Escuchar la música del austriaco Georg Friedrich Haas (Graz, 72 años) se parece a subir una escalera de Escher: uno tiene la certeza de avanzar, pero siempre vuelve al punto de partida. El musicólogo Bernhard Günther lo explicó con una analogía reveladora: en la música convencional, las melodías, la escala de doce sonidos con sus tonos y semitonos y la regularidad métrica funcionan como barandillas y pasamanos que nos permiten subir una escalera sin mirar los peldaños. Cualquier alteración de esas proporciones —como la perspectiva forzada de la Scala Regia de Bernini o la geometría engañosa de la escalinata Potemkin de Odessa— basta para generar inquietud.
Series 20/21 del CNDM
Obras de Caroline Shaw, Georg Friedrich Haas y Hèctor Parra.
Kebyart (Pere Méndez, saxofón soprano; Víctor Serra, saxofón alto; Robert Seara, saxofón tenor y Daniel Miguel, saxofón barítono).
Auditorio 400. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. 23 de marzo.
El conjunto catalán triunfa con la premiere mundial del ‘Cuarteto de saxofones núm. 2’ del compositor austriaco como hito de su residencia en el CNDM, una obra donde evoca con impactantes fricciones microtonales la destrucción psicológica que supone la guerra
Escuchar la música del austriaco Georg Friedrich Haas (Graz, 72 años) se parece a subir una escalera de Escher: uno tiene la certeza de avanzar, pero siempre vuelve al punto de partida. El musicólogo Bernhard Günther lo explicó con una analogía reveladora: en la música convencional, las melodías, la escala de doce sonidos con sus tonos y semitonos y la regularidad métrica funcionan como barandillas y pasamanos que nos permiten subir una escalera sin mirar los peldaños. Cualquier alteración de esas proporciones —como la perspectiva forzada de la Scala Regia de Bernini o la geometría engañosa de la escalinata Potemkin de Odessa— basta para generar inquietud.
Haas va mucho más lejos: desmonta todos esos asideros. Su herramienta principal es la microtonalidad, la división de los doce sonidos de la escala temperada en intervalos más pequeños, algo así como pasar de centímetros a milímetros y de milímetros a micrómetros. Pero lo que distingue a Haas de otros compositores microtonales es la asombrosa naturalidad con que integra esa técnica en el espectro de armónicos, liberando al sonido de la prisión cultural del teclado del piano y dejando que la música respire como lo hace la propia naturaleza. A ello se suman los batimientos, esa vibración física que se percibe cuando dos notas están casi afinadas al unísono pero no del todo: una pulsación que se siente en el cuerpo antes que en el oído y que convierte cada obra suya en una aventura física y sonora.
Así lo sentimos los asistentes al Auditorio 400 del Museo Reina Sofía el pasado 23 de marzo, al final de los noventa minutos sin pausa del concierto del cuarteto de saxofones catalán Kebyart. Para cerrar, los cuatro instrumentistas abordaron el Cuarteto de saxofones (2014) de Haas, escrito para la habitual formación de soprano, contralto, tenor y barítono. Pero todos terminaron tocando un saxofón barítono y repitiendo en cascada un terrorífico multifónico espectral, un sonido ancestral de didyeridú o, si se prefiere una descripción más gráfica, el alarido de un monstruo prehistórico. Y entonces la escalera de Escher se hizo literal: mientras el sonido parecía descender sin fin, los músicos fueron abandonando lentamente la sala por diferentes salidas, hasta dejar al público a solas con la vibración residual. El efecto provocó una ovación en la sala prácticamente llena.

Pero esa obra de Haas no termina así, si nos atenemos a la partitura publicada por Universal Edition. “Es un nuevo final que Haas aún no ha escrito y que nos propuso adoptar cuando trabajamos con él”, aclaró a este periódico Robert Seara, saxofón tenor del conjunto. De hecho, este concierto forma parte de la residencia del compositor en el Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM), aunque un problema de salud que lo obliga a desplazarse en silla de ruedas le haya impedido estar presente en Madrid. La serie se inició en noviembre con la interpretación de su obra más célebre, In vain, para un conjunto de veinticuatro instrumentos (2000), y ha proseguido en el Aula 400, en enero y febrero, con su Cuarteto de cuerda núm. 11 (2019) y Tria ex uno (2001).
