadero privilegio.
P. ¿Cuál es el secreto para no acabar como un muñeco roto en Hollywood?
R. Cada persona tiene su propio camino. No es fácil el paso de actriz infantil a adulta… He tenido muchísima suerte de seguir amando la actuación. Siempre me ha encantado el oficio y me resulta muy gratificante, por lo que es algo que te impulsa. Si te fijas en actrices infantiles que siguen en esto, como Elle Fanning o Hailee Steinfeld, a todas nos encanta el trabajo y actuar. Ir al set, crear personajes, interpretarlos y compartir esas obras con el mundo es una experiencia que realmente reafirma tu vocación. Me encanta poder formar parte de esto, aunque no todos los actores infantiles sienten lo mismo; muchos ya no quieren seguir haciéndolo. Se trata de recorrer el camino y descubrir qué es lo que te sigue inspirando; y si ya no lo hace, pasar a otra cosa. Siempre he mantenido esa puerta abierta: si llega un momento en que esto ya no me inspira, no tengo la presión de tener que seguir haciéndolo.

P. Usted no teme posicionarse.
R. Al actuar desde pequeña, he forjado una relación con las personas que me han seguido y apoyado en mi carrera. Ha sido importante no ocultar lo que siento sobre lo que pasa y sobre quienes ostentan el poder, que deberían actuar en nuestro beneficio en lugar de intentar reprimirnos. Creo que informarse y educarse sobre diversos temas, ya sean los políticos, la historia de nuestro país, la de otras naciones o la geopolítica, es fundamental. Creo que se trata de mostrar tu perspectiva. Creo que la diversidad de puntos de vista y la libertad de expresión son vitales; deberíamos ser capaces de debatir con respeto, sin acritud y sin intención de culpar a otros. La industria ha cambiado con los años; cuando era más joven, nadie hablaba realmente de esto. Incluso cuando empecé a hablar del tema en 2016, la situación era bastante tensa. Me encanta que la gente pueda ahora hablar sobre lo que opina siempre y cuando esté bien informada sobre el tema y sea la persona adecuada para hablar de ello. No creo que tengamos que hablar de cosas que desconocemos: tendríamos que formarnos y educarnos al respecto.
P. Por lo tanto, no le parece mal que haya quien no quiera alzar la voz…
R. Intento no juzgar a la gente en ese sentido. Hay un cambio cultural según el cual quienes ven nuestros proyectos quieren que hablemos sobre lo que pensamos. Yo misma observo a los que admiro, pues quiero saber su opinión y cómo se posicionan. Pero al mismo tiempo, tener autonomía en tu carrera es esencial, así como la versatilidad en los papeles que interpretas.

P. ¿Cómo fue rodar Found Alive con la directora española Carlota Pereda?
R. Fue una experiencia increíble. Ya era una gran admiradora de su trabajo en Cerdita así que, incluso antes de leer el guion, estaba emocionada. Una vez que conocí la visión de lo que quería crear, supe que era un proyecto del que quería formar parte.

P. Su marca de maquillaje, Godmode, huye del terracotismo y de los clásicos en ocasiones poco innovadores de las firmas de famosos.
R. Trabajamos para que nuestros productos sean intuitivos y fáciles de usar, algo que creo que algunas marcas no ofrecen. Nuestra filosofía gira en torno al juego, ya sea jugar con tu imaginación, inventar historias y crear tu propio personaje dentro de Godmode o disfrutar de los videojuegos, de la creación de personajes y trasladar esa sensación a la vida real, llevando esos límites más allá. También significa ser creativo y experimentar con el propio producto para descubrir hasta dónde puedes llevarlo. Estamos en una etapa de lanzamiento, así que es muy emocionante ver hacia dónde se dirige la marca. En última instancia, es una firma impulsada por los propios usuarios. Estamos recibiendo comentarios inmediatos y eso nos ayuda a entender hacia dónde queremos ir. El aspecto emprendedor del proyecto ha sido realmente divertido.
Y cuando actuar deje de ser un juego, simplemente apagará el interruptor.
Estilismo Caroline Dejean
Maquillaje Emily Cheng (The Wall Group)
Peluquería Gregory Russell (The Wall Group)
Manicura Betina Goldstein (The Wall Group)
Diseño de set Peter Gueracague
Producción Cristina Serrano
Producción local Anthony Cabaero
EL PAÍS