En abril y mayo están programadas otras composiciones suyas, como Anachronism (2013),“…aus freier Lust… verbunden…» (1994) y Hommage à Bridget Riley (2019). Pero el principal hito de la residencia ha sido el estreno mundial de su Cuarteto de saxofones núm. 2. In memory of James Cecil Williams (2026), encargo del CNDM. Y este estreno ha coincidido con la presentación de Kebyart en el ciclo Series 20/21. Si el conjunto catalán cerró su actuación con los doce minutos del primer cuarteto de 2014, donde Haas incide principalmente en el ostinato y la descomposición tímbrica, en este nuevo Cuarteto núm. 2, que fue el centro del programa, se confirma la evolución hacia lo emocional que ya apuntaba aquel nuevo final del anterior con los cuatro saxofones barítonos abandonando la sala.
En esta nueva composición, Haas se apoya en los referidos batimientos y añade una distribución espacial de los intérpretes en dos dúos situados a ambos extremos de la sala, envolviendo al público en impactantes fricciones sonoras. Cada uno de los integrantes de Kebyart explicó una obra del programa de forma amena y sencilla; Víctor Serra, al comentar el estreno de Haas, destacó la mezcla de excitación y reto que había supuesto para el cuarteto, ya que exige el empleo de nueve saxofones diferentes —tres de los instrumentistas utilizan dos y uno de ellos, tres—.
La obra está dedicada a su suegro, James Cecil Williams, padre de su actual esposa, la artista y performer afroamericana Mollena Williams, fallecido el pasado verano. Williams era un saxofonista que tocaba en Times Square y que se quebró psicológicamente como marine en la guerra de Vietnam.

Los cuarenta minutos de la pieza manejan con virtuosismo sónico las posibilidades de los dos dúos de saxofones en sus múltiples combinaciones de tesituras. Pero lo más interesante es la capacidad de Haas para hipnotizar al oyente alternando pasajes que parecen narrar la vida de su suegro —en uno se escucha una especie de blues deconstruido— con las fricciones provocadas por los batimientos microtonales y los multifónicos espectrales, que se retuercen como queriendo evocar la destrucción psicológica que provocan todas las guerras. Algo que adquiere plena actualidad en estos días de la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán y que concuerda con la inspiración política de buena parte de su catálogo (recordemos que In vain nació de la indignación ante el resurgimiento de la extrema derecha en Austria).
Tras una breve pausa para que los excelentes músicos de Kebyart recuperasen el aliento, la música de Hèctor Parra (Barcelona, 49 años) actuó como bisagra hacia el primer cuarteto de Haas.Fragments striés(2004) es otra pieza original para cuarteto de saxofones donde la textura sirve como inspiración sonora y, más concretamente, las pinturas ultranegras de Pierre Soulages, en las que la luz emana de estrías, rayados y surcos sobre el óleo negro. Parra traduce esos elementos en sonido por medio de armónicos, multifónicos y cambios de presión en el aire, partiendo de densidades sonoras muy oscuras y masivas. El conjunto ofreció una interpretación magistral de esta composición, que incluyeron en su debut discográfico en 2017.
Y fue todo un acierto iniciar la velada con el atractivo arreglo de Entr’acte, de la estadounidense Caroline Shaw (Greenville, 43 años), una composición de 2011 original para cuarteto de cuerda, aunque popularizada en versión para pequeña orquesta. Así se escucha en una secuencia del tercer capítulo de la cuarta temporada de Mozart in the Jungle, donde la propia Shaw se interpreta a sí misma. La obra nació de una audición en Princeton del Cuarteto Brentano tocando la transición del minueto al trío en el Cuarteto en fa mayor op. 77/2 de Haydn. Poco después, Shaw se convirtió en la mujer más joven en obtener el Premio Pulitzer de Música por suPartita for Eight Voices, otra muestra de su capacidad para convertir estructuras tradicionales en algo nuevo mediante técnicas extendidas.
El arreglo para cuarteto de saxofones de Entr’acte fue realizado por Xabier Casal, del Fukio Quartet, aunque ha sido retocado por los integrantes de Kebyart. Y todas esas técnicas típicas de los instrumentos de cuerda que despliega Shaw casi fluyen mejor con saxofones, acercando la pieza al sonido del siglo XXI. Lo demostraron los integrantes del conjunto catalán con un magistral uso del subtone para sustituir el sonido “aireado” de la cuerda y del slap tongue para el golpe seco de los pizzicatos, pero sobre todo por la conexión con la voz humana que posee el saxofón.
Series 20/21 del CNDM
Obras de Caroline Shaw, Georg Friedrich Haas y Hèctor Parra.
Kebyart (Pere Méndez, saxofón soprano; Víctor Serra, saxofón alto; Robert Seara, saxofón tenor y Daniel Miguel, saxofón barítono).
Auditorio 400. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. 23 de marzo.
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